{"id":27,"date":"2016-12-12T08:41:33","date_gmt":"2016-12-12T07:41:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/campoatraves\/?p=27"},"modified":"2016-12-12T08:41:33","modified_gmt":"2016-12-12T07:41:33","slug":"arrogancia-tecnologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/campoatraves\/2016\/12\/12\/arrogancia-tecnologica\/","title":{"rendered":"Arrogancia tecnol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Art\u00edculo publicado en El Norte de Castilla el 12\/12\/2016<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">La selecci\u00f3n natural es el mecanismo b\u00e1sico de la evoluci\u00f3n. La acumulaci\u00f3n paulatina de cambios gen\u00e9ticos \u2015surgidos en muchas ocasiones al azar\u2015 sobre las sucesivas generaciones, conduce a que las poblaciones mejor adaptadas de una especie desplacen gradualmente a las menos aptas. Los individuos m\u00e1s preparados tienen mayor probabilidad de sobrevivir hasta la edad reproductora y de dejar descendientes en las siguientes generaciones. De esta forma, su particular sello ventajoso queda grabado en la historia evolutiva de la especie.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">De manera an\u00e1loga, la cultura y el arte est\u00e1n sujetos a procesos selectivos incesantes, realizados de manera imperceptible pero continua. Lo mejor, o lo m\u00e1s importante para nuestra especie (avances del conocimiento, cultura, calidad de vida, arte, ocio, disfrute\u2026), se transmite a lo largo de la historia, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Ambos procesos evolutivos conducen a un resultado muy elaborado, en el que el tamiz del tiempo goza de un protagonismo destacado: se seleccionan y sobreviven los m\u00e1s aptos en la naturaleza y los m\u00e1s valiosos, de m\u00e1s calidad o m\u00e1s gratificantes en el campo de la ciencia, la cultura y las artes (m\u00fasica, literatura, pintura\u2026). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">En el marco del moderno aumento exponencial de libros y de m\u00fasica de consumo r\u00e1pido, propagados incluso como \u201cvirales\u201d, es previsible que una buena proporci\u00f3n no soportar\u00e1 el filtro del tiempo. Es lo que sucede tambi\u00e9n con ciertas mutaciones espont\u00e1neas que pueden acabar en v\u00eda muerta, seleccionadas negativamente y eliminadas del acervo gen\u00e9tico, al carecer de aportaciones ventajosas desde el punto de vista adaptativo. La similitud del proceso selectivo no acaba ah\u00ed, ya que en ambos casos se producen cat\u00e1strofes como la extinci\u00f3n de especies, guerras que destruyen el patrimonio cultural&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Se trata, por tanto, de procesos paralelos que muestran ciertas semejanzas. Sin embargo, la evoluci\u00f3n natural y la cultural funcionan a diferentes escalas temporales. La primera es un proceso lento, que requiere generalmente miles o millones de a\u00f1os, mientras que la evoluci\u00f3n cultural se produce a lo largo de decenios o siglos (pensemos, por ejemplo, en los estilos art\u00edsticos y musicales: barroco, clasicismo, romanticismo, impresionismo\u2026). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Pero las cosas est\u00e1n cambiando: los medios tecnol\u00f3gicos humanos est\u00e1n forzando y acelerando involuntariamente esa lentitud propia de la evoluci\u00f3n natural. Como explica Juan Moreno, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en el \u00faltimo n\u00famero de \u201c<em>Evoluci\u00f3n<\/em>\u201d, en los \u00faltimos tiempos est\u00e1 teniendo lugar uno de los procesos m\u00e1s inquietantes para la salud p\u00fablica y la alimentaci\u00f3n, sobre el que casi nadie habla a pesar de su crucial importancia econ\u00f3mica y social. Se trata de la r\u00e1pida evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural que han experimentado numerosos organismos pat\u00f3genos y competidores de la especie humana. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">El desarrollo de medios tecnol\u00f3gicos para combatir microorganismos, plantas o animales indeseados (seres vivos causantes de enfermedades o plagas), est\u00e1 provocando una respuesta evolutiva rapid\u00edsima de esos seres tan aborrecibles para nosotros, sobreviviendo y propag\u00e1ndose por selecci\u00f3n natural sus cepas o variantes m\u00e1s resistentes. De esta manera, como nos recuerda Juan Moreno, la arrogancia tecnol\u00f3gica humana, entre cuyas prioridades no figura desgraciadamente la consideraci\u00f3n de los mecanismos de funcionamiento de la selecci\u00f3n natural, est\u00e1 favoreciendo lo que de forma preferente deber\u00eda evitar, especialmente cuando tratamos con organismos capaces de producir muchas generaciones en breves periodos de tiempo, poseedores de una elevad\u00edsima capacidad de cambio y por tanto de adaptaci\u00f3n a nuevas condiciones ambientales, por muy hostiles que se presenten.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Entre los problemas derivados de esta situaci\u00f3n, figura en lugar destacado la grav\u00edsima encrucijada que atraviesa la medicina actual, que afronta una resistencia generalizada a los antibi\u00f3ticos, de los que se ha abusado durante tantos a\u00f1os y no solo en el \u00e1mbito sanitario, sino tambi\u00e9n en el ganadero; un dilema especialmente espinoso en los hospitales. Otro ejemplo de la misma situaci\u00f3n son las c\u00e9lulas tumorales resistentes a quimioterapia o los protozoos transmisores de graves enfermedades, como la malaria, resistentes a los f\u00e1rmacos utilizados en su lucha. Mientras parecen regresar a los pa\u00edses occidentales enfermedades que se consideraban casi descatalogadas\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Cambiando de escenario, pero no de proceso, nos encontramos con la selecci\u00f3n imparable de plantas perjudiciales para los cultivos, resistentes a sucesivas generaciones de herbicidas agr\u00edcolas. Animales de vida corta de las ciudades, como las ratas, a las que parecen engordar los raticidas tradicionales, como conocen bien los vendedores de esos productos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">Nuestra sociedad, posiblemente est\u00e1 m\u00e1s preparada para comprender lo valioso de la cultura y lo definitivo de su p\u00e9rdida que la extinci\u00f3n de una especie o la selecci\u00f3n de variantes adaptadas a situaciones extremas, que hacen peligrar nuestra capacidad de respuesta: esa carrera de armas de destrucci\u00f3n masiva que imprudentemente utilizamos contra ellas. Sin embargo, en ambos casos, existe una irreversibilidad del proceso, una desaparici\u00f3n de valores, una gran p\u00e9rdida para las generaciones venideras y, en definitiva, el fracaso del hombre con lo que ello conlleva: un futuro cada vez m\u00e1s incierto, de apariencia incontrolable, guiado de su mano.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en El Norte de Castilla el 12\/12\/2016 La selecci\u00f3n natural es el mecanismo b\u00e1sico de la evoluci\u00f3n. La acumulaci\u00f3n paulatina de cambios gen\u00e9ticos \u2015surgidos en muchas ocasiones al azar\u2015 sobre las sucesivas generaciones, conduce a que las poblaciones mejor adaptadas de una especie desplacen gradualmente a las menos aptas. 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