{"id":21,"date":"2012-06-20T11:04:22","date_gmt":"2012-06-20T09:04:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=21"},"modified":"2012-06-20T11:04:22","modified_gmt":"2012-06-20T09:04:22","slug":"una-tarde-con-angelica-tanarro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=21","title":{"rendered":"Una tarde con Ang\u00e9lica Tanarro"},"content":{"rendered":"<p>Vuelan elegantes y galantes, atentos y\u00a0 serviciales, los vicarios carism\u00e1ticos de la cosm\u00e9tica y provinciana radio.\u00a0 Revuelan l\u00e1nguidos y guiados, angulosos y adosados, los becarios cariacontecidos\u00a0 de la carterista y conveniente amistad. Revolotean ansiosos y sosos, sostenidos\u00a0 y dosim\u00e9tricos, los estudiantes tespi\u00e1dicos de la diacr\u00edtica y caseaci\u00f3nica SEK.\u00a0 Sobrevuelo breve y l\u00f3culo, logogr\u00edfico y conturbado, invitado vitalicio de la\u00a0 talism\u00e1n y manumitir SEK. Un torbellino, como v\u00e9is.<br \/>\nSobresale, soberana entre el tropel pelot\u00f3n,\u00a0 brillante y leyenda, llana y dativa, la valedera poeta para un t\u00e1cito y t\u00e1ctil\u00a0 recital, Ang\u00e9lica Tanarro, \u00bfsupongo?, que extiende la mano al frente, Teniente,\u00a0 y encuentra mi mano t\u00edmida, tagarote.<\/p>\n<p>Silenciosamente, sonrientemente. Me he quedado solo, de repente, alguien me han robado a la poeta angelical, y ha sido\u00a0 el ben\u00e9volo, gesticulante y conmovedor Apuleyo Soto, presentador sensitivo y\u00a0 boxeador contra ins\u00edpidos versiculadores, su gran coraz\u00f3n la encamina vadeando a\u00a0 vicarios, becarios, estudiantes y a m\u00ed, a otros r\u00edos, a otras risas. Quedo como\u00a0 queda, tan solo, daguerrotipo y domo, momificado, quien ser\u00e1 tipificado como\u00a0 padre de la poeta, al final del recital. Ahora, nos miramos mostrando cada uno\u00a0 su trance, y nos metemos, con todos los dem\u00e1s ya sentados, a la sala donde se\u00a0 cocina la ondulante poes\u00eda. Oigamos a la poeta&#8230;<br \/>\n&#8211; Antes de leer mis\u00a0 poemas, quisiera explicaros lo que es para m\u00ed el poema\u2026<br \/>\nParemos. Cerremos\u00a0 los ojos. Imaginemos la mesa presidencial desde donde se presenta y se leer\u00e1.\u00a0 Ante el p\u00fablico asistente, se muestra, tentadora, la voz y la fuerza de una\u00a0 mujer extremadamente fr\u00e1gil en apariencia. Menuda pero bella, llamativamente.<br \/>\nExtra\u00f1a belleza que bebe del nervio y la entereza, de la biopsia y la tersura,\u00a0 del sialismo y la sura. Rampante belleza, que emana maravillosa desde los dedos\u00a0 enervados y salientes dedos, que vuelcan el mundo hacia arriba, como si lo\u00a0 elevasen secretamente hacia la cabeza. Los dedos de Ang\u00e9lica c\u00e1usticamente, con\u00a0 cautela, cauterizan el l\u00edmite del mundo o lo pretenden. En los dedos de Ang\u00e9lica\u00a0 se inicia su poes\u00eda. Ya se lo declarar\u00e9, enamorado, rendido caballero, si llega, redonda, la ocasi\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Por mi profesi\u00f3n, periodista, tengo que viajar,\u00a0 entrevistar, escribir. El ajetreado mundo en el que me muevo, me emboca a buscar<br \/>\nla gozosa satisfacci\u00f3n y tranquilidad de la poes\u00eda. Y la escribo, la enfrento en\u00a0 mi casa.<br \/>\nRelata, entonces, que su casa es m\u00e1s que una morada; un santuario. En la misma, viven infinidad de amantes y testigos, de asesinos y<br \/>\ndetectives, de protagonistas y antagonistas, todos los h\u00e9roes y mendigos de la\u00a0 literatura, que su casa es lugar de libros y liberadoras lecturas. Leer y\u00a0 escribir, suturar el estr\u00e9s de la entrevista, de la p\u00e1gina period\u00edstica, lectura\u00a0 para hoy, olvido de ma\u00f1ana, con el poema, hambre para otros, para todos.<br \/>\nNuevamente veo la casa de Ang\u00e9lica, la descripci\u00f3n que ella misma nos delata,\u00a0 como sus dedos, aglutinando la vida, volc\u00e1ndola al interior de un coraz\u00f3n que\u00a0 busca el l\u00edmite, el lugar donde ponerse un sombrero, subirse a un taxi, admirar\u00a0 a la gente viajando en autob\u00fas.<br \/>\n&#8211; Viajar me da vida, me pone ante\u00a0 contrariedades y travesuras, que despu\u00e9s me sirven para buscar la poes\u00eda que\u00a0 anida como d\u00e1diva valiente en la vida como diva vadem\u00e9cum.<br \/>\nLa mujer que viaja en autob\u00fas, por ejemplo, con sus torpezas y sus vigilias y sus jadeos, con\u00a0 sus olvidos, con la vida como d\u00e1diva que divide en vano, notoria. Ese es el\u00a0 l\u00edmite, que en el santuario literario del hogar, arrellanada y respaldada durante horas en el recibidor, vestida de insomnio, intenta suturar esta ang\u00e9lica and\u00e1bata. Y lee, con su voz fr\u00e1gil y potente, segura y gutural, poemas<br \/>\ndel libro Poemas en el l\u00edmite.<br \/>\nCuando escucho recitar, por cubrir la\u00a0 extensi\u00f3n de la palabra, cierro los ojos, e imagino. La voz y la palabra\u00a0 angelical de Ang\u00e9lica vueludas me llevan de viaje vincular. Encerrados en un\u00a0 taxi que no se pudiera abrir, sentados en la proa de un barco que surcara los\u00a0 lodosos recovecos de un pantano sin fin, viajamos viendo los objetos deformes de\u00a0 este l\u00edmite, sin bajarnos a tocarlos, a sentir sus sinuosidades, su viscosidad.<br \/>\nNos conformamos con limitar en el l\u00edmite, con llegar a intuir que aquello es lo\u00a0 buscado, pero sin bucear en lo arcano que nos explicar\u00eda sus cadencias. Se lo he\u00a0 descubrir.<br \/>\nSin darnos cuenta nos ha emplazado en una habitaci\u00f3n de un\u00a0 hotel neoyorquino, para que desde sus ventanales venales veamos el natalicio del<br \/>\nmundo. Ver desde la extensi\u00f3n larga en kil\u00f3metros, esto es Segovia, el extenso\u00a0 panorama que se divisa viandante desde el voladizo ventanal, aquello es Nueva\u00a0 York. Nuevamente en el l\u00edmite, pero sin allegarnos al mismo, que supondr\u00eda\u00a0 sostenerlo ponderosamente, quiz\u00e1.<br \/>\n&#8211; Me gusta la sencillez, el\u00a0 allegamiento a la gente. Quiz\u00e1 lo aprend\u00ed en las entrevistas que realizo a esas\u00a0 estrellas rutilantes que parecen inalcanzables, pero que se muestran tan\u00a0 accesibles.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 no escribes m\u00e1s? Parece como si le molestara alcanzar ese l\u00edmite ansiado y su explicaci\u00f3n plausible. Significa, quiz\u00e1, que<br \/>\nhay un miedo oculto y menguado que impide dar a los dem\u00e1s todo aquello que se escribe.<br \/>\n&#8211; Se escribe mucho. Yo entro en casa y medito el poema, lo escribo mentalmente. Recuerdo ahora que escrib\u00ed un poema que espera que sea<br \/>\nacabado, y que inici\u00e9 la escritura del mismo hace tanto tiempo. Quiz\u00e1 esta misma noche, en connivencia con mi insomnio, lo acab\u00e9. Pero no s\u00e9 porqu\u00e9 darlo a conocer\u2026 se precisa que ese poema, en un conjunto, se preste, adquiera significado.<\/p>\n<p>Mientras se explica expresiva y entregada, sus dedos se alargan luengos y huesudos, nerviosos, tensos, como si de aquel seno que fundan<br \/>\ncon el torso, naciera el poema, cada uno de sus poemas. Se lo advierto. Y veo sus ojos presos de luz, preciosos, luminarias, anunciando que se nace un poema nuevo en este instante, pero un poema perdido, divisado como perversidad o simetr\u00eda, versatilidad o singladura, salinidad o gladiolo. Se lo expongo. Me ha hechizado la lectura, levitante y vital. Me siento cansado, he pasado una noche de insomnio velando sagaz palabras en un recibidor, o viajando en un taxi omniabarcante\u2026 y subsiste la sensaci\u00f3n salada de que jam\u00e1s nos adentramos al interior de la viscosidad del l\u00edmite, s\u00ed, sonre\u00edrnos, s\u00ed, como si nos asent\u00e1ramos un sombrero\u2026<br \/>\n&#8211; No creo que lleves raz\u00f3n, los vestigios permanecen en las palabras de mis poemas\u2026<br \/>\nY en tus ojos luminosos, y en las manos nota bene, y en el seno conformado entre la tensi\u00f3n de los dedos y el torso torzal, donde nacen los poemas, donde cena Poe, en el santuario ang\u00e9lico de la Tanarro. El d\u00eda que finalice el insomnio de Ang\u00e9lica (lo pienso a la par de la sonora se\u00f1ora que me rapta para confes\u00e1rmelo), crecer\u00e1 crepuscular y cernida la obra literaria y brasca, que funde y funda un mundo detonador y lo dola.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelan elegantes y galantes, atentos y\u00a0 serviciales, los vicarios carism\u00e1ticos de la cosm\u00e9tica y provinciana radio.\u00a0 Revuelan l\u00e1nguidos y guiados, angulosos y adosados, los becarios cariacontecidos\u00a0 de la carterista y conveniente amistad. 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