{"id":11,"date":"2010-05-01T18:30:00","date_gmt":"2010-05-01T18:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=11"},"modified":"2010-05-01T18:30:00","modified_gmt":"2010-05-01T18:30:00","slug":"el-peligro-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/05\/01\/el-peligro-la-lectura\/","title":{"rendered":"El peligro de la lectura"},"content":{"rendered":"<p><IMG style=\"width: 494px; height: 667px;\" src=\"\/cosas-como-son\/wp-content\/uploads\/sites\/13\" id=\"img_2\" class=\"imgdcha\"> <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanzaortega\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong>EL <\/strong><strong>PELIGRO DE LA LECTURA<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<strong>La sombra del cipr\u00e9s. Norte de Castilla.<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\">\u00bfQui\u00e9n ha le\u00eddo la <i style=\"\">Divina Comedia? Si hacemos hoy esta pregunta, fuera de profesores y eruditos, s\u00f3lo contestar\u00e1 afirmativamente un grupo muy reducido de lectores. Sin embargo, el argumento de su primera parte, la que describe el recorrido de Dante y Virgilio por los distintos c\u00edrculos del Infierno, har\u00eda las delicias del p\u00fablico asiduo a las novelas de terror y aventura, y estoy segura de que llenar\u00eda las salas si se adaptara al cine. A m\u00ed fue la mano de B\u00e9cquer la que me condujo muy pronto hasta la obra de Dante. En una de sus <i style=\"\">Rimas, una pareja que lee al un\u00edsono \u2013ella sostiene el libro en su regazo- interrumpe la lectura para darse el m\u00e1s encendido de los besos. \u201cCreaci\u00f3n de Dante era el libro \u2013dice B\u00e9cquer. Y luego contin\u00faa- era su Infierno\u201d.<span style=\"font-family: Times;\"><\/span> As\u00ed que hab\u00eda que leer la Divina Comedia en busca del pasaje que originaba tal arrobo. Imaginaba <i style=\"\"><i style=\"\"><i style=\"\">yo entonces que iba a encontrar un c\u00edrculo de los lectores, igual que hab\u00eda un c\u00edrculo de glotones, de envidiosos, de vengativos\u2026 Enseguida me di cuenta de que estaba equivocada . Sin embargo, en mi rastreo por los tercetos encadenados, sumida en el embudo del Infierno, al llegar al canto quinto,<span style=\"\">  <\/span>me top\u00e9 con el c\u00edrculo de los lujuriosos. Les estoy hablando del tiempo en que las adolescentes sab\u00edamos el significado del t\u00e9rmino \u201clujurioso\u201d, que hoy suelen definir los estudiantes como \u201cpersona que vive con demasiado lujo\u201d. Entonces a nadie se nos escapaba que la lujuria era sin\u00f3nimo del deseo prohibido. Y fue all\u00ed donde encontr\u00e9 a la pareja de lectores condenados. Se trataba de Paolo y Francesca, dos cu\u00f1ados ad\u00falteros que hab\u00edan ca\u00eddo en la tentaci\u00f3n mientras le\u00edan otro libro, el que describe el momento en que la sonrisa seductora de Ginebra arrastra a Lanzarote a traicionar al rey Arturo por primera vez. \u00bfC\u00f3mo? D\u00e1ndose un beso, no pod\u00eda ser de otra manera. Pasados los a\u00f1os, el entusiasmo que suscitaron estos versos me llev\u00f3 a traducir \u2013el entusiasmo es la causa de los mayores atrevimientos- el momento en que se produjo su pecado: \u201cAl cruzar las miradas varias veces sentimos\/palidecer los rostros que pr\u00f3ximos le\u00edan,\/pero s\u00f3lo al poder de un verso sucumbimos.\/Al leer que el amante la anhelada sonrisa\/de su amada cubri\u00f3, con aquel beso ansioso,\/este al que desde entonces permanezco unida\/la boca me bes\u00f3 con labios temblorosos\u201d. Pero no he tra\u00eddo a colaci\u00f3n el pasaje dantesco para recomendar la lectura como forma de incitar a la concupiscencia, sino para expresar una idea que tiene mucho que ver con la profesi\u00f3n con la que me gano la vida, pues soy profesora de Bachillerato. Y me doy cuenta de que los adolescentes actuales no me entienden bien cuando les cuento que, en un tiempo no muy lejano, los libros que les recomiendo ten\u00edamos que leerlos a escondidas, y que muchos educadores consideraban la demasiada lectura como una actividad sospechosa en s\u00ed misma. Y tambi\u00e9n que fueron esas prohibiciones las que nos hicieron descubrir algunos de los libros que marcaron nuestras vidas.<span style=\"\">  <\/span>Algo semejante cuenta Teresa de \u00c1vila cuando, al rememorar su afici\u00f3n a las novelas de caballer\u00edas, confiesa que las le\u00eda en secreto, trasgrediendo la prohibici\u00f3n paterna.<span style=\"\">  <\/span>\u201cParec\u00edame- dice Santa Teresa-<span style=\"\">  <\/span>que no era malo gastar muchas horas del d\u00eda y de la noche en tan vano ejercicio, aunque a escondidas de mi padre. Era tan en extremo lo que en esto me embeb\u00eda, que si no ten\u00eda libro nuevo no me parece ten\u00eda contento\u201d.<span style=\"\">  <\/span>El contento de la lectura, eso es lo m\u00e1s dif\u00edcil de explicar a los que nunca han le\u00eddo a escondidas, por ejemplo dentro de la cama, tapando con la manta la linterna que iluminaba el libro. Los alumnos de los antiguos internados,<span style=\"\">  <\/span>que le\u00edmos en esa postura, conocemos el placer de engullir la lectura con fruici\u00f3n, atrapados, como el mago de la l\u00e1mpara de Aladino, en la red de la p\u00e1gina escrita. \u00a1Y qu\u00e9 ansiedad se sent\u00eda cuando te ve\u00edas obligada a dejar el libro en el momento m\u00e1s interesante! Enojado, valiente, fugitivo; satisfecho, ofendido, receloso; as\u00ed se siente el lector interrumpido, como<span style=\"\">  <\/span>Lope describe al enamorado distante de su amor, sin hallar lejos de \u00e9l centro y reposo. Quien lo prob\u00f3 lo sabe. Por el contrario, me pregunto si la frigidez lectora de muchos estudiantes actuales no se debe al bombardeo de slogans que ofrecen un modelo de lector ejemplo de virtudes, a la manera de los protagonistas de aquellas historias edificantes que nos recomendaban los educadores de la \u00e9poca de las prohibiciones. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si los profesores propusieran como tarea obligatoria pasarse la tarde jugando a unos determinados videojuegos? \u00bfY qu\u00e9 si, al encontrar a sus hijos asomados a la ventana con la mirada ausente, los padres les reconvinieran diciendo que, en vez de perder el tiempo, m\u00e1s les valdr\u00eda concentrarse en la consola? Ocurrir\u00eda que quiz\u00e1 alguno de ellos, leyendo a B\u00e9cquer en secreto con una compa\u00f1era de clase, comprender\u00eda que un poema cabe en un verso. Y en un beso. Y seguro que otros lo comprend\u00edan tambi\u00e9n con el libro entre sus propias manos, en una lectura aparentemente solitaria. Digo \u201caparentemente\u201d porque, en la lectura silenciosa, no s\u00f3lo se escucha la voz del texto, sino que se siente tambi\u00e9n el roce de su mano invisible, que empuja al lector a pasar la p\u00e1gina, suavemente, de la misma manera que Amad\u00eds de Gaula se ve\u00eda arrastrado con dulzura a pasar por debajo del Arco de los Leales Amadores. Porque hay algo que asimila la lectura al acto amoroso, y ese algo es su intimidad. Francesca y Paolo, leyendo al un\u00edsono, se miraban de reojo con avidez. En la lectura silenciosa, el texto se incorpora al lector, mientras \u00e9ste lo engulle \u00e1vidamente.<span style=\"\">  <\/span>El libro ya no funciona como im\u00e1n que atrae a los amantes entre s\u00ed, sino como objeto deseado del que lee. En la religi\u00f3n jud\u00eda, Dios se identifica con el libro. Pero qui\u00e9n sabe si algunas de sus p\u00e1ginas, como sospechaban nuestros educadores cat\u00f3licos, est\u00e9n inspiradas por el que ellos denominaban el Maligno. El mismo al que invoca Baudelaire en sus <i style=\"\">Letan\u00edas como \u201csanador familiar de las angustias humanas\u201d. Pues, \u00bfhay mejor medicina que un libro para las m\u00e1s secretas angustias y zozobras? Lo cierto es que lo m\u00e1s alto y lo m\u00e1s bajo tiene cabida en la lectura, igual que conviven en la lujuria, el \u00fanico pecado que Dante disculp\u00f3, el \u00fanico que entend\u00eda como lector y como enamorado. Por serlo descendi\u00f3 a los Infiernos y por serlo alcanz\u00f3 el Para\u00edso. Ambos, lector y enamorado, saben que -otra vez en palabras de Lope- en el amor un cielo en un infierno cabe, que es como decir que la lectura es una experiencia salvadora , aunque no hay que ocultar que, como todo lo de verdad emocionante, tiene su peligro. <\/p>\n<p><\/em><\/em><\/em><\/em><\/em><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PELIGRO DE LA LECTURA La sombra del cipr\u00e9s. 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