Ahora que casi nadie me oye, bueno, me lee, partido del Barça. Después del Madrid….
No hablo de esas jornadas de las puertas abiertas del Congreso /Senado, que de vez en cuando nos hacen el favor de abrirlas para que podamos entrar para ver ese lugar donde al final salimos perdiendo los de a pie, los que hemos puesto votos en unas urnas que no acaban de encajar en nuestras vidas.
Hoy hablaré de esas puertas que he dejado abiertas en mi casa sin el “temor” de que mi preciosa gata entrara en las habitaciones, o en los armarios de las mismas. Esas mosquiteras que puse para que no hubiera accidentes, vivo muy alto hasta para un gat@, no sé si tienen siete vidas, pero el veterinario (gracias Juan) me dijo que los gatos tardan mucho en morir sufriendo. No he querido que fuera así, pero esperé hasta el último momento.
Lo he hecho como terapia, he abierto todas esas puertas, ya no importaba que ella buscara ese lugar cercano, ese olor del humano que la quería, que la acariciaba ya muy enferma,
Cuando mi gato se fue tuvo un lugar aquí en el blog de mis sensaciones, ella también quiero que lo tenga, se han llevado en el adiós menos de un año. Entonces escribí entre otras cosas: “”ella también es un amor, y algún día se irá””.
Así que prefiero llorar hoy por mi gata, antes que por Argentina, Bolivia, Esperanza Aguirre, Urdangarín, Rajoy, De Guindos, Montoro…mis lágrimas son más gratificantes porque al menos merecen la pena, ya os digo, ya.
Saludos blogueros.