Siempre pienso lo mismo, en Navidad y en Semana Santa.
Supongo que las cofradías no pensaran lo mismo, ellos trabajan duro para sacar lo mejor de sus procesiones.
Ellos lloran a lágrima viva si llueve y no pueden salir.
Y en Navidad más de lo mismo, sonrisa de oreja a oreja ¡Feliz Navidad!, y enseñamos los dientes para decir a los amigos, conocidos que eso, que seamos felices.
Pues bien, a lo que voy, hartita que estoy de la Semana en que todo el mundo mundial solo viva para eso.
Lo siento amig@s con todos mis respetos hacia todos, pero mañana será ya un día verdadero, al menos para mí, con las rutinas a veces maravillosas, esas que hacen que te hacen sentir que formas parte del mundo.
Un abrazo.