{"id":461,"date":"2013-06-06T15:23:44","date_gmt":"2013-06-06T14:23:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=461"},"modified":"2013-06-06T15:23:44","modified_gmt":"2013-06-06T14:23:44","slug":"horacio-quiroga-la-obra-por-encima-del-personaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2013\/06\/06\/horacio-quiroga-la-obra-por-encima-del-personaje\/","title":{"rendered":"Horacio Quiroga: La obra por encima del personaje"},"content":{"rendered":"<p><strong>(A prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n por Menoscuarto de sus novelas breves, bajo el t\u00edtulo &#8216;El devorador de hombres&#8217;)<\/strong><\/p>\n<p>Ser\u00eda f\u00e1cil intentar adivinar en la profunda e inquietante mirada que Horacio Quiroga exhibe en las fotograf\u00edas que de \u00e9l se han publicado, sobre todo cuando la edad iba dejando rastro en sus ojos y en sus p\u00f3mulos cada vez m\u00e1s hundidos, el reflejo de las tragedias que tuvo que ir sorteando \u2013como sorteaba obst\u00e1culos en el paisaje selv\u00e1tico que eligi\u00f3 para vivir o como se los hac\u00eda sortear a sus personajes instalados en el Mato Grosso o en Bengala\u2013, a lo largo de su vida. Si en vez de nacer en la localidad uruguaya de Salto en 1878, hubiera nacido en nuestros d\u00edas y, sin ir m\u00e1s lejos, en nuestro pa\u00eds, ser\u00eda carne de \u2018reality\u2019, le tentar\u00edan las cadenas m\u00e1s sensacionalistas,\u00a0 su personaje probablemente se \u2018comer\u00eda\u2019 al escritor como las bestias salvajes de sus relatos intentan comerse a los humanos. El morbo habr\u00eda tapado su obra, como tapa la selva cada cierto tiempo los caminos d\u00e9bilmente asfaltados por el hombre. Afortunadamente para \u00e9l, ni el ruido de las balas que se llevaron de este mundo vidas que le eran pr\u00f3ximas, ni el rastro del cianuro que acab\u00f3 con la suya cuando decidi\u00f3 escribir la palabra \u2018fin\u2019 han podido con la fuerza de su escritura. Decir Horacio Quiroga es hablar de un maestro de la narrativa corta, el eslab\u00f3n no perdido entre el gran Poe y los grandes contempor\u00e1neos nuestros que siguieron su estela y reconocen su maestr\u00eda.<br \/>\nHace nueve a\u00f1os una entonces reci\u00e9n nacida editorial palentina que pugnaba por hacerse hueco en la especialidad de la narrativa corta hizo algo as\u00ed como una declaraci\u00f3n de principios y edit\u00f3 \u2018Cuentos de amor de locura y de muerte\u2019. Fue un hito para el sello Menoscuarto y hoy, con el libro pr\u00e1cticamente agotado, sigue siendo uno de sus mayores aciertos.<br \/>\nEn el 2009 Quiroga volvi\u00f3 al cat\u00e1logo de la editorial, esta vez en la colecci\u00f3n \u2018Entretanto\u2019 donde aparecieron dos relatos breves, \u2018Anaconda\u2019 y \u2018El regreso de Anaconda\u2019.<br \/>\nLa editorial, a punto de cumplir su d\u00e9cimo aniversario, cierra ahora el c\u00edrculo horaciano sacando a las librer\u00edas \u2018El devorador de hombres\u2019, con seis de sus novelas cortas. La que da t\u00edtulo al libro, m\u00e1s \u2018Las fieras c\u00f3mplices\u2019, \u2018El mono que asesin\u00f3\u2019, \u2018El hombre artificial\u2019, \u2018El remate del Imperio romano\u2019 y \u2018Una cacer\u00eda humana en \u00c1frica\u2019.<br \/>\nEn el volumen de los cuentos (que pide a gritos una nueva edici\u00f3n), el poeta y novelista Andr\u00e9s Neuman dejaba las cosas bien sentadas en un ensayo preliminar: \u00abQuiroga fue el primer autor latinoamericano en elevar el cuento a la categor\u00eda de g\u00e9nero espec\u00edfico, el primero en objetivar una t\u00e9cnica m\u00e1s o menos concreta y en reflexionar sobre ella\u00bb.<br \/>\nTiempo originario<br \/>\nEn el de las novelas, Luis Alberto de Cuenca, apasionado poeta y erudito conocedor de la literatura de corte fant\u00e1stico proclama su admiraci\u00f3n por unos textos cuya lectura hace que nos instalemos en \u00abel Tiempo originario, donde no fluye el tiempo que nos mata, donde no envejecemos\u00bb. Y reivindica su valor literario que no desmerece, a su juicio, el de los cuentos, considerados lo mejor de su obra.<\/p>\n<p><a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2013\/06\/A9-875144246.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-464\" title=\"Horacio_Quiroga_1897.jpg\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2013\/06\/A9-875144246.jpg\" alt=\"\" width=\"365\" height=\"516\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2013\/06\/A9-875144246.jpg 1511w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2013\/06\/A9-875144246-213x300.jpg 213w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2013\/06\/A9-875144246-768x1083.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2013\/06\/A9-875144246-726x1024.jpg 726w\" sizes=\"(max-width: 365px) 100vw, 365px\" \/><\/a>Uno de los aciertos de la recuperaci\u00f3n de \u2018Cuentos de amor&#8230;\u2019 fue la inclusi\u00f3n en el volumen de un anexo que recog\u00eda algunos textos \u2018te\u00f3ricos\u2019 de Quiroga en torno a la escritura. Al manual y los \u2018trucs\u2019 del perfecto cuentista se sumaba su c\u00e9lebre dec\u00e1logo. Su\u00a0 quinto mandamiento pone negro sobre blanco algo bastante conocido, pero no por ello menos susceptible de recordar: \u00abNo empieces a escribir sin saber desde la primera palabra ad\u00f3nde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras l\u00edneas tienen casi la importancia de las tres \u00faltimas\u00bb.<br \/>\nQuiroga fue siempre fiel a este mandato. Algunos de sus cuentos tienen comienzos \u2018de libro\u2019: \u00abConclu\u00eda el primer acto de \u2018Trist\u00e1n e Isolda\u2019. Cansado de la agitaci\u00f3n de ese d\u00eda, me qued\u00e9 en mi butaca, muy contento de mi soledad. Volv\u00ed la cabeza a la sala, y detuve en seguida los ojos en un palco bajo\u00bb, (\u2018La muerte de Isolda\u2019). \u00abNinguna \u00e9poca de mayor alegr\u00eda que la que nos proporcion\u00f3 a Mar\u00eda y a m\u00ed , nuestra t\u00eda con su muerte\u00bb, (\u2018Nuestro primer cigarro\u2019.)\u00a0 Y el contundente: \u00abSu luna de miel fue un largo escalofr\u00edo\u00bb, perteneciente al que ha sido considerado como uno de sus mejores cuentos, \u2018El almohad\u00f3n de pluma\u2019.<br \/>\nLa misma atenci\u00f3n al arranque que muestra en las novelas de \u2018El devorador de hombres\u2019. \u00abLa rata yac\u00eda inm\u00f3vil, patas arriba, entre las blancas manos de Donissoff. Los tres hombres con la respiraci\u00f3n suspendida, estaban doblados sobre el animal tendido sobre la mesa\u00bb, ( \u2018El hombre artificial\u2019). \u00abEn el a\u00f1o 193 del Imperio romano, un transe\u00fante de la capital se entreten\u00eda en arrancar a uno un ojo, en quebrar a otro los dientes con una piedra, en mutilar vergonzosamente a un tercero \u2013todo esto por mero pasatiempo cuando se aburr\u00eda\u00bb, ( \u2018El remate del Imperio romano\u2019). \u00abYo Raj\u00e1, tigre real de Bengala, voy a contar en lenguaje humano c\u00f3mo me vengu\u00e9 de mi due\u00f1o, el domador Kimberley, que me amans\u00f3\u00bb, de \u2018El devorador de hombres\u2019.<br \/>\nLo que viene a continuaci\u00f3n \u2018entretiene\u2019 como el pasatiempo del romano, y mucho m\u00e1s: introduce en una atm\u00f3sfera a menudo inquietante, en ocasiones cruel, siempre algo sombr\u00eda y un punto fant\u00e1stica. El traje con el que se visten estas historias es siempre un lenguaje econ\u00f3mico, preciso (salvo raras excepciones ret\u00f3ricas que nos recuerdan un tono folletinesco y el tiempo en que se escribieron) lo que le emparenta con el modo de hacer del periodismo, y eficaz a la hora de dosificar el misterio, lo que recuerda los cuentos de tradici\u00f3n oral y nos hace imaginar el buen papel que Quiroga har\u00eda en un t\u00edpico filand\u00f3n.<br \/>\nCon esos elementos, el autor de \u2018La insolaci\u00f3n\u2019 urde unas historias que atrapan de principio a fin<br \/>\nComo ocurre con los cuentos, en sus novelas es frecuente la presencia de los animales y su condici\u00f3n de acompa\u00f1antes obligados o de oponentes al g\u00e9nero humano. Animales y bestias cruzan sus destinos con desigual fortuna, ya sea en la inmensidad de la selva amenazante, en un zool\u00f3gico o en un laboratorio&#8230;<br \/>\nVuelvo a las fotograf\u00edas de Horacio Quiroga y a su mirada que se fue endureciendo sin perder profundidad. En una de ellas aparece Alfonsina Storni, mirando a c\u00e1mara con expresi\u00f3n ausente o, mejor dicho, con la mirada fija en algo que el espectador no puede adivinar, probablemente porque est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo tangible. Curioso destino com\u00fan (la enfermedad y el suicidio) para una pareja de escritores que compartieron amistad y seg\u00fan otras fuentes, una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha.<br \/>\nCuando la poeta argentina supo de la muerte de su amigo y compa\u00f1ero le escribi\u00f3 un poema que anunciaba la suya propia: \u00abMorir como t\u00fa, Horacio, en tus cabales,\/ y as\u00ed como siempre en tus cuentos, no est\u00e1 mal;\/un rayo a tiempo y se acab\u00f3 la feria &#8230;\/ All\u00e1 dir\u00e1n.\/\/ No se vive en la selva impunemente,\/ ni cara al Paran\u00e1.\/ Bien por tu mano firme, gran Horacio &#8230;\/ All\u00e1 dir\u00e1n.\/\/ \u2018No hiere cada hora \u2013queda escrito\u2013, nos mata la final.\u2019\/ Unos minutos menos &#8230; \u00bfqui\u00e9n te acusa?\/ All\u00e1 dir\u00e1n. \/\/M\u00e1s pudre el miedo, Horacio que la muerte\/ que a las espaldas va.\/ Bebiste bien, que luego sonre\u00edas &#8230;\/ All\u00e1 dir\u00e1n.\/\/ S\u00e9 que la mano obrera te estrecharon,\/ mas no si Alguno o simplemente Pan,\/ que no es de fuertes renegar su obra &#8230;\/ (M\u00e1s que t\u00fa mismo es fuerte quien dir\u00e1.)\u00bb.<br \/>\nDefinitivo.<\/p>\n<p>(Art\u00edculo publicado en La Sombra del Cipr\u00e9s, suplemento literario de El Norte de Castilla<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(A prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n por Menoscuarto de sus novelas breves, bajo el t\u00edtulo &#8216;El devorador de hombres&#8217;) Ser\u00eda f\u00e1cil intentar adivinar en la profunda e inquietante mirada que Horacio Quiroga exhibe en las fotograf\u00edas que de \u00e9l se han publicado, sobre todo cuando la edad iba dejando rastro en sus ojos y en sus [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,4,11,12,13],"tags":[163,235,348],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=461"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=461"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}