{"id":512,"date":"2014-06-23T18:10:56","date_gmt":"2014-06-23T17:10:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=512"},"modified":"2014-06-23T18:10:56","modified_gmt":"2014-06-23T17:10:56","slug":"una-historia-de-amor-y-de-amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2014\/06\/23\/una-historia-de-amor-y-de-amistad\/","title":{"rendered":"Una historia de amor y de amistad"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: large;\">C\u00e1lamo publica &#8216;Julio Cort\u00e1zar y Cris&#8217;, la cr\u00f3nica interrumpida de una relaci\u00f3n entre escritores afines<\/span><br \/>\nComo una larga conversaci\u00f3n interrumpida por la presunta y traicionera muerte entre alguien que se consideraba inmortal y otro alguien que nunca acept\u00f3 la partida del primero. Algo as\u00ed es el libro \u2018Julio Cort\u00e1zar y Cris\u2019, que acaba de publicar el sello palentino C\u00e1lamo. Est\u00e1 claro qui\u00e9n es uno de los dos interlocutores, el escritor argentino del que se conmemora el centenario de su nacimiento. La otra, la Cris del t\u00edtulo, es Cristina Peri Rossi, la escritora uruguaya (Montevideo, 1941) exiliada en Espa\u00f1a con quien mantuvo una relaci\u00f3n de amor y amistad, de complicidad y juegos. Cris era el diminutivo cari\u00f1oso que utilizaba el autor de \u2018Rayuela\u2019 para dirigirse a ella.<br \/>\nEl libro es una cr\u00f3nica sentimental de un tiempo compartido, un libro emocionado y emocionante, que comienza con dos frases contundentes: \u00abNo fui al entierro de Julio Cort\u00e1zar. No estoy en la foto\u00bb. Peri Rossi nunca termin\u00f3 de aceptar la muerte de su amigo. Y a\u00fan hoy confiesa que no la ha aceptado del todo. \u00abCuando pienso que han pasado treinta a\u00f1os, no me lo puedo creer. Ya sabemos que el tiempo es algo muy subjetivo. Cuando ya estaba enfermo sol\u00eda decir que \u00e9l era inmortal. No en el sentido figurado de la fama y todo eso, sino en el de una persona que nunca se va y eso es lo que me pasa con \u00e9l, que es como si no se hubiera ido\u00bb.<br \/>\nCris, Cristina, habla deprisa cuando lo hace de Julio, como si tuviera prisa por dejar de hacerlo, por devolverlo al lugar de su intimidad, despu\u00e9s de haber escrito con el coraz\u00f3n encogido estas p\u00e1ginas, las primeras autobiogr\u00e1ficas que compuso con la finalidad de ser publicadas: la primera parte de este \u2018Julio Cort\u00e1zar y Cris\u2019 apareci\u00f3 hace algunos a\u00f1os y ahora su autora lo ha rescatado y completado con cap\u00edtulos en los que de alguna manera \u00able cuento lo que ha pasado despu\u00e9s de su muerte\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 el libro ahora? La pregunta se la ha hecho ella misma en alguna ocasi\u00f3n. \u00abMi primera intenci\u00f3n fue publicar algunas de las cartas que nos intercambiamos. Yo no tengo las m\u00edas. Y en cuanto a las suyas, siempre tendr\u00eda en cuenta que \u00e9l consideraba que la correspondencia era algo privado y por tanto sacarla a la luz ten\u00eda algo de fr\u00edvolo. Pero hubiera publicado dos o tres cartas para que se viera su estilo epistolar tan espont\u00e1neo pero tambi\u00e9n porque eran importantes para nuestra relaci\u00f3n, pero no obtuve permiso\u00bb. Los derechos de publicaci\u00f3n de sus obras los tiene Aurora Bern\u00e1rdez la que fuera su primera mujer y la que le cuid\u00f3 hasta su muerte, toda vez que Cort\u00e1zar hab\u00eda enviudado de su segunda mujer, la canadiense Carol Dunlop.<br \/>\nEste prop\u00f3sito no cumplido de sacar a la luz alguna de las cartas supone un cambio de postura. Al poco de la muerte del escritor un representante de Aurora o de Sa\u00fal Yurki\u00e9vich, su amigo y albacea, se las pidi\u00f3. \u00abHab\u00eda pasado muy poco tiempo de la muerte de Julio. Me pareci\u00f3 una falta de respeto. A m\u00ed no me gustar\u00eda que al mes de mi muerte anduvieran publicando mis cartas. Otra cosa es que el escritor deje dicho qu\u00e9 se puede publicar y qu\u00e9 no. Yo solo me ampar\u00e9 en sus palabras. Para \u00e9l, como he dicho, las cartas eran un asunto privado. Nunca tuve un contacto directo con Aurora sobre esto\u00bb.<br \/>\nCort\u00e1zar y Peri Rossi se hab\u00edan conocido en Par\u00eds en 1973. Ella ya viv\u00eda en Barcelona, tras el exilio a que le oblig\u00f3 la dictadura en su pa\u00eds. Pero manten\u00eda un v\u00ednculo: el secretario de Redacci\u00f3n del semanario \u2018Marcha\u2019, donde ella hab\u00eda colaborado hasta su salida del pa\u00eds, era el \u00fanico que conoc\u00eda su direcci\u00f3n en Espa\u00f1a por motivos de seguridad. \u00c9l le reenvi\u00f3 a su domicilio de la Ciudad Condal una carta que Cort\u00e1zar le hab\u00eda escrito tras leer su novela \u2018El libro de mis primos\u2019 (\u00ablo encontr\u00e9 \u2013le escrib\u00eda Cort\u00e1zar\u2013 por casualidad, una ma\u00f1ana de invierno, revolviendo una mesa de la librer\u00eda L\u2019Amerique Latine, donde me siento como un sapo en pozo propio\u00bb) Tras leerlo, supo que ten\u00edan mucho en com\u00fan. Lo que a\u00fan no sab\u00eda es que iniciaba una larga historia de complicidades, de estrecha amistad, (Julio hubiera querido algo m\u00e1s, pero ella siempre fue sincera con \u00e9l en cuanto a su orientaci\u00f3n sexual) de amor, sin el componente sexual que, seg\u00fan Peri Rossi, \u00abno siempre es indispensable. El<\/p>\n<p>amor puede tener muchas maneras\u00bb. <a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/06\/Cortazar-y-Cris-perque\u00f1a-Paris-1973-foto-Julio-Cort\u00e1zar.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-513\" title=\"Cortazar y Cris perque\u00f1a Paris 1973 foto Julio Cort\u00e1zar\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/06\/Cortazar-y-Cris-perque\u00f1a-Paris-1973-foto-Julio-Cort\u00e1zar.jpg\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"273\" \/><\/a><br \/>\nBarcelona fue la ciudad en la que m\u00e1s veces se encontraron. Les gustaba caminar an\u00f3nimamente, ir al rompeolas, un lugar que fascinaba a Julio, y visitar los museos. Tambi\u00e9n se dejaban caer por Sitges donde viv\u00eda el editor de \u2018Rayuela\u2019, Paco Porr\u00faa. \u00c9l le escribi\u00f3 quince poemas de amor: \u2018Cinco poemas para Cris\u2019, \u2018Otros cinco poemas para Cris\u2019 y \u2018Cinco \u00faltimos poemas para Cris\u2019. Durante mucho tiempo ella no desvel\u00f3 por pudor qui\u00e9n era esa Cris. Y tiempo despu\u00e9s \u00e9l le pidi\u00f3 permiso para publicarlos. Lo hizo en \u2018Salvo el crep\u00fasculo\u2019. No asisti\u00f3 a su entierro. \u00ab\u00c9l ya no me necesitaba\u00bb. Y ahora, una vez que e l libro est\u00e1 en la calle \u00abme siento a gusto, afirma la escritora por tel\u00e9fono desde su casa de Barcelona . Pienso que ya puedo dar esto por cerrado. He dicho lo que quer\u00eda decir, y aunque ha sido angustioso, ya est\u00e1 cerrado. Ahora puedo pensar en mis otros proyectos\u00bb.<br \/>\nEntre ellos un libro de poemas, \u2018La noche y su artificio\u2019, que publicar\u00e1 esta misma editorial en septiembre&#8230; Y cuentos que esperan su turno.<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: medium;\">&#8220;PORQUE VOS LE\u00c9S M\u00c1S ALL\u00c1&#8230;&#8221;<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Porque vos le\u00e9s m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, que es donde se encuentra el verdadero texto\u00bb. Esta frase de Julio Cort\u00e1zar dirigida a su amiga Cristina Peri Rossi, parece, como tantas otras del autor de \u2018Rayuela\u2019, premonitoria. Porque as\u00ed se ha de leer este libro. Buscando el verdadero sentido de la relaci\u00f3n que mantuvieron dos escritores muy distintos en cuanto a su obra, pero muy parecidos en tantas cosas de la vida. M\u00e1s all\u00e1 de su compartido amor por los dinosaurios.<br \/>\nComo ocurre con la poes\u00eda, hay libros que valen tanto por lo que cuentan como por lo que callan. Y esta puerta que ha abierto o reabierto Cristina Peri Rossi es en realidad una puerta entreabierta, que no acaba de estar de par en par. No es descuido, ni pudor. Ya no. M\u00e1s bien parece un deseo de encontrar lectores c\u00f3mplices, de esos que Cort\u00e1zar busc\u00f3 toda su vida. De los que \u00abno necesitan apretar desde abajo el tubo del dent\u00edfrico\u00bb, de los que llegan a saber a pesar de que no se les den todas las claves.<a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/06\/portada-portada-es1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-515\" style=\"border: 1px solid black; margin: 5px;\" title=\"portada-portada-es\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2014\/06\/portada-portada-es1.jpg\" alt=\"\" width=\"120\" height=\"179\" \/><\/a><br \/>\nAqu\u00ed est\u00e1 el Cort\u00e1zar que admiraba las revoluciones, que ten\u00eda un sentido muy \u00e9tico y estricto del dinero, que adoraba el jazz tanto como no le gustaban los viajes, que se cas\u00f3 dos veces (la autora del libro habla con igual cari\u00f1o de Aurora Bern\u00e1rdez y de Carol Dunlop), que muri\u00f3 contagiado de sida por culpa de una transfusi\u00f3n infectada con el virus que le hab\u00edan hecho a su segunda mujer, que descubri\u00f3 que el mundo estaba dividido en cronopios y famas&#8230;<br \/>\nEl libro emociona pero no carga jam\u00e1s las tintas. Simplemente est\u00e1 el Cort\u00e1zar m\u00e1s emocional: \u00abA \u00e9l le gustaba m\u00e1s hablar con las mujeres porque dec\u00eda que los hombres solo hablaban de cosas, pero que las mujeres eran capaces de hablar de sus sentimientos\u00bb. Un libro para admiradores tanto de Cort\u00e1zar como de Peri Rossi que deja con ganas de m\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p><em>(Art\u00edculo publicado e la edici\u00f3n impresa de El Norte de Castilla el 22 de junio de 2014)<\/em><\/p>\n<p>Im\u00e1gnes: Julio Cort\u00e1zar y Cristina Peri Rossi en la casa del primero en Par\u00eds, en 1973)<\/p>\n<p>Portada del libro publicado por C\u00e1lamo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e1lamo publica &#8216;Julio Cort\u00e1zar y Cris&#8217;, la cr\u00f3nica interrumpida de una relaci\u00f3n entre escritores afines Como una larga conversaci\u00f3n interrumpida por la presunta y traicionera muerte entre alguien que se consideraba inmortal y otro alguien que nunca acept\u00f3 la partida del primero. 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