{"id":493,"date":"2014-05-13T16:38:29","date_gmt":"2014-05-13T15:38:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=493"},"modified":"2014-05-13T16:38:29","modified_gmt":"2014-05-13T15:38:29","slug":"unido-a-tu-nombre-hasta-el-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2014\/05\/13\/unido-a-tu-nombre-hasta-el-fin\/","title":{"rendered":"&#8220;Unido a tu nombre hasta el fin&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-size: medium;\">Miguel Delibes y Gonzalo Sobejano escribieron la historia de su amistad en las doscientas cartas que se enviaron entre 1969 y 2009. Ahora ven la luz en un libro publicado por la Fundaci\u00f3n del autor vallisoletano y la Uva<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De alguna manera llevaron vidas paralelas. Se comprend\u00edan bien. Y se admiraban mutuamente. Y ese entendimiento, esa empat\u00eda, est\u00e1 presente en su correspondencia. Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010),\u00a0 y Gonzalo Sobejano (Murcia, 1928) se escribieron cerca de doscientas cartas entre 1969 y el a\u00f1o 2009. Esas cartas ven ahora la luz en una publicaci\u00f3n gestada a medias entre la Fundaci\u00f3n que lleva el nombre del escritor vallisoletano y la Universidad de Valladolid. El libro tuvo su puesta de largo el pasado jueves en el Instituto Cervantes de Nueva York, durante un acto que sirvi\u00f3 para homenajear al fil\u00f3logo, hispanista y uno de los m\u00e1s fervientes investigadores que ha tenido la narrativa espa\u00f1ola actual. Seguro que por su mente pasaron ese d\u00eda multitud de recuerdos unidos a quien, al otro lado del Atl\u00e1ntico, (Delibes pr\u00e1cticamente no se movi\u00f3 de su ciudad y Sobejano desarroll\u00f3 la mayor parte de su carrera en Estados Unidos, donde entre otros destinos ha sido catedr\u00e1tico de Literatura espa\u00f1ola en la universidad neoyorkina de Columbia) fue siempre un interlocutor atento, un compa\u00f1ero que supo estar a su lado en los momentos dif\u00edciles, a pesar de la distancia.<br \/>\nA Delibes y Sobejano les uni\u00f3 algo m\u00e1s que la literatura (abordada desde la creaci\u00f3n en un caso y desde la cr\u00edtica en otro), y los distintos avatares de la vida (una enfermedad delicada, premios y reconocimientos, el nombramiento de hijos predilectos de su respectivas ciudades, pero sobre todo la desaparici\u00f3n prematura y repentina de sus esposas), les un\u00eda un car\u00e1cter similar, una manera muy en sinton\u00eda de ver el mundo, una misma actitud moral.<br \/>\nLo subraya Nora Glickman en la introducci\u00f3n del libro, cuya edici\u00f3n ha estado a cargo de Amparo Medina Bocos: \u00abNi uno ni otro son hombres de \u2018acci\u00f3n\u2019, en el sentido habitual de este t\u00e9rmino. Sin embargo, dejando de lado el hecho de que Miguel Delibes fuera eficaz cazador y experto en el arte cineg\u00e9tico, y que Sobejano, no lo sea, en el plano literario o filos\u00f3fico ambos muestran parecida inclinaci\u00f3n al \u2018neorrealismo\u2019 y al \u2018existencialismo\u2019 de la posguerra europea; ambos fueron o quisieron ser<\/p>\n<p>siempre conciencias atentas al destino hist\u00f3rico-social de su pueblo y de Occidente\u00bb.<a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-Sobejano.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-494\" title=\"Delibes-Sobejano\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-Sobejano.jpg\" alt=\"\" width=\"376\" height=\"256\" \/><\/a><br \/>\nEl epistolario se inicia en diciembre de 1960. Miguel Delibes y \u00c1ngeles de Castro, su mujer, acababan de regresar de un viaje a Colonia, donde Sobejano se encontraba en los inicios de su carrera como profesor universitario. En Colonia se conocieron y all\u00ed Sobejano hizo las presentaciones entre el autor de \u2018El hereje\u2019 y el editor alem\u00e1n J- P.- Bachem que poco despu\u00e9s publicar\u00eda una antolog\u00eda de novelistas espa\u00f1oles al cuidado del profesor espa\u00f1ol y algunas de las traducciones de sus obras al alem\u00e1n. La carta que Delibes escribe a su reciente amigo y a su mujer Helga no deja lugar a dudas de lo bien que se han ca\u00eddo mutuamente. \u00abSobre el fondo confuso de ciudades y paisajes, resaltan n\u00edtidamente los grandes amigos como vosotros a cuya cordialidad debemos el buen resultado de nuestro viaje\u00bb.<br \/>\nY solo un a\u00f1o m\u00e1s tarde, como explica Glickman, ese sentimiento se ve afianzado: \u00abLa amistad es una de las pocas cosas que merecen la pena en esta vida y creo que la nuestra, a pesar de las pocas horas que pasamos juntos, est\u00e1 s\u00f3lidamente cimentada\u00bb, escribe el autor vallisoletano.<br \/>\nEfectivamente, Sobejano y Delibes no se encontraron muchas veces a lo largo de su amistad, pero las cartas desmienten los miles de kil\u00f3metros que los separaban f\u00edsicamente. Eso s\u00ed, como corresponde a un caballero castellano y a un serio profesor universitario, la correspondencia rara vez entra en intimidades. Hay en ella noticias acerca de los libros en construcci\u00f3n de uno y otro, referencias a las dificultades editoriales, a los procesos creativos de ambos, hay tambi\u00e9n opiniones y pensamientos sobre la vida y la pol\u00edtica, pero tambi\u00e9n un freno natural, nada impostado, en cuestiones m\u00e1s \u00edntimas. Lo que no resta emoci\u00f3n a algunas de las cartas, en particular la que Sobejano le escribe a Delibes en 1988, cuando el hispanista acababa de enviudar de su esposa Helga. Delibes, que ya hab\u00eda pasado por tan traum\u00e1tica situaci\u00f3n y que tanto coste tuvo para su vida personal y su escritura, fue un importante apoyo moral ral para Sobejano en tan dif\u00edciles momentos y as\u00ed se lo reconoce:<br \/>\n\u00abNo te has olvidado de m\u00ed, me has buscado, has venido, hemos dialogado, y en ese di\u00e1logo he confirmado yo lo que ya conoc\u00eda pero me era necesario escucharte y decirte: nuestros caracteres o destinos, tan coincidentes en lo m\u00e1s triste y \u2013yo creo tambi\u00e9n\u2013 en lo m\u00e1s hondo y m\u00e1s verdadero. Y digo \u00abnuestros\u00bb refiri\u00e9ndome a ellas dos, y a ti y a m\u00ed\u00bb.<a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-3-grises2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-497\" title=\"Delibes 3 grises\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-3-grises2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-3-grises2.jpg 1674w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-3-grises2-300x191.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-3-grises2-768x489.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/05\/Delibes-3-grises2-1024x651.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nLa carta est\u00e1 fechada en Madrid, donde ambos se hab\u00edan encontrado.  La mujer de Sobejano hab\u00eda fallecido en Nueva York, en el mes de septiembre tras una operaci\u00f3n de c\u00e1ncer de es\u00f3fago que hab\u00eda sido exitosa, pero que se complic\u00f3 con una embolia pulmonar que acabo con su vida a los 63 a\u00f1os.<br \/>\nDelibes trata de consolar a su amigo por carta recomend\u00e1ndole que trabaje, que trate de no pensar. En octubre Sobejano le escribe: \u00abFue para m\u00ed muy consoladora tu carta del 21 de septiembre. S\u00ed, parece que los que m\u00e1s necesitamos no de las mujeres, sino de una mujer nos condenamos al castigo de perderla antes que muchos de esos (\u00a1tantos!) que disfrutan de otros consuelos o apoyos\u00bb.<br \/>\nComplicidad<br \/>\nMucho antes de esta experiencia, Sobejano ya sab\u00eda que la complicidad entre ambos iba m\u00e1s all\u00e1 de la que ser\u00eda esperable entre autor y cr\u00edtico, entre creador y estudioso que trabajan en proyectos comunes. Glickman relata c\u00f3mo en uno de sus viajes el hispanista se encuentra estancado en un aeropuerto porque su vuelo ha sido aplazado. \u00abSobejano \u2013escribe la autora de la introducci\u00f3n\u2013 anticipa el horror que le causar\u00eda pasar la noche solo en un hotel. Desiste del viaje y de la conferencia, y se vuelve a su casa\u00bb. En una carta le confiesa Sobejano a Delibes, \u00abPensaba: Miguel hubiera hecho lo mismo y me sent\u00eda reconfortado por ti\u00bb.<br \/>\nSobejano hizo ediciones cr\u00edticas de obras como \u2018La mortaja\u2019, estudio exhaustivamente otras como \u2018Par\u00e1bola de un n\u00e1ufrago\u2019 (en las cartas se refleja el temor de que ante la simbolog\u00eda de la novela con la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Espa\u00f1a, la censura actuara con el secuestro del libro) pero fue \u2018Cinco horas con Mario\u2019 la obra que m\u00e1s contribuy\u00f3 a cimentar su relaci\u00f3n y la que fue fuente de numerosas cartas relacionadas con los proyectos comunes en torno a la novela y m\u00e1s tarde obra teatral.<br \/>\nLa lectura que de ambas versiones hace Sobejano le hace sentirse a Delibes profundamente comprendido:<br \/>\n\u00abHas hecho, me parece, un an\u00e1lisis minucioso, completo, de la novela y un asombroso estudio de su adaptaci\u00f3n al teatro. No comprendo c\u00f3mo puedes llegar a esas precisiones en lo tocante a lo que se ha modificado, se ha a\u00f1adido y se ha suprimido (&#8230;) Por otra parte, tu l\u00facido estudio me facilita razones para explicarme el \u00e9xito del drama\u00bb.<br \/>\nSobejano fue el autor del pr\u00f3logo de la versi\u00f3n teatral del libro. La gratitud de Delibes por el an\u00e1lisis de su amigo se une a la admiraci\u00f3n de \u00e9ste por la obra, a la que dedica encendidos elogios. A\u00f1os m\u00e1s tarde, Sobejano firm\u00f3 un \u00abfascinante\u00bb \u2013en palabras de Glickman\u2013 estudio comparativo entre \u2018Cinco horas con Mario\u2019 y la novela de \u00c1ngel V\u00e1zquez \u2018La vida perra de Juanita Narboni\u2019, publicada en 1976. \u00abDe haber llegado a enterarse (Delibes)\u2013 aventura la cr\u00edtica argentina\u2013 se hubiera sentido enormemente complacido\u00bb.<br \/>\nLas dos \u00faltimas cartas que recoge el libro (salvo las de un peque\u00f1o ap\u00e9ndice final) son de\u00a0 2009 y son especialmente emotivas porque tienen ese aura de despedida.\u00a0 En enero de ese a\u00f1o Delibes le escribe a su amigo \u2013que previamente le hab\u00eda informado de un tratamiento \u2018quimioter\u00e1pico\u2019\u2013: \u00abQuerido Gonzalo. No me gusta lo que me cuentas pero vives. Yo voy perdiendo la cabeza y lo que conlleva. No me quejo. Queda poco tiempo\u00a0 pero lo aprovecho para abrazarte\u00bb.<br \/>\nLa de Gonzalo Sobejano es una nota manuscrita fechada en diciembre de 2009, y organizada a la manera de un poema:<br \/>\n\u00abMi admirado y\/ querido Miguel:\/ Somos hu\u00e9rfanos\/ \u2013me dijiste\u2013;\/ pero somos hermanos \/ \u2013te dije\u2013.\/ Y t\u00fa lo sab\u00edas. \/ Era tu fe \u00fanica, y \/ lo es para m\u00ed, gracias\/ a todo lo que has escrito.\/ Te abraza\/\u00a0\u00a0 Gonzalo.<br \/>\nMiguel Delibes sobrevivir\u00eda tres meses a esta carta.<br \/>\nPero antes hab\u00edan desfilado por la correspondencia otros momentos intensos de la vida de ambos. Por parte de Delibes, el ingreso en la RAE, el premio Nacional de Narrativa por \u2018El hereje\u2019, su voluntad de dejar con esta novela su quehacer literario, los \u00e1nimos de Sobejano para que no descarte seguir escribiendo.<br \/>\nPero \u00e9l hab\u00eda tomado ya una decisi\u00f3n. En diciembre de 1999 le escribe a su amigo: \u00abCon \u2018El hereje\u2019 podemos dar por cerrado medio siglo (1948) de actividad literaria (1999). Creo que en la medida de mis fuerzas he cumplido. Te escribir\u00e1 Teixidor. Quiero seguir unido a tu nombre hasta el fin\u00bb.<br \/>\nEl libro viene a completar los estudios cr\u00edticos y las ediciones en torno a la obra de Delibes. Arroja luz sobre su correspondencia, de la que hasta ahora se conoc\u00eda la que mantuvo con su editor Josep Verg\u00e9s, y es una deliciosa lectura tanto para estudiosos como para los muchos seguidores de su obra. El \u00fanico \u2018pero\u2019 que se podr\u00eda poner es el de que la introducci\u00f3n sabe a poco.<br \/>\nY un deseo cabe expresar: el de que, trat\u00e1ndose de una edici\u00f3n universitaria, encuentre los cauces adecuados para su distribuci\u00f3n, pues ya se sabe que este tipo de ediciones no siempre llegan con facilidad al p\u00fablico.<\/p>\n<p>(En las fotograf\u00edas, cedidas por la Fundaci\u00f3n Miguel Delibes, el escritor vallisoletano junto a su amigo Gonzalo Sobejano. Abajo, postal del Queen Mary con la letra de Delibes)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Art\u00edculo publicado en el suplemento La Sombra del Cipr\u00e9s el s\u00e1bado 10 de mayo de 2014)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel Delibes y Gonzalo Sobejano escribieron la historia de su amistad en las doscientas cartas que se enviaron entre 1969 y 2009. 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