Y arte no creo blogueros, pero mordérmela…afortunadamente no me he envenenado.
En el tiempo de descanso, jornadas de reflexión como ese día antes de cada cuatro años, he tenido tentaciones, muchas para que os voy a engañar, de entrar, de gritar, de compartir con vosotros, cabalgar sobre la noticia y sobre todo lo que se movía.
Pero aquí la menda ha sabido ser prudente, aunque haya estado metida en los comentarios y en mis blogs favoritos o no, pero que me dieran un motivo para pensar.
Ponerse delante del PC es el reto, es el desafío, es lo que quieres hacer, y cuando no lo haces sabes que quizá algo ha fallado o que quizá ha habido otras prioridades que al final no llegaron a serlo tanto.
La vida ha seguido momento a momento, día a día y minuto a minuto en la que esperas, no sabes muy bien qué, sólo esperas.
Ese corto silencio que ha habido por parte de la bloguera que escribe aquí y ahora, forma parte de la paciencia que me falta, de la hiperactividad que me sobra, paciencia la que he estado alimentando y aprendiendo durante un tiempo para volver a retomar mi blog.
Al final por muchas jornadas de reflexión que hagamos está claro que acabamos siempre en el mismo lugar, con la misma gente, como dice la canción y también ¿por qué no? cometiendo los mismos errores.
Pensaba poner un resumen de las cosas que han acaecido en el corto espacio de tiempo que no he estado por aquí, pero mejor no, porque ¿para qué volver a poner delante de vuestras retinas cosas que para bien o mal ya habréis digerido? seguro que algunas con náuseas.
Os he echado de menos, (anda que no suena cursi la frasecita) pero es cierto, así que empezaré a desgranar de nuevo mis cuitas, para mayor gloria de mi PC que últimamente me susurraba que nada de dormirse en una apatía que sólo conduce a inmovilizar el espíritu.
Saludos blogueros.
PD. No acabo de coger el punto a las fotos, o me quedo corta o voy sobrada. :-) y no sé editar las imágenes como el texto.