He escuchado por ahí que afortunadamente se empieza a ir a la caza y captura del personal con bajas fraudulentas, lo de caza y captura puede sonar fuerte, pero creo que en el caso que nos ocupa es adecuado.
Ochocientos trabajadores han vuelto al trabajo ante una llamada de Inspección, o sea, si no les llaman al orden siguen durmiendo el sueño de los justos. Pienso que esos ochocientos pueden ser los primeros, porque me temo que habrá muchos más.
En estos tiempo sobre todo en que mucha gente está deseando tener un trabajo, no es muy de recibo que algunos estén engañando con bajas fraudulentas y que se están ocupando en ocasiones en otros menesteres. Creo seremos muchos los que conoceremos algún caso cercano, casi seguro.
El problema es que luego puede pasar que paguen justos por pecadores, que una persona que realmente esté mal sea llamada por inspección y le pasen por el mismo embudo, aunque supongo será fácil demostrar quien ya está “apto” para trabajar y quien aún está hecho polvo.
El otro día alguien me decía que seguía de baja porque no estaba cómoda en el trabajo, supongo es un mal trago llevarse mal con los compañeros, pero no creo que seguir de baja permanentemente sea la solución.
Somos un país donde la picaresca está a la orden del día y en este tema no nos íbamos a librar. Supongo esto irá en la conciencia de cada uno, en eso de echarse a la bartola y al fin y al cabo estoy cobrando y encima no madrugo. A mí me suena a indecencia, y creo que no sólo me suena, pienso que lo es.
Ya tenemos demasiados jetas por ahí sueltos, y con esto suma y sigue, es una lástima que la solidaridad para con los que están/estamos en las filas del paro, esté ausente del todo por parte de ciertas personas.
Ya no entro en los “bien pagad@s” que pululan por nuestra querido país, no es el tema de hoy, quizá un día vayan también a la caza de ellos, aunque creo soy muy ilusa sólo con pensarlo.
Saludos blogueros.