Me estoy enterando estos días de un libro que creo salía hoy, autobiografía de una famosa ex-tenista.
Me ha pillado de sorpresa, aunque por lo visto ya estaban en la calle los rumores de una familia rota.
Por lo que leo, dinero, malos rollos, amor o desamor filial y un sinfín de acusaciones entre ellos.
No entraré en los problemas de esa gran tenista en otro tiempo, pero si en eso de lanzar al aire de los medios un libro que cuenta por lo visto lo que debería quedar en la intimidad de la familia o amigos.
Supongo que el libro traerá pingües beneficios para la autora porque todos sabemos el morbo que producen estas cosas y se venderá como rosquillas.
Se leerán en el libro, supongo, esas cosillas que la gente devora con avidez por eso de que nos gusta mucho la vida de los demás y si hay miserias pues ya es el acabose, y me temo que miserias hay a paladas.
Exponerse al juicio de las personas que no la conocen íntimamente, es como poco arriesgado y bastante simple por parte de la autora, porque a la hora de juzgar solemos ser crueles, y además nos gusta adentrarnos en las rendijas de cada cosa, cosa que en un libro no se podrán encontrar porque sólo estará la versión de ella.
No quisiera yo estar en su piel, ni en boca de nadie.
Bastante tengo con “exponerme” al juicio de los pocos o muchos que lean mis pequeñas charlas a través del blog, pero donde miserias íntimas personales, ninguna, detrás de cada puerta, de nuestras puertas, es donde mejor estàn, sólo a través del diálogo fluido se lavan, por muy negros que se vean esos trapos sucios, pero sólo en el caso de que sea la voluntad de los implicados. Un libro no creo limpie nada en este caso, si acaso enfangará más y es una lástima.
Saludos blogueros.