Qué bien que nos alegraran el día, ¿a qué si? sobre todo algunos, porque hablo de esos en que nos levantamos sin saber si vamos o venimos, o nos quedamos dónde estamos.
Pero basta con que haya cualquier pequeño detalle para que la cosa cambie.
Hace tiempo conté en el blog que un día que tenía malo, malísimo, cogí un taxi y el taxista me dijo que olía muy bien, me pidió por favor que le dijera el nombre de la colonia que se la quería regalar a su mujer, pues ese pequeño detalle hizo que viera todo un poco mejor que antes de entrar al taxi, ¿tonterias? quizá.
Me sentí bien, me sentí princesa en lugar de cenicienta, subió mi autoestima gracias a un desconocido que no podía saber para nada que con sus palabras lograría que se hiciera la luz en un día de muchas oscuridades. Aún lo recuerdo.
Y es que a veces creo que pasamos de decir algo bonito a alguien, pero no hablo de fingir, hablo que si estamos con una amiga o amigo por ejemplo y le vemos bien, ¿por qué no decírselo? No somos muy dados a eso, creo yo.
Creo que a todas, y digo todas porque sobre todo las mujeres nos sentimos fatal si un día nos ponemos guapas, guapísimas, o estrenamos algún trapito, o hemos cambiado de imagen y no se entera ni el tato, vamos, que ni nos miran.
La verdad es que lo principal es sentirse bien uno mismo, pero no me negareis que siempre ayuda que alguien se dé cuenta que estamos estupendísimas, claro que a lo mejor ese alguien piensa que no conviene alimentar nuestro ego, pero creerme, ese ego a veces pasa mucha hambre, está muy necesitado.
Así que como dar de comer al hambriento es una bienaventuranza pongámosla en práctica tratando de decir algo agradable a quien lo necesite incluso a quien no parezca necesitarlo porque en ocasiones las apariencias engañan.
En estos tiempos en que lo que más se repite es eso del déficit, de los ajustes, de las grandes mentiras, pues lo mismo viene bien aparcar en algún momento aunque sea un rato esa retahíla que nos amarga la vida y la mala baba que nos acompaña y disponernos a alegrar el día a otro ser humano.
Saludos blogueros.