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Xoel Prado - Antúnez

Oliendo páginas de tinta

Entrevistas I. Victor Fernández Correas

 

Victor Fernández Correas es un escritor y un amigo, y ambas cosas las digo con certeza. Como escritor y como amigo, es una persona cercana, abierta y cordial, que se dispone siempre para entresacar información hasta de una cita en un avispero, a tal llega su necesidad de precisión en lo que relata. En cuanto a su biografía, por conocerlo aún más en datos, él mismo nos lo cuenta: que nació en Saint Denis (Francia) en 1974. Hijo de la emigración, aunque reside en Getafe (Madrid), se siente extremeño por los cuatro costados. Y, más en concreto, Verato. Es periodistas y colabora con distintos medios y consultoras relacionados con las Tecnologías de la Información y el mundo de la pequeña y mediana empresa.Como escritor comenzó su andadura en el mundo de las letras en el año 2000, fecha en la que obtuvo el Primer Premio de Relato Corto de Valverde de la Vera (Cáceres) en su modalidad local. Galardón que repitió al año siguiente, en 2001, con un relato titulado ‘Epílogo Imperial’. También resultó ganador del Primer Certamen de Relato Corto Princesa Jariza, deJaraíz de la Vera (Cáceres) en 2001. Siete años después, muy ampliado y desarrollado, ‘Epílogo Imperial’ se convirtió en su primera novela: ‘La conspiración de Yuste’, en la que narra los últimos meses de vida del emperador Carlos V. Más tarde, en 2012, publicó su segunda novela, ‘La tribu maldita‘, en la que recrea la más que posible peripecia de los homínidos cuyos huesos son investigados y analizados cada año por elEquipo Investigador de Atapuerca en la sierra del mismo nombre.

 

 

JMPA:  Hablemos de tu primera novela, La conspiración de Yuste, ¿cómo se gesta en tu mente?

 

VFC: La Conspiración de Yuste surge de un relato corto, ‘Epílogo Imperial’, con el que gané el Primer Certamen de Relato Corto de Valverde de la Vera en 2001. Un mero vehículo con el que rendir un pequeño homenaje a la gran figura del emperador Carlos V, muy presente en la comarca de la que son oriundos mis padres, La Vera de Cáceres, y que con el tiempo convertí en esa novela histórica. Que, asimismo, también es un homenaje a aquella preciosa tierra que invito a todos a conocer con calma.

 

JMPA: Está claro que se puede hacer historia con la literatura, pero, ¿se puede hacer literatura con la historia?

 

VFC: Ambas son posibles. La historia universal, en general, y la española, en particular, está llena de acontecimientos históricos, de sucesos, leyendas, hechos y anécdotas que están esperando a ser contadas, a que alguien las cuente. Están ahí, sólo hay que documentarse, empaparse de esa historia y transformarla en literatura, que es un hermoso vehículo para, precisamente, que los lectores conozcan esa historia; que, de otra manera, seguirían desconociendo.

 

JMPA: Mójate, dinos, qué sintió Carlos V al tener que revivir por segunda vez todos los acontecimientos de la conspiración; o, mejor, qué sentiste tú al revivirlos; o, aún mejor, cómo os encontrasteis ambos dos.

 

VFC: Reencontrarse con Carlos V fue una deliciosa experiencia, que no descarto repetir en un futuro más o menos próximo. Es un personaje fascinante, sin ninguna duda. Y mi propósito no era otro que elucubrar cómo se las vería si en sus últimos de vida su misma existencia se viera amenazada en su dorado retiro por un par de tipos, unos luteranos, que representaban todo aquello contra lo que había luchado gran parte de su vida. Fue una experiencia magnífica no sólo intentar meterte en la mente del emperador, sino también revivir esa última y menos conocida etapa de su vida. A veces me decía: “¿serías capaz de que esos dos tipos ―los dos luteranos huidos de Valladolid― me mataran?”. Nunca supe qué responderle.

 

JMPA: ¿Crees que la conspiración, tu novela, ha ayudado a recordar de otra manera a Carlos V o a Carlos V no hay quien lo remendé?

 

VFC: El emperador es, personalmente, una de las figuras más importantes de la historia de España. Su obra, su época, su manera de entender la vida, sus filias, sus fobias… Es un personaje realmente apasionante te acerques como te acerques a cualquiera de las épocas o momentos de su corta existencia. Puede que el lector que lea o haya leído ya la novela se componga una imagen distinta de él, de cierta intransigencia y de una voluntad férrea de hacer valer sus ideales y creencias. Por eso, humildemente pienso que es difícil hacer cambiar la imagen de una persona por mucho que lo intentes. Con sus luces y sus sombras, Carlos V fue y es lo que es, y así se lo ha reconocido la historia.

 

JMPA: La Conjura sucede en tierras extremeñas, en Yuste y alrededores, ¿cómo intervienen estos paisajes extraordinarios de Yuste y alrededores en la trama conspirativa? ¿Son adorno o un personaje más del desarrollo de la Historia?

 

VFC: El personaje central de la trama, alrededor del que gira toda la trama, es el emperador Carlos V. En torno a él bailan otros personajes de mayor o menor importancia: desde un capitán de los tercios imperiales hasta un soldado raso oriundo de la zona a la que se ha retirado a descansar y morir el propio Carlos V; también hay espacio para un inquisidor general, un fraile con ávidos métodos inquisitoriales… Y hasta una muchachita con aires de Serrana de la Vera. Y por encima de todas las cosas, La Vera de Plasencia, un espectáculo natural en todos los sentidos a ojos de cualquiera, y preciosas ciudades como Valladolid, Medina del Campo o la Brujas del siglo XVI. Todos aportan su granito de arena para conformar una historia con base real y mucha ficción novelesca cuyo único propósito, además de entretener al lector, es contarle qué llevó por la calle de la amargura a Carlos V en sus últimos meses de vida.

 

JMPA: Hay un auge de escritores en España escribiendo sobre Historia, ¿crees que tal auge perjudica al género o esto no es un género?

 

VFC: La novela histórica goza de un gran prestigio en nuestro país. En la actualidad, autores como Jesús Sánchez Adalid, León Arsenal o Ildefonso Falcones, por nombras sólo algunos, logran captar la atención de miles de lectores con tramas que hunden sus raíces en nuestra rica historia, repleta de acontecimientos que sólo están a la espera de ser contados. Por eso no lo veo como una moda sino, tal vez, como un género que es capaz de contar de una manera un tanto desenfada pero sí rigurosa sucesos de la historia de España que así pueden ser conocidos por lectores que, de otra manera, no podrían conocerlos o tener acceso a ellos. ¡Y ojalá se mantenga este interés por mucho tiempo!

 

JMPA: Tu segunda novela tiene paisajes diferentes y personajes bien diferentes, su título, La tribu Maldita, ¿Cómo se te ocurre escribir sobre el Homo heidelbergensis y convertirlo en un referente novelístico?

 

VFC: La idea partió del que por entonces era mi agente literario, que me ofreció recrear una historia basada en los Yacimientos de Atapuerca. Esa era la idea, pero fue toparme con el magnífico yacimiento de la Sima de los Huesos, y el argumento inicial desapareció en beneficio de una novela que contara qué pudo ocurrir con aquel grupo de homínidos cuyos huesos, y nunca mejor dicho, acabaron en el fondo de dicho yacimiento. El resto fue investigar y recrear un argumento que llamara la atención de lector y le permitiera conocer cosas de una época tan distante ―estamos hablado de hace unos 500.000 años― y de un homínido, el Homo heidelbergensis, que en muchos aspectos era muy distinto a nosotros de no ser por ese componente Homo que nos hace a todos ser tan parecidos, por no decir casi iguales.

 

JMPA: La Tribu maldita obliga a una lectura antropológica, porque en la misma hay mucho material de trabajo de campo, ¿cómo afrontaste este trabajo suplementario de campo?

 

VFC: Fue un trabajo duro y apasionante. Duro porque casi toda la documentación reside en tesis doctorales de muchos de los investigadores o miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca tanto actuales como pasados, así como publicaciones científicas o específicas y de restringido acceso. Pero también apasionante porque la elaboración de esta novela me permitió contactar y extraer conocimientos de personas de la talla de Eudald Carbonell, uno de los codirectores del Proyecto Atapuerca, y además prologuista de la novela, o Emiliano Aguirre, el considerado padre de dichos yacimientos, entre otros, que me ofrecieron toda su experiencia y consejos para escribir una novela como La tribu maldita. Simplemente por eso todo mereció la pena. Eso, y empaparte de la Sierra de Atapuerca y sus alrededores. Una experiencia que aconsejo encarecidamente a todo aquel que esté pensando en subir a su cima o dar una vuelta por sus alrededores.

 

JMPA: ¿Crees que la Tribu maldita ha servido para complementar los libros que sobre este Homo heidelbergensis se han publicado en el ámbito de las ciencias sociales? ¿Puede considerarse tu novela un libro de ciencias sociales, amén de una novela? Lo digo, si me permites, porque muchos capítulos de la misma pueden considerarse divulgativos de la manera de vivir de este Homo… ¿Estaba en tu intención este carácter divulgativo?

 

VFC: El propósito de esta novela es simplemente entretener. Pero sonrío cuando también alguien me dice que tiene un componente didáctico, porque entonces es cuando pienso que esta novela puede servir para mostrar una época, una forma de vivir, un tipo de homínido que nos antecede en la carrera de la evolución humana. Cuando la escribí sólo pretendía contar una historia, hacer pasar un buen rato al lector. Si después se le atribuyen otros matices o se la ve con ese valor añadido que comentas, mejor que mejor, aunque no era ese su propósito inicial, desde luego.

 

JMPA:El mundo literario actual, ¿un fiasco para el autor? ¿Demasiados autores y poca literatura? ¿El autor es el esclavo poético de un mercado con una mano manca? ¿Los libros no existen más allá de la librería del catalán de cien años de soledad? ¿O empieza cien años de soledad para la literatura española?

 

VFC: Creo que estamos asistiendo a una época maravillosa para la literatura española. Internet ofrece nuevas posibilidades a muchos escritores que no tienen acceso a ninguna editorial para dar a conocer sus obras, y existen ejemplos de obras de mucha calidad que nacieron sin más intención que ser compartidas entre varios lectores, y que al final acabaron en los estantes de las librerías bajo el sello de grandes editoriales o grupos deseosos de sorprender al lector. Por desgracia, ese crisol cultural se enfrenta al muro de siempre, a la escasa conciencia lectora que existe en este país. Por eso siempre repito que leer es importante, pero no por el simple hecho de que un autor u otro pueda ganar más o menos dinero con sus obras y así poder seguir escribiendo; no. Lo es porque leer enriquece, te permite pensar, y eso te convierte en un ser más libre. Un lujo barato, ciertamente.

 

JMPA: ¿Y tú próxima novela se desgrana en folios de sepia color o la veremos publica enseguida?

 

VFC: Mi única pretensión ha sido rendir un doble homenaje: por un lado, reconocer el valor de cientos de miles de personas que tuvieron que abandonar este país en busca de un futuro mejor, entre ellos mis padres; y por otro, sacar a la luz la valía, el esfuerzo y la esperanza de cientos, quizás miles, de anónimos luchadores, que los hubo, y muchos, que se afanaron por devolver la democracia a un país que languidecía en manos de una agónica dictadura. No sé si lo habré logrado o no, pero al menos me siento satisfecho del resultado obtenido.

 

JMPA:¿Qué le has puesto a esta última novela que provoque sorpresa al mundo de los lectores?

 

VFC: Creo que la época y especialmente la perspectiva de su protagonista, que vive la experiencia de una época tan irrepetible para España como la Transición como una emigrante más en Francia. Un punto de vista novedoso que permite describir y relatar esa época de un punto de vista no demasiado habitual.

 

JMPA: La última: desvela el secreto de unas buenas migas para sentirse como un Carlos V al comerlas.

 

VFC: Eso, hacer buenas migas. Aunque era, y sigue siendo, una comida de pastores, se dice que cuando dos personas se juntan para comer este plato es porque hacen buenas amigas, es decir, que mantienen buena amistad. Basta con eso. Bueno, y una pizca de pimentón. Siempre hay que ponerle color a la vida. ¿O no?

 

Degustar la lectura, el teatro y el amor/humor

Sobre el autor

Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.


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