{"id":866,"date":"2018-05-07T09:40:23","date_gmt":"2018-05-07T08:40:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=866"},"modified":"2018-05-07T09:40:23","modified_gmt":"2018-05-07T08:40:23","slug":"cuestion-de-piel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2018\/05\/07\/cuestion-de-piel\/","title":{"rendered":"Cuesti\u00f3n de piel"},"content":{"rendered":"<p><strong>Esther Gat\u00f3n expone su proyecto &#8216;Las Virtudes&#8217; en la Sala 0 del Patio Herreriano<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/05\/las-virtudes_DSC_0581_low.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-881\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/05\/las-virtudes_DSC_0581_low-300x201.jpg\" alt=\"las-virtudes_dsc_0581_low\" width=\"826\" height=\"553\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/05\/las-virtudes_DSC_0581_low-300x201.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/05\/las-virtudes_DSC_0581_low-768x514.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2018\/05\/las-virtudes_DSC_0581_low-1024x685.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 826px) 100vw, 826px\" \/><\/a>Una estructura modular, de madera, que reproduce las dimensiones de su estudio, dibuja el espacio de la instalaci\u00f3n que Esther Gat\u00f3n (Valladolid, 1988) presenta en la sala 0 del Patio Herreriano de su ciudad natal, dentro del programa Cre-Art de la Fundaci\u00f3n Municipal de Cultura. Y &#8216;Las virtudes&#8217;, su enigm\u00e1tico t\u00edtulo. Nada que ver con reminiscencias del catecismo. Las virtudes a las que se refiere tienen que ver con las caracter\u00edsticas del material con el que ha experimentado la artista. Piezas de silicona cuelgan como rastros de pieles que hubieran pertenecido a un ser vivo en un ambiente semi iluminado, semi en penumbra que tambi\u00e9n intenta reproducir la luz del estudio en el que Gat\u00f3n pasa horas experimentando con los materiales. La primera impresi\u00f3n que recibe el visitante al entrar en la sala es de perplejidad. Y no est\u00e1 de m\u00e1s que as\u00ed sea pues perplejidad est\u00e1 en las palabras que la artista pronuncia al hablar de esta instalaci\u00f3n, la perplejidad ante el comportamiento de los materiales, puede, pero seguramente antes que todo eso la perplejidad ante un mundo que no acabamos de asimilar del todo.<\/p>\n<p>&#8216;Denso&#8217; es otro adjetivo que ella misma utiliza al referirse a esta obra. Muy justamente. Nada, o muy poco, se da de un vistazo en la sala. Conviene que el visitante penetre en ese espacio de fronteras inciertas donde nada estuvo muy preconcebido y donde ahora nada est\u00e1 demasiado definido. Quedarse. Esa es la clave. La mirada necesita un tiempo, resbalar, como la sensaci\u00f3n resbaladiza del tacto de la silicona, por esas piezas colgantes que en conjunto podr\u00edan componer la partitura de la banda sonora tras un desastre nuclear. De hecho, el texto que acompa\u00f1a a la muestra, de Julia Morandeira, es un relato sobre la \u00faltima guerra nuclear que asola la tierra y la Gran Debacle posterior. Grupos de humanos y no-humanos se afanan por dise\u00f1ar nuevas pieles, que no son otra cosas que nuevas maneras de relacionarse con la Tierra. Ese mundo dist\u00f3pico es el que refleja Gat\u00f3n con estos fragmentos colgados de piezas de lat\u00f3n. Y solo permaneciendo en \u00e9l un tiempo nos llega una cierta sensaci\u00f3n de angustia y tambi\u00e9n de inquietud porque tampoco hay claves para desentra\u00f1ar esa nueva situaci\u00f3n que nos plantea la artista. Ella ofrece un relato material pero no ahorra al espectador la necesaria reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Estamos ante una artista rigurosa que dedica mucho tiempo a descubrir c\u00f3mo un material puede dar respuestas distintas con distintos tratamientos y\u00a0 que encuentra en el camino piezas como las que expone tambi\u00e9n en el Patio, peque\u00f1as esculturas con cierto acento surrealista. Tambi\u00e9n con alguien implicado en su tiempo, un tiempo social que ofrece no pocas incertidumbres. El concepto de encuentro, ya sea para trabajar un objeto encontrado como para encontrar nuevas posibilidades en los materiales es otro concepto fundamental en su proceso de trabajo.<\/p>\n<p>La agenda de Esther Gat\u00f3n est\u00e1 llena de proyectos. Al tiempo que su obra puede verse en Valladolid hasta el 20 de mayo, acaba de inaugurar otra exposici\u00f3n, &#8216;Abrigo la nuca&#8217;, en Aldama Fabre Gallery de Bilbao. Y no olvida su labor como comisaria. Artista incansable y muy interesante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esther Gat\u00f3n expone su proyecto &#8216;Las Virtudes&#8217; en la Sala 0 del Patio Herreriano &nbsp; Una estructura modular, de madera, que reproduce las dimensiones de su estudio, dibuja el espacio de la instalaci\u00f3n que Esther Gat\u00f3n (Valladolid, 1988) presenta en la sala 0 del Patio Herreriano de su ciudad natal, dentro del programa Cre-Art de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,4,8,1],"tags":[540,541,361],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/866"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=866"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/866\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":885,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/866\/revisions\/885"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}