O traduciendo un poco, si pongo un circo me crecen los enanos.
Hoy toca una de esas charlas con las que os castigo de cuando en vez hablando de mis cuitas o padecimientos personales, más que nada porque me gusta hablar de todo y porque seguro alguien tiene el mismo problema y eso ayuda a no sentirse tan abandonada y echa un asco.
Pues resulta que como esta menda lerenda que tiene un blog para hablar de todo lo divino y lo humano, tiene la cara hecha un cromo, ya, ya sé que no os doy ninguna pena ya me la doy yo misma cada día cuando me miro al espejo, de todos modos cómo sois hay qué ver…
Llevaba yo una temporada con unos granitos y rojeces en mi rostro, no le di mucha importancia, pensé que era el estrés, o alguna crema que me había dado una reacción, pues no, blogueros no, de eso nada monada, acudí al médico casi con vergüenza de ir una consulta por una bobada de esas con lo que hay por el mundo, pero como la cosa iba a más me decidí.
Y mi querida doctora me dice que lo mismo que a los jóvenes les sale un acné juvenil, a las personas maduras les sale una “Rosácea”, vamos una especie de variante de ese acné, pero en exclusiva para las menopáusicas y me ha tocado porque tengo bastantes boletos por edad y por la mala uva que a veces me acompaña, y dicen que el estrés empeora el problema.
Tiene remedio así que no me ha entrado el pánico, unas pastillas durante un tiempo y voilá, ya volveré a tener mi “cara bonita” o eso espero.
Cómo tengo un amigo que se llama Google, pues he cometido el error de tragarme todo lo que dice sobre este coñazo que apunta a que las mujeres con menopausia no nos libramos de casi nada, y digo lo del error porque es un horror todo lo que dice la medicina sobre algunos problemas. No sé si es mejor saber o ignorar ciertas cosas.
Hoy tocó llorar un poco en vuestro hombro bloguero, igual que cuando os conté aquello de “Cuando nos deshumanizan”, o la dichosa tensión arterial que ya está controlada de momento, así que gracias por aguantarme una vez más en estos caminos que lo mismo son un poco gilis, pero que preocupan y si pensáis que esto es una chorrada, os comprenderé y os daré la razón, porque al final cierto es que lo verdaderamente grave son otras cosas, pero soy una humana que le gusta compartir estas debilidades físicas un poco superficiales, pero seguro que les ocurren a muchas personas.
Mientras escribo esto al menos no he ido por enésima vez a mirarme a ese espejo que me odia por la imagen que me devuelve de mi misma, ahora no podría preguntarle a ese espejo ¿hay alguien más hermosa que yo? porque me respondería: cualquiera Cari, cualquiera. ;-))
Si he conseguido que al menos esbocéis una sonrisa por esta tontería, pues me vale.
Saludos blogueros.