{"id":125,"date":"2012-03-21T00:38:31","date_gmt":"2012-03-20T23:38:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=125"},"modified":"2012-03-21T00:38:31","modified_gmt":"2012-03-20T23:38:31","slug":"ganarse-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/03\/21\/ganarse-la-vida\/","title":{"rendered":"Ganarse la vida"},"content":{"rendered":"<p>\u201cDichoso el que un buen d\u00eda sale humilde\/ y se va por la calle, como tantos\/ d\u00edas m\u00e1s de su vida, y no lo espera\/ y, de pronto, \u00bfqu\u00e9 es esto?, mira a lo alto\/ y ve, pone el o\u00eddo al mundo y oye,\/ anda, y siente subirle entre los pasos\/ el amor de la tierra, y sigue, y abre\/ su taller verdadero, y en sus manos,\/ brilla limpio su oficio\u2026\u201d As\u00ed comienza \u201cAlto jornal\u201d, un poema de Claudio Rodr\u00edguez, en donde expresa la \u00edntima satisfacci\u00f3n de sentirse merecidamente vivo, ese placer que no proviene del don gratuito de la naturaleza, a la manera de los ni\u00f1os cuando maman o de los que recogen un man\u00e1 celestial, sino de la dicha de \u201cganarse la vida\u201d en el alto contenido de la expresi\u00f3n. El trabajo te hace existir, te dota de realidad humana; por eso, las primeras mujeres que se incorporaron a la vida laboral dec\u00edan sentirse \u201crealizadas\u201d. Me refiero al trabajo remunerado, porque las tareas dom\u00e9sticas, por agotadoras que fueran, no pasaban de ser consideradas como \u201csus labores\u201d. Y para ganarse la vida hay que hacer una labor que no sea solo tuya y de los tuyos. S\u00ed, para ganarse la vida hay que regresar a casa con algo en los bolsillos, algo que nos permita sentirnos part\u00edcipes de la generosidad de la tierra. \u00bfA cualquier precio? En absoluto. Es verdad que los se\u00f1oritos ociosos no se ganaban la vida, pero tampoco se la ganaban los esclavos. Los esclavos sobreviv\u00edan, no ten\u00edan ninguna vida que ganar. \u00bfY solo se considera oficio verdadero el de aquel que trabaja con sus manos, como dir\u00eda Jorge Manrique? En absoluto. Un m\u00e9dico, un ingeniero, una profesora, una investigadora, un abogado, una arquitecta\u2026 incluso el que termina una columna puede sentir que ha pagado su deuda con el mundo, que ha cumplido su encargo y, en definitiva, que se ha ganado su jornal. Algo que nunca sentir\u00e1 ni un especulador ni un prestamista ni un consejero de esos que cobran sueldos astron\u00f3micos. Porque la altura del jornal nada tiene que ver con el tama\u00f1o del salario, sino con la dignidad a la que eleva a quien se lo ha ganado con su industria. Esa dignidad es lo que echan de menos algunos jubilados prematuros y la mayor\u00eda de los j\u00f3venes que no tienen ni siquiera esperanza de encontrar un trabajo. Nadie se siente dichoso viviendo de prestado, y todo el que respira, si no es un miserable, desea sentir la dicha de ganarse la vida como cualquier ser humano de la tierra, desde que el primero de ellos sali\u00f3 al monte a buscar de comer para su tribu. Seguro que regres\u00f3 con el cansancio y la satisfacci\u00f3n que nos describe Claudio Rodr\u00edguez en su poema, que termina: \u201c\u2026 y cuando\/ se ha dado cuenta al fin de lo sencillo\/ que ha sido todo, ya el jornal ganado,\/ vuelve a su casa alegre y siente que alguien\/ empu\u00f1a su aldab\u00f3n, y no es en vano.\u201d Malos tiempos estos en los que hay que mendigar para que te \u201cden\u201d un trabajo, en que se insta a los j\u00f3venes a abandonar su tierra y su casa para poder desarrollar su profesi\u00f3n, y se les aconseja que oculten sus m\u00e9ritos y estudios cuando van a solicitar un trabajo. Malos tiempos estos en que los pescadores no pueden pescar, los ganaderos no consiguen vender la leche de sus vacas y los labradores han perdido el inter\u00e9s por cosechar lo que han sembrado. Hasta aqu\u00ed nos ha conducido nuestro absurdo y perverso sistema econ\u00f3mico, a un mundo en el que \u201cganar el pan con el sudor de la frente\u201d, m\u00e1s que la maldici\u00f3n con la que fuimos expulsados del Para\u00edso, parece la promesa de un ed\u00e9n imposible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDichoso el que un buen d\u00eda sale humilde\/ y se va por la calle, como tantos\/ d\u00edas m\u00e1s de su vida, y no lo espera\/ y, de pronto, \u00bfqu\u00e9 es esto?, mira a lo alto\/ y ve, pone el o\u00eddo al mundo y oye,\/ anda, y siente subirle entre los pasos\/ el amor de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}