{"id":580,"date":"2015-03-17T20:06:49","date_gmt":"2015-03-17T19:06:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=580"},"modified":"2015-03-17T20:06:49","modified_gmt":"2015-03-17T19:06:49","slug":"nuevas-noticias-sobre-virginia-y-leonard-woolf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2015\/03\/17\/nuevas-noticias-sobre-virginia-y-leonard-woolf\/","title":{"rendered":"Nuevas noticias sobre Virginia y Leonard Woolf"},"content":{"rendered":"<p>Bast\u00f3 su genialidad para elevar un barrio de Londres a la categor\u00eda de mito. Y no porque en el grupo no hubiera\u00a0 m\u00e1s talento literario o m\u00e1s cabezas pensantes. Pero nadie puede dudar a estas alturas que es ella, Virginia Woolf, el n\u00facleo alrededor del cual gira la influencia del Grupo de Bloomsbury, el motor de la fascinaci\u00f3n que a\u00fan hoy ejerce en lectores y aleda\u00f1os. Una atracci\u00f3n que no solo sigue viva sino que, en goteo constante, aporta novedades editoriales en todo el mundo, no solo en el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n donde la autora es venerada y estudiada (lo que equivale a decir, realmente le\u00edda), sino tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds. Otra cosa ser\u00eda preguntarse si la \u2018popularidad\u2019 de su nombre en determinados c\u00edrculos, incluso de su imagen, o la repercusi\u00f3n que en su momento tuvo una pel\u00edcula como \u2018Las horas\u2019 de Stephen Daldry, basada en la novela hom\u00f3nima con la que Michael Cunninghan gan\u00f3 el Pulitzer, se corresponden con un conocimiento real de su literatura.<a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Retrato-Virgin.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-581\" style=\"margin: 5px;\" title=\"Retrato Virgin\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Retrato-Virgin.jpg\" alt=\"\" width=\"409\" height=\"573\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Retrato-Virgin.jpg 1441w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Retrato-Virgin-214x300.jpg 214w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Retrato-Virgin-768x1077.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Retrato-Virgin-730x1024.jpg 730w\" sizes=\"(max-width: 409px) 100vw, 409px\" \/><\/a><br \/>\nEl \u2018problema\u2019 de leer a Virginia Woolf, si es que puede decirse as\u00ed, es que no admite medias tintas, ni aproximaciones someras, no hay manera de especular con un libro como \u2018Las olas\u2019, con su magistral dominio del mon\u00f3logo interior; es imposible una lectura superficial de \u2018Al faro\u2019, como no se debe entrar inocentemente en la presunta venialidad de \u2018La se\u00f1ora Dalloway\u2019 donde, por ejemplo, un pasaje estremecedor da cuenta del horror de las guerras en la figura de un viejo combatiente de la primera Guerra Mundial. De la misma manera, no se puede salir indemne de la lectura de sus diarios, compleja novela en s\u00ed mismos, donde encontramos, como tambi\u00e9n en su ingente correspondencia, las claves de su escritura, que, en su caso como en pocos escritores, son las claves de su vida y la lucha que mantuvo por escribir sin pisar jam\u00e1s los caminos trillados a pesar de las pruebas a las que le somet\u00eda su enfermedad mental.<br \/>\nLa inagotable Virginia y sus alrededores son de nuevo noticia editorial. En primer lugar por la publicaci\u00f3n en Taurus de la primera biograf\u00eda en castellano de la autora de \u2018Una habitaci\u00f3n propia\u2019, empresa llevada a puerto por la escritora y periodista argentina Irene Chikiar Bauer.<br \/>\n<strong>A solas con las palabras<\/strong><br \/>\nLa monumental obra de Chikiar Bauer (m\u00e1s de 800 p\u00e1ginas sin contar las notas bibliogr\u00e1ficas) se resolvi\u00f3 en siete a\u00f1os de trabajo, durante los cuales la autora procur\u00f3 manejar el mar de documentaci\u00f3n que suponen no solo su correspondencia y sus diarios sino los cientos de estudios sobre la escritora \u00absin naufragar en \u00e9l\u00bb. Solvent\u00f3 tambi\u00e9n las dificultades para traducir ese caudal de trabajos que \u00abdan por sentados saberes que no son tales por parte de los hispanohablantes\u00bb. Al contrario de otras biograf\u00edas tem\u00e1ticas que avanzan en el relato por temas (infancia, psicolog\u00eda, obra etc.) o de los estudios que eligen perspectivas determinadas (la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero, la enfermedad mental), la autora de esta biograf\u00eda encar\u00f3 el reto de atravesar su vida y su obra para captar su \u00abpeculiar individualidad\u00bb y hacerlo, como en la biograf\u00eda escrita por su sobrino Quentin Bell, desde la perspectiva cronol\u00f3gica.<br \/>\n<a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Virginia-Woolf.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-582\" style=\"margin: 5px;\" title=\"Virginia Woolf\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/Virginia-Woolf.jpg\" alt=\"\" width=\"144\" height=\"232\" \/><\/a>Asistimos as\u00ed a los antecedentes familiares de la escritora y a ese momento crucial (enero de 1905) que supone la mudanza de los hermanos al n\u00famero 46 de Gordon Square, en el barrio de Bloomsbury, en los proleg\u00f3menos de la constituci\u00f3n del legendario grupo, hecho sobre el que se atreve a dar una fecha: \u00abPuede considerarse que el 16 de febrero de 1905, d\u00eda de la inauguraci\u00f3n de las Veladas de los Jueves, fue el punto de partida de lo que se llam\u00f3 el Grupo de Bloomsbury\u00bb. Desde ese momento y hasta la muerte de Virginia desfilan por sus p\u00e1ginas, su hermanos Thoby (prematuramente fallecido) y Vanessa, el maridos y amante de \u00e9sta, Lytton Strachey y Dora Carrington, Maynard Keynes y Russell, Duncan Grant y Vita Sackville-West, personaje fundamental en la vida de Virginia, pero sobre todo su proncipal sost\u00e9n vital, su marido Leonard.<br \/>\nCon todo lo detallado de este estudio, lo m\u00e1s interesante son los episodios en los que acudimos en directo al germen de sus novelas. As\u00ed, en las p\u00e1ginas dedicadas a los inicios de \u2018Al faro\u2019 leemos un fragmento de una carta a Gerald Brenan: \u00abTengo que crear cada vez para m\u00ed toda la cosa desde cero. Probablemente todos los escritores est\u00e1n ahora en el mismo bote. Es la multa que pagamos por romper con la tradici\u00f3n, y la soledad hace a la escritura m\u00e1s excitante. [&#8230;] Uno deber\u00eda hundirse e el fondo del mar y vivir a solas con las propias palabras\u00bb.<br \/>\n<strong>Recuerdo de Ceyl\u00e1n<\/strong><br \/>\nAsistimos tambi\u00e9n a los comienzos de su relaci\u00f3n con Leonard Woolf, cuando este era funcionario del Gobierno brit\u00e1nico destinado en Ceyl\u00e1n donde pas\u00f3 unos a\u00f1os. Esos a\u00f1os son precisamente los que rememora su novela \u2018Una aldea en la jungla\u2019, felizmente\u00a0 rescatada (con el cuidado y buen gusto que caracteriza a este sello) por Ediciones del Viento. En el pr\u00f3logo \u2018Traducir a Leonard Woolf\u2019, la encargada de verter al castellano la obra, Beatriz Iglesias Lamas, resume en una frase la causa del olvido en el que vive la obra del escritor y editor. \u00abLeonard Woolf es sin duda uno de los pocos hombres de letras que han vivido a la sombra de una mujer\u00bb.<a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/la-aldea-en-la-jungla1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-584\" title=\"la-aldea-en-la-jungla\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/la-aldea-en-la-jungla1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/la-aldea-en-la-jungla1.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/la-aldea-en-la-jungla1-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2015\/03\/la-aldea-en-la-jungla1-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\n\u2018La aldea en la jungla\u2019 fue la primera novela de un autor del que s\u00ed se conocen en Espa\u00f1a los ensayos , en particular el excelente libro dedicado a los \u00faltimos d\u00edas de su mujer publicado en Espa\u00f1a con el t\u00edtulo \u2018La muerte de Virginia\u2019. Esas mismas dotes est\u00e1n en su narrativa. El volumen de Ediciones del Viento recoge adem\u00e1s de la novela tres relatos ambientados tambi\u00e9n en la colonia: \u2018Un cuento a la luz de la luna\u2019, \u2018Los dos brahmanes\u2019 y \u2018De perlas y cerdos\u2019.<br \/>\nPor lo que se refiere a la novela, publicada en 1913, fue una de las primeras, si no la primera, que narra desde la perspectiva ind\u00edgena. En palabras de su traductora es \u00abpionera, subversiva y profundamente antiimperialista en plena \u00e9poca colonial\u00bb, aunque para ella lo m\u00e1s destacable es \u00abla maestr\u00eda con la que engarza su propia experiencia vital de la muerte y la justicia en la realidad de los habitantes nativos de la isla, estrechamente vinculada al folklore a trav\u00e9s de memorables leyendas y supersticiones\u00bb.<br \/>\nAl dar voz a los ind\u00edgenas se adelanta a George Orwell y sus \u2018D\u00edas en Birmania\u2019 y al tambi\u00e9n miembro del grupo de Bloomsbury y amigo del autor Edward Morgan Forster y su c\u00e9lebre \u2018Paisaje a la India\u2019.<br \/>\nDos muestras de que Bloomsbury sigue editorialmente vivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bast\u00f3 su genialidad para elevar un barrio de Londres a la categor\u00eda de mito. Y no porque en el grupo no hubiera\u00a0 m\u00e1s talento literario o m\u00e1s cabezas pensantes. Pero nadie puede dudar a estas alturas que es ella, Virginia Woolf, el n\u00facleo alrededor del cual gira la influencia del Grupo de Bloomsbury, el motor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,8,11,12,13],"tags":[85,290,461],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/580"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=580"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/580\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}