Hoy quiero meterme en otra piel, la de los hombres, seguro no lo consigo, pero será por ganas, porque es una realidad que existe pero que es más silenciosa, vergüenzas y otras gilipolleces hacen posible ese silencio.
Intentaré entender a esos hombres que sufren denuncias falsas por parte de la que comparte o compartió su vida, las mismas que les niegan el derecho a ver a sus hijos cuando un juez así lo ha ordenado, cuando quedan arruinados porque también un juez ha dictaminado que prácticamente todo lo que gana vaya para su ex y los hijos. Las mujeres podemos ser muy arpías, ya os digo.
Existen casos en que la ex pareja, está ya con otra persona pero viviendo de la pensión del ex marido -dato alucinante- con lo cual en ocasiones, está la nueva pareja, más los hijos del que se ha quedado en la calle con la noche y el día, viviendo de esa pensión de ese hombre que ya nada tiene, le han sangrado hasta los límites infinitos, y ya no digo nada si esa persona se ha quedado sin trabajo, hoy por hoy fácil, y situación muy probable.
¡Ojo! y no me estoy inventado nada, igual que no me invento que hay mujeres que agreden a sus maridos o parejas y pueden hasta matarles. Esto no trasciende mucho pero existe. Las denuncias de los hombres no son muchas, porque sigue dando vergüenza que un hombre sea agredido por una mujer porque lo “normal” es lo contrario.
Y no me da ni pizca de corte hablar sobre esto, (aunque quizá desate iras de quien no entiende nada), en todo caso me da vergüenza ajena por el flaco favor que hacen a las mujeres que realmente lo pasan mal, porque si existen injusticias con las mujeres también con ellos, pero menos visibles, no debería ser así, por eso mirar algunas situaciones de manera limpia, sin resquemores, ayudaría a entender más allá del dicho estúpido de “todos son iguales”
El maltrato, en ocasiones la muerte, negar el derecho de ver a los hijos, que la mujer viva de p.m. a veces porque se lo ha montado muy bien no es justo para nada, y por eso he querido hablar de ello, ponerse en la piel de ellos de vez en cuando no viene mal.
Una cultura feminista radical equivocada no nos deja ver los derechos de los otros, que no siempre tienen que ser el enemigo.
No quiero estar ni muda ni ciega, lo que existe debemos verlo, aunque como mujer sienta rabia por cada mujer agredida o muerta. Pero una cosa terrible no tiene que tapar la otra realidad terrible e injusta también, y no por silenciarla es inexistente para el que sufre en sus propias carnes de padre, o de ex marido el apaleamiento del rencor.
Eso de quedarse sin nada, en nombre del egoísmo y la venganza de la ex en este caso, es para tenerlo en cuenta, tratemos al menos de entender las quejas amargas de algunos hombres condenados porque dicen a alguien se le acabó el amor (frase que siempre me ha parecido muy cursi) y empezó el odio que machaca y humilla, poniendo a los hijos como parapeto en multitud de ocasiones.
Si somos coherentes en toda clase de injusticias, si denunciamos cada sin razón, esta es también sangrante, pero como tantas cosas en la vida tal parecen no pasan si enmudecemos y no denunciamos.
Siempre hay alguien al otro lado que también lo está pasando mal, no importa que no sea de nuestro género siempre será una persona y no deberíamos cerrar los ojos para no verlo.
Saludos blogueros.