{"id":124,"date":"2012-03-14T22:54:47","date_gmt":"2012-03-14T21:54:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=124"},"modified":"2012-03-14T22:54:47","modified_gmt":"2012-03-14T21:54:47","slug":"guillermo-diez-el-sonador-de-pensamientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/03\/14\/guillermo-diez-el-sonador-de-pensamientos\/","title":{"rendered":"Guillermo D\u00edez, el so\u00f1ador de pensamientos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPueden hacernos renunciar a pensar, pero no podr\u00e1n evitar que so\u00f1emos nuestros pensamientos\u201d. La frase pertenece a un art\u00edculo de Guillermo D\u00edez. Suelo apuntar a diario lo m\u00e1s sugerente entre lo que leo aqu\u00ed y all\u00e1, en la prensa o en los libros, as\u00ed que esta ma\u00f1ana, al enterarme de su muerte, he buscado en mi agenda y aqu\u00ed est\u00e1 su frase, con el mismo poder de convicci\u00f3n que cuando la le\u00ed hace unos meses. Guillermo D\u00edez, en sus art\u00edculos apresurados, dejaba caer observaciones memorables, al hilo de sus comentarios sobre la actualidad pol\u00edtica. Yo conoc\u00ed a Guillermo cuando todav\u00eda no hab\u00eda cumplido 18 a\u00f1os, me acuerdo porque acababa de examinarme de PREU el d\u00eda en que me lo presentaron en la librer\u00eda Relieve. Nos ca\u00edmos simp\u00e1ticos, y estoy segura de que esa corriente de simpat\u00eda nunca se perdi\u00f3 entre nosotros. Pude comprobarlo a\u00f1os despu\u00e9s, cuando ya era profesora y \u00e9l trabajaba en el Banco Central. All\u00ed me encontr\u00e9 a Guillermo, detr\u00e1s de una de las ventanillas. Y se daba el caso de que el primer d\u00eda de cada mes, cuando acud\u00eda al banco para cobrar la n\u00f3mina, comprobaba con desolaci\u00f3n que no me la hab\u00edan ingresado. Tardaban casi una semana en hacerlo, lo que para m\u00ed era tr\u00e1gico, dada mi ping\u00fce econom\u00eda. Un d\u00eda me hizo una se\u00f1a de que me acercara a la ventanilla y me dijo en tono confidencial, pero con mucha energ\u00eda: \u201c\u00a1Protesta!, es el sueldo de tu trabajo, pero si t\u00fa no lo reclamas nadie lo puede hacer por ti\u201d. Parecer\u00e1 una an\u00e9cdota improcedente en una necrol\u00f3gica, pero yo la recuerdo porque me revel\u00f3 una de las facetas m\u00e1s importantes de Guillermo. Me refiero a su esp\u00edritu de verdadero sindicalista, de aquel que vive los problemas de los otros como algo suyo, y considera que cada injusticia es un insulto a su propia persona. M\u00e1s tarde coincid\u00ed con \u00e9l en muchos actos culturales, pues Guillermo nunca dej\u00f3 de estar atento a todo lo que de creativo hubiera en la ciudad. Ni siquiera hac\u00eda falta que le enviaran invitaci\u00f3n, \u00e9l acud\u00eda encantado a conmemorar, a felicitar, a aplaudir. \u00a1Vaya suerte que tengo de poder estar aqu\u00ed!, parec\u00eda decir su sonrisa. Y supe tambi\u00e9n que luchaba contra la enfermedad con el mismo entusiasmo que por los derechos de los trabajadores. Quiz\u00e1 por eso valoraba tanto la vida. En estos \u00faltimos tiempos, estaba, como todos, preocupado y pesaroso ante el cariz reaccionario de la sociedad espa\u00f1ola. Pero nunca se dej\u00f3 llevar por el desaliento, de eso son prueba sus columnas en este mismo peri\u00f3dico. Y es su aliento, optimista y generoso, lo que m\u00e1s echaremos de menos. Aunque, si queremos hablar con propiedad, no conviene que digamos que ha fallecido. Fallecer, como desfallecer, viene de \u201cfallere\u201d, no cumplir, renunciar. Se dice de aquel que falla, que se rinde. Y Guillermo D\u00edez no se rindi\u00f3. Luch\u00f3 cuerpo a cuerpo contra lo inevitable hasta el \u00faltimo d\u00eda. Se serv\u00eda de un arma eficaz, la que poseen los que han visto -\u00bfd\u00f3nde?, \u00bfcu\u00e1ndo?- que otro mundo es posible. Estaba marcado por la envidiable fatalidad del imaginativo, del que puede renunciar a pensar, pero no puede evitar que los pensamientos pueblen sus sue\u00f1os. Por eso, all\u00ed donde se encontraba Guillermo, hab\u00eda un so\u00f1ador, es decir, un ser humano de verdad, con alma, con deseo. As\u00ed de complicado y as\u00ed de sencillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u201cPueden hacernos renunciar a pensar, pero no podr\u00e1n evitar que so\u00f1emos nuestros pensamientos\u201d. La frase pertenece a un art\u00edculo de Guillermo D\u00edez. 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