{"id":56,"date":"2007-07-19T21:13:00","date_gmt":"2007-07-19T21:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=56"},"modified":"2007-07-19T21:13:00","modified_gmt":"2007-07-19T21:13:00","slug":"ciudadanos-o-consumidores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2007\/07\/19\/ciudadanos-o-consumidores\/","title":{"rendered":"\u00bfCiudadanos o consumidores?"},"content":{"rendered":"<p>La publicidad invade nuestras vidas. El m\u00e1rquetin, como un virus imparable, se cuela en todos los rincones,  no ya en los espacios p\u00fablicos sino en nuestra m\u00e1s preciada intimidad. No es raro que suene el tel\u00e9fono fijo a la hora de comer y, cuando esperamos escuchar al otro lado una voz familiar, alguien con la suficiente confianza para conectar fuera de horario, comprobemos que quien nos interrumpe el descanso es un \u2018operador\/a\u2019 que con tonillo pretendidamente amable y sacado directamente de un manual de ventas nos ofrece una tarifa telef\u00f3nica, una velocidad de v\u00e9rtigo en el ADSL, una tarjeta platino, o cualquier otro producto que lleva pegado al coste una promesa de felicidad eterna. Lo m\u00e1s descorazonador del asunto es que, una vez que nos reponemos de la sorpresa y somos capaces de reaccionar, y \u2013con toda la amabilidad y educaci\u00f3n que no demuestra la empresa asaltante\u2013 tratamos de evitar que el \u2018operador\/a\u2019 no pierda su tiempo en una misi\u00f3n imposible, recibimos como respuesta una border\u00eda. Como si fuera nuestra obligaci\u00f3n aguantar el rollo hasta el final por haber sido destinados a la fuerza a ser beneficiarios de las excelencias del producto. O sea, que adem\u00e1s de haber visto interrumpida nuestra pl\u00e1cida siesta nos quedamos con un enfado imprevisto, con un mal rollo gratuito que, como la llamada, tampoco hab\u00edamos solicitado. La iron\u00eda llega a tal extremo que para librarnos de estos asaltos deber\u00edamos ocupar un tiempo considerable en rellenar solicitudes varias. Ya se sabe que el hiper capitalismo es muy democr\u00e1tico.<br \/>\nEl m\u00e1rketin se ha vuelto insolente, maleducado y caradura. Agresivo, s\u00ed, conforme al \u2018ritmo\u2019 de nuestra vida. Y lo peor es que se lo permitimos. Lo hemos ido aceptando con total naturalidad y ahora ya estamos insensibilizados. Nos parece normal que nos fustigue o que ocupe el lugar que no le corresponde. La educaci\u00f3n no est\u00e1 de moda y ya se sabe que la publicidad abre camino en las \u2018tendencias\u2019.<br \/>\nPor eso no reclamamos. En vez de exigir una televisi\u00f3n p\u00fablica \u2013al menos esa\u2013 que ofrezca buen cine en horario estrella sin cortes de publicidad largos hasta la n\u00e1usea, nos apuntamos a un canal de pago. Y as\u00ed el sistema sigue funcionando. \u00a1Esto s\u00ed que es Hollywood!<br \/>\nEl peligro tambi\u00e9n llega al mundo de la informaci\u00f3n, donde la publicidad est\u00e1 invadiendo espacios y aceptando f\u00f3rmulas que hace poco ser\u00edan impensables. Y que sonrojar\u00edan a cualquier c\u00f3digo de buenas pr\u00e1cticas. Porque existen \u00bfno?<br \/>\nPor eso, en algunos \u00e1mbitos\u2013y no creo que sea inocente el asunto\u2013 cada vez se habla m\u00e1s de comunicaci\u00f3n que de informaci\u00f3n. El primero es un t\u00e9rmino m\u00e1s ambiguo que permite el \u2018totum revolutum\u2019. La publicidad es necesaria, ya lo creo, pero incluso ser\u00eda m\u00e1s efectiva si se mantuviera en su lugar.<br \/>\nPero insisto. Ya nada nos sorprende. \u00bfHabr\u00e1n conseguido transmutarnos de ciudadanos en consumidores?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La publicidad invade nuestras vidas. El m\u00e1rquetin, como un virus imparable, se cuela en todos los rincones, no ya en los espacios p\u00fablicos sino en nuestra m\u00e1s preciada intimidad. No es raro que suene el tel\u00e9fono fijo a la hora de comer y, cuando esperamos escuchar al otro lado una voz familiar, alguien con la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}