O lo que es lo mismo, esa mano extendida hacia nosotros buscando nuestra generosidad, ese gesto, resulta que también tiene su primera y segunda clase.
Tenía ganas de hablar del tema, pero la verdad no sabía muy bien cómo abordarlo, y si os soy sincera sigo sin estar muy segura.
¿Cómo escribir de ciertos temas sin caer en la demagogia, en el sentimentalismo o quizá en el racismo? Difícil es, porque las palabras que gusten a unos, otros las criticaran, pero esto último es lo de menos al menos para mí.
Sólo se me ocurre pensar que parece que nuestros mendigos, españoles quiero decir, están pidiendo porque lo necesitan, los otros también pero porque las mafias les explotan. No dudo de que haya mucha verdad en esto de las mafias, pero también existe mucha necesidad y mucha tragedia, y siempre he pensado que las tragedias no tienen nacionalidad.
Lo ideal sería que nadie tuviera que arrodillarse para pedir unas monedas, lo ideal sería que todos tuviéramos ese lugar donde acudir bajo techo, pero a estos que llamamos “sin techo” un día seguro lo tuvieron. Los que no son de aquí vinieron buscando una vida mejor, no se esperaban ellos que eso también lo queremos nosotros y claro, estamos los primeros en la cola, sólo faltaba, ¿verdad? que actualmente es cada día más larga.
Muchas de estas personas de las que decimos “de fuera” por mal que vivan aquí peor vivirían en sus países así que decir que mejor se vayan a ellos no les sirve de nada. Cuando la gente mendiga es porque no tiene ni un puñetero euro para sobrevivir, no pienso que nadie pida por amor al arte y estar en la calle con frio, calor y mascando la indiferencia de la mayoría de los que pasábamos por allí. ¿O puede resultar que soy una ingenua pensando esto?
Leo por ahí sobre la Ley anti vandalismo, ¿qué tiene que ver el vandalismo con la gente que pide en la calle? Dicen que toca multa de 1.500 €, si estas personas que mendigan tuvieran ese dinero serian los reyes del mambo ¡anda ya!
En todo caso ese dinero lo tendrán los que les explotan, pero a esos seguros no les cazan desgraciadamente.
Esas personas – extranjeras o no- que están muy cerca unos de otros en la calle les unen las mismas cosas, la falta de todo, hasta su autoestima, esa no se la pueden permitir, es un lujo a recuperar si pueden algún día.
Pero dicho esto, luchar contra esas mafias que explotan, contra los que delinquen un día sí y otro también es la prioridad, pero siendo conscientes que la delincuencia también es de nacionalidad española en muchos casos, desde luego no debe haber bula para el españolito que delinque, sólo porque es de los nuestros, el posible delito es el mismo para todos, o debería serlo.
Así que cuando veo por el centro de nuestra ciudad a alguien pidiendo, la verdad al menos en mi caso, lo que menos pienso es que si es español o rumano, o búlgaro, pienso en que necesitan ayuda, a veces doy unas monedas, y a veces no, pero mi criterio queda para mí misma en ese momento, siempre tratando de que mi valoración o ayuda no sea la consecuencia de valorar tal o cual etnia.
¡Qué difícil es todo, hasta conseguir ser justa, cosa que dudo en la entrada de hoy!
Saludos blogueros.