Que saben a cariño, que saben a recuerdos, que saben a madre y a hijos.
Supongo que hoy día nos besamos poco, muy poco, las demostraciones de cariño se llevan como algo pasado de moda, que nos quieren se da por hecho, con lo cual parece sobran las palabras, los abrazos, los besos.
Pero NO, no sobran, son necesarios más allá del día estipulado como el de hoy, ese día que nos dedican a las madres que dedicamos toda una vida a los hijos.
Cuando nacen sentimos una gran inseguridad, tal parece que seremos incapaces de llevarles a buen puerto, nos abrumamos ante ese pequeño ser que tiene todo por vivir, no nos damos cuenta que eso entra dentro de la palabra MADRE, pero al buen puerto arriban por sí mismos cuando ya se nos escapan de las manos, esas que tantas veces les sujetaron para evitar sus caídas, y les abrazaron deteniendo sus lágrimas de niño.
Cuando mi hijo me ha dado un beso esta mañana he recordado que hoy yo no tenía a una madre que besar, y la he recordado en ese beso de mi hijo, en ese último día de la madre que ella compartió conmigo el año pasado, no podía saber que hoy ya no estaría, quizá entonces la hubiera dado un abrazo más fuerte, es lo que ocurre cuando ya al final no hay oportunidad.
No quiero ponerme triste, quiero quedarme con el beso de mi hijo, y el que seguro muchas madres han recibido hoy, ese beso, esa, llamada, esas flores, o lo mismo nada de nada, pero tampoco será un drama o no debería serlo para las realistas.
Supongo el título ahora que lo repaso, (no debería repasar) suena a cursi, pues hoy me ha dado por ser cursi, se siente bloguer@s…
Y esto va por todas las madres que por el hecho de serlo siempre tenemos un plus de ternura, y de vez en cuando recibir ese mismo plus de esos a los que parimos con mucho dolor, esperanza y desconcierto.
Saludos blogueros.