{"id":84,"date":"2025-03-27T13:11:10","date_gmt":"2025-03-27T12:11:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/campoatraves\/?p=84"},"modified":"2025-03-27T13:11:10","modified_gmt":"2025-03-27T12:11:10","slug":"la-imparable-expansion-del-corzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/campoatraves\/2025\/03\/27\/la-imparable-expansion-del-corzo\/","title":{"rendered":"La imparable expansi\u00f3n del corzo"},"content":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os que el corzo campa a sus anchas por la mayor parte de Castilla incluidas provincias muy abiertas, como la de Valladolid, en la que con cierta frecuencia pueden escucharse sus roncos ladridos durante el crep\u00fasculo.<\/p>\n<p>Pero eso no ha sido siempre as\u00ed. A mediados de los a\u00f1os 60 del siglo pasado, estaba solo presente en algunas sierras de la periferia de la Comunidad Aut\u00f3noma: la Cordillera Cant\u00e1brica, el occidente de la monta\u00f1a leonesa, La Demanda en Burgos, Urbi\u00f3n en Soria y la Sierra de Guadarrama Segoviana.<\/p>\n<p>En los 80 ya hab\u00eda colonizado m\u00e1s de la mitad de las provincias de Palencia, Le\u00f3n y Burgos y comenzaron a observarse desplazamientos hacia el centro de la Comunidad, aprovechando quiz\u00e1s las arboledas de los m\u00e1rgenes de los r\u00edos, corredores id\u00f3neos para la expansi\u00f3n de muchas especies.<\/p>\n<p>Una vez ocupadas las provincias del norte en su totalidad, con la entrada del nuevo siglo lleg\u00f3 a la provincia de Valladolid, penetrando especialmente por el Duero y sus afluentes, desde las provincias de Burgos y Palencia, y se expandi\u00f3 por las \u00e1reas serranas de las provincias de \u00c1vila y Salamanca, gracias a sendas reintroducciones.<\/p>\n<p>Algunos corzos llegaron incluso a la ciudad de Valladolid, entrando probablemente por las riberas del Pisuerga. Como el caso que narraba el Norte de Castilla del 12 de mayo de 2005, cuando un corzo se abalanz\u00f3 sobre el coche conducido por un joven en la Plaza de la Universidad, ejemplar al que se hab\u00eda visto en d\u00edas anteriores por Las Moreras. Por aquellas fechas, un conocido me cont\u00f3 su sorprendente encuentro tempranero con otro (o el mismo corzo), en la Plaza de la Trinidad, junto a la biblioteca de Castilla y le\u00f3n.<\/p>\n<p>En la actualidad, la especie ocupa todos los grandes pinares vallisoletanos y zonas de cultivo aleda\u00f1as, por lo que sus \u00e1speros ladridos forman parte ya del paisaje sonoro provincial. No es raro verlos, con cierto desparpajo, pastando en tierras agr\u00edcolas cercanas a la ciudad, siempre que est\u00e9n rodeadas de arbolado en el que puedan ocultarse con rapidez en situaci\u00f3n de necesidad. Incluso han llegado a criar en el interior de cultivos, con la condici\u00f3n de que su altura les haga sentirse protegidos. En caso de asedio, escapan con gr\u00e1ciles saltos, como manchas blancas que suben y bajan, perdi\u00e9ndose con rapidez en la espesura.<\/p>\n<p>El abandono del campo y la emigraci\u00f3n humana a las grandes ciudades, que se produjo masivamente durante la segunda parte del siglo XX, figuran entre las probables causas de su r\u00e1pida expansi\u00f3n. Los cambios de usos provocaron que muchas parcelas abandonadas se matorralizaran, regener\u00e1ndose tambi\u00e9n el monte bajo, lo que favoreci\u00f3 a bastantes especies de mam\u00edferos, especialmente los jabal\u00edes y corzos.<\/p>\n<p>Cuando en la naturaleza las densidades de alguna especie se disparan por ausencia de predadores, es necesario su control, como sucede tambi\u00e9n con el jabal\u00ed. M\u00e1xime cuando se trata de especies que acaparan la mayor\u00eda de los accidentes en carreteras. En un estudio realizado hace 20 a\u00f1os, en colaboraci\u00f3n con el equipo del a\u00f1orado Quico Suarez, de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, se comprob\u00f3 que los tramos de carretera con altas tasas de colisi\u00f3n estaban vinculadas a \u00e1reas con una gran cobertura forestal, baja presencia de cultivos, pocos edificios y una gran diversidad de h\u00e1bitats. Adem\u00e1s, los puntos espec\u00edficos de colisi\u00f3n no ten\u00edan barandillas ni terraplenes laterales, no estaban cerca de pasos subterr\u00e1neos, cruces de caminos o edificios, y presentaban setos o bosques cerca de la carretera. Una vez m\u00e1s, qued\u00f3 demostrada la importancia de la permeabilizaci\u00f3n de las infraestructuras, no solo por el bien de las especies silvestres, sino como una inteligente medida para evitar accidentes de tr\u00e1fico.<\/p>\n<p>En ocasiones, ante las altas densidades de ungulados silvestres, fen\u00f3menos de control natural, como la aparici\u00f3n de par\u00e1sitos o enfermedades, pueden reducirlas dr\u00e1sticamente. Ese fue el caso del brote de sarna en la cabra mont\u00e9s de la Sierra de Cazorla a finales de los 80 del siglo pasado, que en cuatro a\u00f1os mat\u00f3 el 97% de su poblaci\u00f3n, o la sarna del rebeco en Picos de Europa a principios de este siglo, que acab\u00f3 con la mitad de los ejemplares en seis a\u00f1os. Por este motivo, no ser\u00eda raro que, teniendo en cuenta la abundancia de corzos, surgiera alg\u00fan agente controlador natural. El gusano o mosca de la nariz (<em>Cephenemyia stimulator<\/em>) es un buen candidato, que causa verdaderos estragos desde hace a\u00f1os en algunas comarcas castellanas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os que el corzo campa a sus anchas por la mayor parte de Castilla incluidas provincias muy abiertas, como la de Valladolid, en la que con cierta frecuencia pueden escucharse sus roncos ladridos durante el crep\u00fasculo. Pero eso no ha sido siempre as\u00ed. 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