{"id":43,"date":"2012-10-22T23:53:18","date_gmt":"2012-10-22T21:53:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=43"},"modified":"2012-10-22T23:53:18","modified_gmt":"2012-10-22T21:53:18","slug":"una-tienda-en-paris-de-maxim-huerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=43","title":{"rendered":"UNA TIENDA EN PARIS DE MAXIM HUERTA"},"content":{"rendered":"<p>Una tienda en Par\u00eds, es la novela \u00faltima que ha publicado M\u00e0xim Huerta, y se publica en MR.<\/p>\n<p>Tengo que explicar que no fui a comprarla compulsivamente, porque era la novela de un presentador televisivo, y se tiene siempre sobre ellos la presunci\u00f3n de la negrura. Bien es cierto que hab\u00eda echado un vistazo a su anterior libro, el susurro de las caracolas, y me atrajo. Atracci\u00f3n mental. As\u00ed que al pasar por al librer\u00eda de cabecera lo ped\u00ed, que acaso lo tuvieran, y as\u00ed fue, oculto entre lo reci\u00e9n recibido pero no dispuesto en las baldas de Todo libro. Adem\u00e1s, claro, ten\u00eda en la cornucopia de mi o\u00eddo la recomendaci\u00f3n susurrante de Marta Rivera. <img loading=\"lazy\" style=\"float: right;\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQPYePqA09AUGvE0rsneQoD6LBamPJLJIsNHmi5Gy6rRUunFhU47w\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"224\" \/><\/p>\n<p>Bueno, pues nada, adelante, abr\u00ed la novela y me introduje en sus palabras entretejientes de historia. Enseguida llama la atenci\u00f3n la protagonista principal, por esa impoderable necesidad de coleccionar los dobladillos. As\u00ed la propia novela se convierte en una tienda de dobladillos que se coleccionan pero que no se sabe muy bien qu\u00e9 hacer con ellos, salvo ir guard\u00e1ndolos por si acaso. Dobladillos, que es lo que tiene color por cierto, porque el mundo que rodea a esta tienda de dobladillos es un espacio sepia, sin color, gris, de difuminaci\u00f3n y que evita que pueda mirar en el doble del dobladillo y s\u00f3lo la arrope el tedio grisaceo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se incia el inter\u00e9s de la novela, pues esa maleta de dobladillos, esa ausencia de color, ese tedio que aplasta, se convierten en el par\u00e9ntesis (epoj\u00e9, literalmente suspensi\u00f3n del juicio mediante el cual uno es incapaz de afirmar ni negar nada) que va a envolver a la protagonista y que la va lanzando fuera de la realidad, como si ella no fuera nada. De la misma manera, esta misma epoj\u00e9 hace que Teresa deambule por la ciudad como un trasunto de Ulises a la b\u00fasqueda de su \u00cdtaca de color, y encuentre una\u00a0 puerta a otra realidad. La otra realidad, claro, es la realidad de la huida. Lo agradable del caso es que esta hu\u00edda es gustosa y hospitalaria y la protagonista no se esfuerza en ning\u00fan instante por evitarla, como si esta huida la estuviera suavizando el alma, poco a poco. Lo agradable es que el propio lenguaje va revelando la senda de huida a la Teresa esc\u00e9ptica que ni si ni no, pero quiere no permanecer en el mismo lugar m\u00e1s tiempo. Por eso acepta la huida, y se lanza sin cuestionar al viejo Par\u00eds\/Hemingway. Curiosamente Hem significa dobladillo, y hemingway podr\u00eda traducirse como el camino del dobladillo. Y ese Par\u00eds a\u00f1o veinte, locura sin ambici\u00f3n va a presidir como estrella la pr\u00f3xima nueva vida de nuestra protagonista.<\/p>\n<p>La originalidad de esta nueva parte de lectura de la novela reside en que aquella sirena parisina que atrae a Teresa a Par\u00eds revive de los doladillos de la vida, de las fotograf\u00edas en blanco y negro, de los cuadros que se pintan en la \u00e9poca y da la vida desde la vida anterior de la nueva protagonista, la due\u00f1a de la tienda en Paris,\u00a0 Alice. Y a la vez que la vida de Alice renace fenixea de la dura forograf\u00eda en blanco y negro asistimos al renacer espiritual de la vida de Teresa apagada a la realidad novedosa parisina del siglo XXI y en color. Vidas paralelas que se desdoblan de los dobadillos de tela que Teresa encuentra en un s\u00f3tano como fotograf\u00edas y que le explican su propia vida en color al lado del coloreador que no morir\u00e1 ya m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y de esta manera se cierra el par\u00e9ntesis y la epoje, y pasamos de un juicio en suspenso que\u00a0 no nos permite vivir a una vida en din\u00e1mica amorosa, y he ah\u00ed la belleza de la novela, una belleza que nace de al conjunci\u00f3n de ambas vidas, en comuni\u00f3n perfecta, y que se refleja en esas fotos del pasado, en esos colores del presente, en esos dobladillos a los que hace falta mirar siempre, porque esconden todo lo que precisamos conocer, el amor, es decir, esa relaci\u00f3n que diluye a la entidad y la hace de color, y se acaba el escepticismo.<\/p>\n<p>Absolutamete recomendable esta novela de un verdadero escritor, y me arranco los prejuicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">JM. Prado &#8211; Ant\u00fanez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una tienda en Par\u00eds, es la novela \u00faltima que ha publicado M\u00e0xim Huerta, y se publica en MR. Tengo que explicar que no fui a comprarla compulsivamente, porque era la novela de un presentador televisivo, y se tiene siempre sobre ellos la presunci\u00f3n de la negrura. 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