Me parece de juzgado de guardia que el escándalo hayan sido rastas, bebé, piojos y otras hierbas aromáticas, lo de los aromas lo digo porque el otro día alguien decía que el Congreso, olía, ya lo que creo olía, pero no de ahora, más bien de hace mucho tiempo, la podredumbre huele y mucho.
Claro que la persona que lo decía se refería a otra clase de olor, ¡oh Dios mío! Han entrado al lugar personas que no deberían estar ahí, terrible que suceso, que dolor.
Mi indignación está elevada al cubo, porque me parece fuera de lugar que algún@s se dediquen a manosear sobre las nuevas personas que están ahí con todo su derecho, las urnas lo han dicho y punto pelota.
Lo del bebé, ¿gesto de reivindicación, gesto para llamar la atención, no me pareció mal por los motivos que lo hiciera, guardería? Claro que si, y posiblemente lo dejó allí después, o se lo llevaría la niñera, no lo sé, pero ella estaba en su derecho, llamó la atención porque por lo visto no fue bien visto por los de siempre.
Muchas diputadas habrán tenido hijos y creo recordar que alguna ha ido más o menos igual para reivindicar. Otras no, para mí sin problemas, unas y otras.
Las rastas, ay, las rastas, porfa, que bueno que pase, , pero que no tengan piojos, no vaya a ser que se los pegue a la Sra, Villalobos, hay que fastidiarse. ¿Rastas es sinónimo de piojos?
Corbata, traje, y de ahí no se mueven, que mal ha sentado un poco de aire fresco, que mal.
Soy consciente que el post de hoy no sentará bien a muchas personas, no importa, escribo en plena libertad, igual que camino –bueno ahora no, silla de ruedas- en plena libertad, me peino, salgo, me visto y opino dentro de los parámetros que mi conciencia me dicta.
Saludos blogueros.