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Alfonso Balmori Martínez

Campo a través

El autillo de Bercial

 

Artículo publicado en “El Norte de Castilla” el martes, 21 de mayo de 2019

Todos los años regresa en el mes de abril al mismo árbol, para lanzar su enigmático reclamo desde el crepúsculo hasta bien avanzada la noche. Vuelve a este pueblecito de La Moraña procedente de algún lugar desconocido del África occidental, donde ha pasado el invierno, para criar en uno de los olmos que tan acertadamente plantó Bruno cuando estuvo de alcalde, en esa comarca tan necesitada de ellos. Esa querencia hacia los lugares de nacimiento, quizás asimilable a la morriña de las personas, se conoce técnicamente como filopatría y sucede también con las cigüeñas y otras especies.

Peor suerte ha tenido el alcotán de San Cebrián de Mazote, localidad muy conocida por su antiquísima iglesia mozárabe que al volver de África del sur, donde estuvo alimentándose de termitas aladas, se ha encontrado con la desagradable sorpresa de que le han cortado la encina que sostenía su nido, porque han elegido ese monte —uno de los pocos que quedan en la provincia de Valladolid— para construir un parque eólico. De esta infausta manera, podremos seguir haciendo gala de la fama arboricida que acompaña al castellano recio.

En los Montes Torozos, lo que antaño fue imponente cazadero de zuritas, liebres y gazapos, con grandes quejigos centenarios repletos de historia, ha dado paso a un regimiento de gigantes metálicos de 100 metros de altura con enormes palas giratorias que, cuando llega la noche, se asemejan a una inmensa discoteca al aire libre, parpadeante de luces blancas y rojas, visible en la extensa planicie a decenas de kilómetros de distancia. El falso progreso ha convertido el campo en una industria y las apacibles noches montaraces en una fiesta de luces y sonidos ajenos y extraños.

Consideradas por algunos como auténticas trituradoras de aves, los encargados del  seguimiento de los planes de vigilancia a pie de aerogenerador son muy conscientes del problema, que sigue produciéndose a pesar de ser sobradamente  conocido desde hace tiempo. Los propietarios de los montes sabrán si les compensa económicamente el estropicio paisajístico y ambiental, aunque no se han escuchado hasta ahora demasiadas protestas.

No cabe ninguna duda de que las energías alternativas son fundamentales para vencer o al menos para ralentizar el cambio climático y además, si pueden ayudar a las decrépitas economías rurales, pues mucho mejor para todos, pero es también bastante conocido que ello no debería producirse a cualquier precio. Apostar por una alternativa que arrastra graves inconvenientes con la intención de solventar un problema, no parece la mejor solución.

Quizás la cuestión es que se ha errado en este modelo productivo tan focalizado en las empresas del sector, aunque parece que finalmente se va a liberalizar la producción de energía eléctrica, algo que tal vez debería haberse hecho mucho antes.  Habría sido mucho menos impactante un modelo que utilizase los desaprovechados y omnipresentes tejados de los edificios (lo que viene haciendo Israel desde hace 40 años), apostando por los colectores solares de placa plana para calentar el agua y por la energía fotovoltaica dispersa para la generación de electricidad en los domicilios.

Aunque es mejor no pensarlo mucho, es posible que el hecho de haber seguido ese modelo centralizado tenga algo que ver con la frecuente presencia de las personas que toman las decisiones políticas en las grandes empresas energéticas, que son indudablemente las auténticas beneficiarias del mismo. Un informe del año pasado del grupo de los verdes del Parlamento Europeo, que investiga el  fenómeno de las “puertas giratorias” en trece países europeos (incluida España), muestra una demoledora serie de ejemplos de personas de alto perfil, por lo general ministros, miembros del parlamento, asesores, y otros funcionarios públicos de alto nivel, que han sido o son miembros de las juntas y consejos de administración de las grandes compañías y se han trasladado del sector público al privado o viceversa. Los más conocidos fueron dos expresidentes del Gobierno, José María Aznar y Felipe González, pero el fenómeno de la “puerta giratoria” en España es mucho más amplio. En 2016, más de 50 ex ministros y altos funcionarios ocuparon puestos como altos cargos de empresas pertenecientes al Ibex 35 y el sector de la energía fue el más representado.

Esta práctica crea un terreno abonado para la corrupción y el tráfico de influencias, porque una gran parte del negocio de estas empresas se basa en infraestructuras estatales y en la adjudicación de contratos públicos. Los estrechos lazos políticos también ayudan a estas empresas a presionar al gobierno para asegurar que las leyes y las regulaciones sean favorables a sus intereses. En algunos casos, la puerta también ha girado en la dirección opuesta, con ejecutivos y miembros de sus juntas directivas que regresan al gobierno, un síntoma de los estrechos lazos que existen entre las elites políticas y empresariales en España y en otros países europeos.

Los vecinos de Torozos ya no pueden descansar con la persiana levantada, contemplando en su duermevela la inmensidad del firmamento; el alcotán no encuentra ya su nido del año pasado; el autillo canta apaciblemente confiando en no ser el siguiente y poder volver a su árbol un año más.

 

Temas

Este blog versa especialmente sobre la conservación de la naturaleza.

Sobre el autor

Soy biólogo y me gusta escribir. Pertenezco al pequeño grupo de ingenuos que todavía piensa que el estado de las cosas puede cambiar mediante la transmisión del conocimiento, la educación y la cultura. He publicado artículos en El Norte de Castilla desde el siglo pasado, siendo colaborador asiduo del periódico entre 2005 y 2010.