{"id":269,"date":"2017-08-29T17:17:45","date_gmt":"2017-08-29T15:17:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=269"},"modified":"2017-08-29T17:17:45","modified_gmt":"2017-08-29T15:17:45","slug":"en-la-taza-del-vater-de-la-biblioteca-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=269","title":{"rendered":"En la taza del v\u00e1ter de la biblioteca p\u00fablica"},"content":{"rendered":"<p>Reflexionar en el ba\u00f1o, sentado en el v\u00e1ter, no parece ser la manera en que medita el fil\u00f3sofo, que prefiere andar los caminos, como un redivivo quijote sin lanza que avanza hacia el c\u00f3mo aclararse sobre el mundo y su visi\u00f3n, el ser y su revisi\u00f3n y el ente y su confusi\u00f3n. Visi\u00f3n, revisi\u00f3n, confusi\u00f3n y vuelta al inicio, pura dial\u00e9ctica. \u00bfEsta dial\u00e9ctica no podr\u00eda ejecutarse en el ba\u00f1o sosegado en el v\u00e1ter puramente sesudo? Al menos, en el v\u00e1ter propio, no.<\/p>\n<p>El caso es que el v\u00e1ter propio, el de nuestras casas, se halla alejado de la pared de azulejos en exceso, de tal manera que se convierte la distancia en un \u201chiatus\u201d (como me gustaba escuchar esta palabra de los labios de un aut\u00e9ntico fil\u00f3sofo, que es lo que siempre fue mi compa\u00f1ero y amigo Manolo L\u00f3pez), en un real abismo, que nos impide el ejercicio de la escritura. Los azulejos de la pared del ba\u00f1o son el soporte adecuado para escribir los m\u00e1s cr\u00edpticos pensamientos, esos que se expresan en dos l\u00edneas y que reciben un nombre tan especial como el de aforismos, que es la manera de trasladar el pensamiento a la palabra concreta e inmediata, propia de quien quiere expresarse con r\u00e1pida concisi\u00f3n y sin concesiones a la digresi\u00f3n francoalemana.<\/p>\n<p>El v\u00e1ter ajeno, el que se halla en los bares, es el mejor lugar para iniciar una reflexi\u00f3n refleja y flexiva que expresar en presionantes aforismos en la pared de azulejos. El v\u00e1ter del bar que es como un ata\u00fad en el que enterrarse, justo el lugar donde se detiene el tiempo y el espacio se diluye en el mismo ensimismamiento formal y cuerdo. En el mismo, toda reflexi\u00f3n es posible, desde la m\u00e1s extravagante, esa que apoltrona al que la establece en el mism\u00edsimo sill\u00f3n de Hegel, con el manto filos\u00f3fico cruz\u00e1ndole la sien; hasta la m\u00e1s meritoria, aquella que explica la verdad como quien exfolia la piel muerta que sobra en la planta del pie.<\/p>\n<p>Ciertamente, tambi\u00e9n nos puede valer el v\u00e1ter de las instituciones p\u00fablicas. En uno de estos, concretamente en el de la biblioteca p\u00fablica comenc\u00e9 a pensar en palabras con \u201cm\u201d, con la finalidad de confeccionar una lista de las mismas y hallar entre ellas un orden l\u00f3gico prematuro, sin ning\u00fan resultado, salvo el de descubrir que nunca hay papel de m\u00e1s en estos lugares. Ese &#8220;de m\u00e1s&#8221; es el que aman los fil\u00f3sofos y no la ausencia, la falta, que es lo que acaban descubriendo todos y de lo que apabull\u00e1ndonos, conscientemente apoltronados, realizan juicios formales y maduros, muy poco moderadamente pero recalcando su maestr\u00eda en cada palabra trazada sobre el blanco azulejo de la pared.<\/p>\n<p>Siempre nos cortamos de escribir en la pared del v\u00e1ter nuestros pensamientos, porque en el lugar que has elegido para escribir el gran aforismo de tu vida, alg\u00fan pensador cansado de su reflexi\u00f3n sedentaria, coloc\u00f3 su mejor moco ya seco. Nadie ha descubierto la raz\u00f3n ni yo mismo la s\u00e9, de porqu\u00e9 siempre encontramos un real moco perfectamente dispuesto en la mitad del azulejo que queda justo al frente de nuestros ojos extra\u00f1ados. De tan extra\u00f1ados, bizcos. Probablemente, este sea el resultado m\u00e1s loable del pensamiento sedentario y lo que empuj\u00f3 a Nietzsche y a todos los fil\u00f3sofos existencialistas, a establecer y ejecutar su filosof\u00eda como n\u00f3madas de la misma, siempre en camino.<\/p>\n<p>De Alemania a Venecia y a Austria y a Italia y a Alemania a morir, itinerario de Nietzsche. No distinto del de otros muchos, como el de Walter Benjam\u00edn, o el mismo Miguel de Unamuno, de Bilbao a Salamanca a Canarias y a Salamanca; o el de Hume, de Edimburgo a Par\u00eds y a Edimburgo a morir. Santo Tom\u00e1s siempre estuvo en camino, en el fondo de un carro tirado por bueyes, de all\u00e1 para acull\u00e1 y hacia su canonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 ninguno de los cinco se extrajo jam\u00e1s un moco del fondo de su pituitaria para colocarlo localizadamente en la mitad de un azulejo de un v\u00e1ter p\u00fablico institucional o benefactor.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexionar en el ba\u00f1o, sentado en el v\u00e1ter, no parece ser la manera en que medita el fil\u00f3sofo, que prefiere andar los caminos, como un redivivo quijote sin lanza que avanza hacia el c\u00f3mo aclararse sobre el mundo y su visi\u00f3n, el ser y su revisi\u00f3n y el ente y su confusi\u00f3n. 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