{"id":48,"date":"2012-10-28T20:41:08","date_gmt":"2012-10-28T19:41:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=48"},"modified":"2012-10-28T20:41:08","modified_gmt":"2012-10-28T19:41:08","slug":"wilt-de-tom-sharpe-version-teatral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/asolasconloslibros\/?p=48","title":{"rendered":"WILT de TOM SHARPE (versi\u00f3n teatral)"},"content":{"rendered":"<p>Ayer asist\u00ed a la representaci\u00f3n teatral de Wilt. La representaci\u00f3n es una versi\u00f3n de la famosa novela de Tom Sharpe, con el mismo t\u00edtulo. Representar en escena una obra narrativa y adem\u00e1s archiconocida y setentera (y que no aguanta hoy una relectura porque la realidad la ha rebasado con creces) es arriesgado. No me olvido, en este sentido, de &#8220;El pisito&#8221;, la famosa pel\u00edcula que fue llevada a la escena y s\u00f3lo el extraordinario hacer en la misma del grupo de actores, la sac\u00f3 adelante.<img loading=\"lazy\" style=\"float: right;\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQvCWV3e3H01j1qEvu_6cixko1fjKq231oHt4Nh04HCWUi14D6x\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"157\" \/><\/p>\n<p>El otro punto de riesgo se encuentra en que casi todo el mundo que asiste a la representaci\u00f3n ha le\u00eddo y hasta rele\u00eddo la obra narrativa y la historia de Wilt reside en la mente del espectador. Por lo tanto, sacar adelante una obra teatral con estos obst\u00e1culos de inicio es una demostraci\u00f3n no s\u00f3lo de pundonor, sino de saber hacer con excelencia el trabajo y tener lo que se dice, sentido de escena. Es decir, ser un &#8220;animal teatral&#8221;, como explicar\u00eda Arist\u00f3teles se pudiera.<\/p>\n<p>Se alza el tel\u00f3n y se inicia la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La escena es sorpresiva, s\u00f3lo unas sillas de cuero negro y dos pantallas separadas de proyecci\u00f3n, el resto salidas y entradas de vodevil. Salidas y entradas de la verdad a la mentira, de la mentira a lo que queramos creernos, de la representaci\u00f3n a la proyecci\u00f3n que presenta, y, adem\u00e1s, nos hacen creer que el escenario es rotatorio, como si la vida circulase de derecha a izquierda y, sobre todo, por detr\u00e1s, tras los proyectores (lo que me trajo a la memoria aquella frase de Goethe en su famoso Fausto, cuando a \u00e9ste le indica el diablo que la verdad siempre se daba von hinten, es decir, por detr\u00e1s)<\/p>\n<p>Y en este escenario se va a desarrollar la historia ya conocida. \u00bfC\u00f3mo? La soluci\u00f3n al problema teatral con recursos cinematogr\u00e1ficos. Vamos a ver c\u00f3mo se desenvuelve el embrollo a trav\u00e9s de un flashback cuasi en el presente continuo. Un flashback que va a sostener Wilt y las pantallas cinematogr\u00e1ficas, donde se va a proyectar los deseos imposibles de los protagonistas. Un flashback que va y viene de manera vodevil y en circular, en un tempo agitato ma non troppo. Este agitato en presente continuo consigue que la representaci\u00f3n teatral sea novedosa, e incluso sorpresiva, para quien ya ha le\u00eddo la novela. Adem\u00e1s de este flashback, tambi\u00e9n se utiliza una interpelaci\u00f3n al p\u00fablico para buscar una complicidad de Wilt con el mismo, ya que Wilt se presenta desde el comienzo sabedor de la historia, que la cuenta, y no va a evolucionar desde lo alica\u00eddo hasta que alcanza su personalidad meritoria.<\/p>\n<p>Como pod\u00e9is ver la parte formal de la obra se ha trabajado perfectamente bien y con el objetivo de que trasladarle al espectador a la sorpresa al ver la obra, y vean a un Wilt distinto. Objetivo que se alcanza por el esforzado trabajo de los \u00a0actores de una manera eficiente.<\/p>\n<p>Empezando por Koldo Losada y Aitziber Garmend\u00eda. Estos dos actores van a componer el esqueleto de la obra, un esqueleto que no es de pl\u00e1stico, por supuesto. Entre ambos, van a interpretar a los ocho personajes que dan continuidad al flashback de Wilt, hasta que convierten la representaci\u00f3n teatral en un presente continuo. El esfuerzo interpretativo y la capacidad de registros, que Ana Mil\u00e1n define con un movimiento de dedos y un chas &#8211; chas, de ambos actores les confiere una genialidad que traspasan a la obra y que elevan al espectador al enga\u00f1o de la representaci\u00f3n. Sobre todo, la interpretaci\u00f3n de Gast\u00f3n por Koldo Losada, inconmensurable; y la de Aitziber cuando suda y nos convence con la interpretaci\u00f3n de la profesora entrometida.<img loading=\"lazy\" style=\"vertical-align: bottom;\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn2.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcRgspGNd5dXarnEeVTYkXbLFbFNW5CgDWaqmfCM4NgdsuMVG0qpKA\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"160\" \/><\/p>\n<p>\u00c1ngel de Andr\u00e9s me convence como un inspector Flint que se r\u00ede de s\u00ed mismo, como si nunca quisiera que acabase la representaci\u00f3n y seguir siendo Flint en el eterno retorno del vodevil en el que participa por convicci\u00f3n. Porque \u00e9l es un inspector de verdad, incluso cuando le rebaja Koldo Losada interpretando al encargado de la obra, a sargento; o cuando llora su desesperaci\u00f3n inspirativa, con ese Wilt a l\u00e1grima sosegada.<\/p>\n<p>Fernando Guill\u00e9n inventa a Wilt, reinventa a Wilt. Porque el Wilt narrativo y cinematogr\u00e1fico es un personaje anodino, apocado, incapaz, pisoteado, queda oculto en las pantallas que proyectan lo que fue, y \u00e9l ya es en el presente continuo del flashback el Wilt renovado. Eso le da al personaje unos matices novedosos que nunca tuvo antes y recrea la obra y la innova. Es encantador en sus gestos de admiraci\u00f3n y sorpresa, cuando enmarca las cejas como acentos circunflejos y su silencio es conmovedor.<\/p>\n<p>Ana Mil\u00e1n. Confieso que esper\u00e9 su salida a escena para verla en escena por vez primera, con la imagen de su televisibilidad en la cabeza. Y aparece con un esplendor que llena la escena por completo, animal de escena, que me retrotrajo a la obra que v\u00ed en el 92 en Madrid, Viva el cuponazo, con Rafaela Aparicio. Y es que, como aqu\u00e9lla, sale a escena, te gana y quieres que siga siempre. Es m\u00e1s, cuando desaparece de escena, se la echa de menos, y esperas que salga ya y que vuelva a representar el optimismo expreso que su sonrisa marca y su mirada remarca. Es cierto que quieres m\u00e1s y no te importar\u00eda volver a repetir la experiencia de reveer la obra, por cierto.<\/p>\n<p>Lo dicho, un esfuerzo de formalidad teatral que aprovecha toda la potencialidad que tiene un escenario por s\u00ed mismo y s\u00f3lo revestido de la carnalidad interpretativa de los actores, geniales todos. Unos porque arman el esqueleto de la representaci\u00f3n, los otros porque la recubren y todos al conseguir que la obra resulte novedosa, a pesar de los obst\u00e1culos de los que parten.<\/p>\n<p>Absolutamente recomendable, y para no perd\u00e9rsela, si quieres poder hablar de un gran acontecimiento teatral.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer asist\u00ed a la representaci\u00f3n teatral de Wilt. La representaci\u00f3n es una versi\u00f3n de la famosa novela de Tom Sharpe, con el mismo t\u00edtulo. Representar en escena una obra narrativa y adem\u00e1s archiconocida y setentera (y que no aguanta hoy una relectura porque la realidad la ha rebasado con creces) es arriesgado. 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