{"id":275,"date":"2017-09-06T13:32:49","date_gmt":"2017-09-06T11:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=275"},"modified":"2017-09-06T13:32:49","modified_gmt":"2017-09-06T11:32:49","slug":"la-soledad-pornografica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=275","title":{"rendered":"La soledad pornogr\u00e1fica"},"content":{"rendered":"<p>Una vez pens\u00e9 que me hallaba solo en el mundo pero en realidad me rodeaba una multitud de individuos. La soledad no significa introversi\u00f3n. Cuando te rodea una multitud y te sientes solo, \u00bfde qui\u00e9n es el problema? Como no puede ser de otra manera, el psicoanalista es el culpable.<\/p>\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde le\u00ed alguna vez que s\u00f3lo cuando has sido centrifugado por la soledad, puede saber qui\u00e9n eres fundamentalmente, realmente, y estas preparado para iniciar una relaci\u00f3n con los otros, y, adem\u00e1s, certificaban que esa relaci\u00f3n se identificaba por primera vez con la verdad.<\/p>\n<p>Hay una soledad constructiva que consiste en estar solo, permanecer en soledad. La soledad buscada. Te evades del mundo hacia el monte, donde todo puede ser or\u00e9gano; te evades del mundo en un coche a doscientos kil\u00f3metros por hora, en el camino, como Jack Kerouac. Curiosamente Jack en el camino encontr\u00f3\u00a0 la culpabilidad, encubri\u00f3 un crimen, junto a William Borroughs o William Lee, el que cometi\u00f3 Carr sobre Kammerer por un no pongas ah\u00ed esas manos tan f\u00edsicas y poco educadas. El Hudson es el mudo testigo del cuerpo apu\u00f1alado que engulle. Se lo cuenta a Borroughs, se lo cuenta a Kerouac, que le insta a lanzar el cuchillo a una alcantarilla. Un final feliz para el viajero solitario que pretend\u00eda ser un vagabundo que deambula por el Dharma. Eso, un vagabundo del orden social, de la ley, de la religi\u00f3n, de la virtud. Curiosamente, la novela a dos manos solitarias que recoge los hechos se titula It, eso, ello, el inconsciente, que suele comparecer como lo m\u00e1s solitario, s\u00f3lo act\u00faa por la noche, cuando maniata a la conciencia con los sue\u00f1os que nunca se cumplir\u00e1n.<\/p>\n<p>La soledad constructiva de marcharse al monte acababa siempre cuando confund\u00edamos confucionistas la seta de carrerilla con un hongo goloso que nos obligaba a hacer aparecer enanitos a nuestro alrededor, bailando. Curiosamente, volv\u00edamos a William Lee o Barroughs o a su escopeta de ca\u00f1ones solitarios o a sus estiletes de morfina que clavaba en sus piernas de \u201cpicotilla\u201d. Aquel tipo elevado sobre sus pies l\u00edquidos no se asemejaba en nada a la persona que ocupa un piso destartalado cerca del puente que se representaba en el escudo de nuestro club de f\u00fatbol, y que abandonaba sus jeringuillas usadas cerca del rodapi\u00e9 inexistente. La soledad constructiva coincid\u00eda con un tiempo de jeringuillas, que tira a matar. En aquellas jeringuillas comenzaba nuestro mundo, sin duda, nuestro tiempo, sin embargo, un tiempo de soledad.<\/p>\n<p>Era inevitable.<\/p>\n<p>El maestro Lu\u00eds Mart\u00edn \u2013 Santos en soledad y amantes, maestro pol\u00edtico y como confeccionador de ficciones, maestro en elementos contradictorios, en un \u201cTiempo de soledad\u201d al que le sigue un\u00a0tiempo de destrucci\u00f3n, pero una destrucci\u00f3n constructiva, como la del loco Bakunin, la pasi\u00f3n de destruir es la algarab\u00eda constructiva, nos alecciona. Una buena destrucci\u00f3n propone una sonrisa constructiva. <em>Una sonora carcajada del destino<\/em>, realmente. Quiz\u00e1 la mejor definici\u00f3n de soledad. Una sonora carcajada que nos propone el destino. Nosotros quiz\u00e1 posponemos, pero no por mucho tiempo. A \u00e9l le esperaba esa carcajada en la carretera de Madrid a San Sebasti\u00e1n, contra un cami\u00f3n. El volante del coche da vueltas como la veleta de la casa de Salamanca donde viv\u00eda de peque\u00f1o el protagonista de ese tiempo de destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>A veces toso cuando alguien tiende su mano al saludo, pero no es porque sea solitario, quiz\u00e1 un hura\u00f1o introvertido. La soledad es otra cosa.<\/p>\n<p>La soledad era lo que se defend\u00eda en la pel\u00edcula \u201cEquus\u201d, donde S\u00eddney Lumet, hace comparecer a Richard Burton como culpable de alienaci\u00f3n cuando no consigue averiguar porque un adolescente prefiere la soledad del sudor de los caballos tras la carrera en su cuerpo desnudo, al cuerpo desnudo de una adolescente empapada. La soledad emerge cuando el protagonista desea solo tumbarse sobre el sudor de los caballos. La soledad es hablarles a los caballos al o\u00eddo para que te inyecten su sudor a trav\u00e9s de tu piel desnuda que disfruta del esfuerzo animal.<\/p>\n<p>El esfuerzo es lo contrario de la soledad, evidentemente. El esfuerzo seg\u00fan lo define Espinosa, es decir, el\u00a0conatus perseverandi; la capacidad del hombre de perseverar en la existencia, que no es otra cosa que el ansia de inmortalidad, la necesidad de resurrecci\u00f3n. Este conatus se opone de manera vencedora a la tristeza que emerge de la soledad, a la soledad misma, porque la soledad acompa\u00f1ada de la tristeza que le es connatural, disminuye la capacidad del hombre de actuar, de hacer, la potencia de obrar.<\/p>\n<p>La soledad no es si no miseria, pues la capacidad del ser humano se ve mermada por la satisfacci\u00f3n de ocultar un asesinato, inocularse morfina o hero\u00edna, morir en la ineluctable carcajada del destino o disfrutar satisfaciendo cualquier deseo.<\/p>\n<p>El hombre que persevera en la existencia, el hombre que vive en una religiosidad primigenia, vence su natural violento, la enemistad y el miedo, la guerra. Entiende que la vida no consiste en su querer individual sino en la voluntad del otro.<\/p>\n<p>El otro es lo m\u00e1s importante en nuestra vida, al que no hay que perder, porque somos nosotros. A pesar de que Jean Paul Sartre lo entienda desde su miedo, y nos equivoque para que pensemos que el infierno son los otros, y de esa manera volvamos a la soledad de la confusi\u00f3n confuciana.<\/p>\n<p>De todas maneras, no confund\u00e1is la introversi\u00f3n que ahora me invade sentado en el v\u00e1ter de la biblioteca p\u00fablica, con la soledad.<\/p>\n<p>Por cierto, aprovecho para escribir en sus azulejos blanquecinos y rotos \u201cBarroughs o Lee estuvo aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez pens\u00e9 que me hallaba solo en el mundo pero en realidad me rodeaba una multitud de individuos. La soledad no significa introversi\u00f3n. Cuando te rodea una multitud y te sientes solo, \u00bfde qui\u00e9n es el problema? Como no puede ser de otra manera, el psicoanalista es el culpable. 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