Noticia del otro día en los medios: “Sentencian a un hombre en Florida a tener una cita romántica con su mujer y enviarle flores. De otra manera le enviará a prisión” No lo recuerdo textualmente pero más o menos era así la cosa.
Vamos que, o se convierte en romántico con su mujer, supongo yo hará un esfuerzo, o por el contrario acabará con sus huesos en la cárcel.
Se me ocurre pensar que quizá mañana día de San Valentín, ese día en que parece que de amor nada con la persona de nuestras entretelas, si no vamos a cenar o enviamos flores, o sea románticos y amantes por decreto no sé si la semejanza cuela o no cuela. :)
Cenas anunciadas a bombo y platillo, menú de enamorados, baile y toda la parafernalia que rodea aciertos días, uno de ellos es el de ese Cupido que con sus flechas a veces no sabe si mata o espanta.
Supongo que el amor nos vuelve un poco tontos, por algo dicen que es ciego hasta que de repente vemos demasiado, la lente de aumento de la rutina y la cotidianeidad supongo ayudan a ver que lo que antes era maravilloso, pasa a poco menos que no mirarnos a la cara.
El amor pocas veces es para siempre a mi modo de ver, al menos el amor de la cena romántica las flores, las frases bonitas del amante con quien quisimos elegir pasar ¿el resto de nuestra vida?
Como en todo con el tiempo llega ese otro amor más mesurado, quizá más dulce pero ya con pocos recovecos, con pocas sorpresas, y ahí se acaba eso de estar en una nube y bajamos a la tierra donde están el resto de los mortales enamorados o no.
Existen frases sobre el amor que suenan a cursis, otras a verdades, otras son contundentes, pero pocas veces ciertas, creo que la mejor frase es la que nosotros mismos construimos con la experiencia de cada día, con el detalle que hace feliz al otro, con ser los alimentadores de la autoestima del hombre o mujer con el que compartimos la vida. A golpe de frialdad sabemos que nada se consigue y a veces somos como témpanos.
Creo que machacar el amor el fácil porque es muy frágil, se rompe a un poco que le maltratemos, que lo olvidemos, que demos todo por hecho en un mundo, el de los sentimientos, en que jamás estará todo ni dicho ni conseguido, hasta la línea final que será la que nos separe, no necesariamente con la muerte como nos dicen cuando empezamos la aventura, esa travesía que en ocasiones es un árido desierto, con algún oasis engañoso de vez en cuando.
Ya voy terminando con estos pensamientos que quizá no son muy apropiados para el día que muchas parejas escenificarán su amor de un modo u otro que hará la alegría de las floristerías, restaurantes, tiendas, que de alguna manera con los tiempos que corren agradecerán.
Así que enamorados todos, disfrutar, amaros aunque mañana sea un poco por decreto de San Valentín, pasado mañana seguirá habiendo oportunidad para el amor y el romanticismo, igual de valioso aunque sin la escenificación del consumo.
Saludos blogueros.