{"id":134,"date":"2012-04-21T17:01:04","date_gmt":"2012-04-21T16:01:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=134"},"modified":"2012-04-21T17:01:04","modified_gmt":"2012-04-21T16:01:04","slug":"sobre-catalina-montes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/04\/21\/sobre-catalina-montes\/","title":{"rendered":"Sobre Catalina Montes"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u201cL\u00e1grimas\u201d, de Catalina Montes.<\/strong><\/p>\n<p>(Texto le\u00eddo en la Presentaci\u00f3n del libro, el 20 de Abril de 2012, en la Fundaci\u00f3n Segundo y Santiago Montes de Valladolid)<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil para un poeta llegar a la altura de su obra, por eso conocer a los autores suele decepcionar las expectativas del lector. En el caso de Catalina Montes sucede lo contrario. Los que la conocisteis sab\u00e9is que es casi imposible que un texto est\u00e9 a la altura de la poes\u00eda que su vida derram\u00f3 entre vosotros. Sin embargo, este libro, \u201cL\u00e1grimas\u201d \u2013as\u00ed se titula- lejos de decepcionaros, os va a asombrar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En primer lugar, os cuento c\u00f3mo lleg\u00f3 a mis manos: Catalina me entreg\u00f3 sus \u201cL\u00e1grimas\u201d algunos a\u00f1os antes de su muerte, despu\u00e9s de que muriera su sobrino Eduardo, a quien dedica el libro. \u00a0Lo hizo muy discretamente, con la promesa de que no lo dar\u00eda publicidad. De hecho, nunca quiso leer sus poemas en p\u00fablico, y se neg\u00f3 tajantemente a publicarlos. Quer\u00eda que yo guardara sus poemas, despu\u00e9s de manifestarle mi opini\u00f3n sobre ellos. As\u00ed lo hice. En una primera lectura percib\u00ed la huella de la cadena de desapariciones de buena parte de su familia: su hermano Segundo, asesinado en El Salvador, Santiago, Elisa, Cristina, Pilar y, por \u00faltimo, Eduardo\u2026 No hac\u00eda falta que aparecieran \u00a0sus nombres ni ninguna otra an\u00e9cdota. La poes\u00eda tiene este poder, el de trasmitir la emoci\u00f3n y la verdad de un sentimiento sin abrir el cofre invisible en donde se guarda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En mi atalaya,<\/p>\n<p>cercada por la muerte,<\/p>\n<p>tengo la luz<\/p>\n<p>de atardecida, el cielo<\/p>\n<p>y el canto que me nace.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto dice el primero de sus poemas, su primera l\u00e1grima.\u00a0 Est\u00e1 escrita desde la distancia suficiente para observar a su enemiga, la muerte, y poder hablar de ella. Nos imaginamos a la pobre Katy, a la peque\u00f1a Katy, asediada por una presencia tan feroz. Pero enseguida nos muestra sus dos escudos: la luz y el canto, el canto que nace de ella misma, como nace del tallo una flor.<\/p>\n<p>As\u00ed de claros son todos sus poemas. Poemas breves, de cinco versos cada uno, escritos en un lenguaje tan sencillo como misterioso. Misterioso porque nunca acaba de contarnos nada, claro porque nada oculta, porque no se esconde bajo ning\u00fan disfraz. Dec\u00eda Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, en un aforismo que la poes\u00eda de Catalina Montes corrobora: \u201cPara los oscuros tengo lo claro, para los claros, lo secreto\u201d. Son, pues, poemas sencillos, misteriosos y tristes, muy tristes.\u00a0 La tristeza todo lo preside, y el poema es la l\u00e1grima que encarna la tristeza, la palabra que se derrama en el silencio, atenta a la exigencia del dolor, como expresan estos versos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En pie, acosada<\/p>\n<p>por ladrillos de muerte<\/p>\n<p>-Todos idos-<\/p>\n<p>me grita su reclamo<\/p>\n<p>m\u00e1s alto que el aullido<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando le coment\u00e9 a Katy lo que me parec\u00edan sus poemas, recuerdo que asoci\u00e9 sus l\u00e1grimas a las perlas. A ella le gust\u00f3 esta met\u00e1fora, aunque fuera tan manida. Me acordaba yo de un cuento en el que una pobre le\u00f1adora lloraba desconsoladamente sin percatarse de que las l\u00e1grimas, mientras corr\u00edan por sus mejillas, se iban convirtiendo en piedras preciosas. Esa es la metamorfosis propia de la poes\u00eda, su poder de transformaci\u00f3n, que domestica el horror y acaba por hacerlo codiciable. La imagen \u00a0remite tambi\u00e9n al sufrimiento de la ostra, que atesora en la oscuridad el dolor que la oprime y convierte el sufrimiento en perla. Cada una de estas l\u00e1grimas \u2013le dec\u00eda entonces a Katy- est\u00e1 engarzada por la m\u00fasica del poema, y juntas conforman una figura que todav\u00eda no se ve con nitidez. No eran \u00fanicamente quejas, eran algo m\u00e1s que ni siquiera ella ve\u00eda desde su atalaya, como tampoco la le\u00f1adora ve\u00eda lo que derramaban sus ojos nublados por la angustia. Habr\u00eda que preguntarse qu\u00e9 sentido conformaba el engarce de tantas l\u00e1grimas vertidas. Pero Katy no pod\u00eda demorarse mucho tiempo en su atalaya. El mundo la reclamaba para que acudiera en su auxilio. A\u00fan cuando las perlas no acabaran de conformar el collar del sentido. A esa pregunta por el significado, Katy contestaba como Antonio Machado: \u201c\u00bfDices que nada se crea? No te importe, con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano\u201d. Ella hab\u00eda encontrado el sentido de su vida en la urgencia de saciar la sed de los otros, con esa visi\u00f3n cristiana de que las obras valen m\u00e1s que las palabras. As\u00ed llen\u00f3 su vida, as\u00ed consigui\u00f3 mantener siempre fresca la flor de su sonrisa. Pero la respuesta a la pregunta sobre el caos, sobre absurdo de la muerte segu\u00eda sin producirse. Y Katy segu\u00eda buscando a tientas en el orden parad\u00f3jico, a un tiempo sensual y trascendente, de la poes\u00eda:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi tacto busca<\/p>\n<p>y busca mi mirada<\/p>\n<p>lo que han acariciado<\/p>\n<p>tus ojos y tus manos<\/p>\n<p>lleno de ti sin ti.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo tampoco entend\u00eda a\u00fan que su obra estaba incompleta, y que esa cualidad asim\u00e9trica era consustancial a su significado, que solo iba a hallar su simetr\u00eda, s\u00f3lo se iba a completar cuando la muerte la visitara a ella misma. Entonces es cuando todas sus l\u00e1grimas engarzadas se cerrar\u00edan conformando el sentido completo, m\u00e1s all\u00e1 de la manifestaci\u00f3n del dolor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al recibir la noticia de su muerte, cuya proximidad ocult\u00f3 con el mismo secreto que sus versos, recib\u00ed tambi\u00e9n una carta suya en la que, adem\u00e1s de a\u00f1adir los poemas finales, expresaba su deseo de que el libro saliera a la luz. Esta publicaci\u00f3n es, pues, el \u00faltimo mensaje de Catalina Montes. Y es un mensaje no en vano cifrado en la lengua del poema, con toda su valent\u00eda y toda su soledad. En la \u00faltima parte del libro, la titulada\u00a0 \u201cA solas t\u00fa y yo\u201d, la que a\u00f1adi\u00f3 en sus d\u00edas finales, Catalina dialoga directamente con la muerte, mir\u00e1ndola a los ojos. Sab\u00edamos que Katy era valiente, pero nos sigue asombrando que fuera capaz de enfrentarse a la muerte con las palabras solas, desnudas. Nadie que no sea muy valiente se atreve a hablarle a tal adversario. Y nada m\u00e1s que una verdadera poeta lo hace con las palabras precisas, sin renunciar a la m\u00fasica del verso:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed estamos t\u00fa y yo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 deseas?, \u00bfqu\u00e9 esperas?,<\/p>\n<p>\u00bfayes?, \u00bflamentos?,<\/p>\n<p>\u00bfestar aqu\u00ed conmigo?,<\/p>\n<p>\u00bfo tan solo silencio?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay una afirmaci\u00f3n de poder en el gesto de la mujer fr\u00e1gil, enferma, que, sin embargo, no se encoge, no desciende, y sigue firme en su atalaya, en\u00e9rgica, tras el escudo de la poes\u00eda. Entonces repite el primer poema del libro, iluminado por la misma luz, pero con la diferencia de que ahora el canto no est\u00e1 naciendo, sino neg\u00e1ndose a morir :<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En mi atalaya<\/p>\n<p>cercada por la muerte,<\/p>\n<p>tengo la luz<\/p>\n<p>de atardecida, el cielo<\/p>\n<p>Y el canto que no muere.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiero aclarar algo muy importante para entender este libro: el poder del canto no solo reside en la m\u00e1gica exactitud de su lenguaje, sino sobre todo en el misterio de la bondad. La bondad es el arma que hace fuertes a los fr\u00e1giles, y que consigue enmudecer a la muerte misma. Es verdad que el dolor que Katy ocultaba detr\u00e1s de la sonrisa con la que cubr\u00eda su tristeza, est\u00e1 en el origen de cada una de sus l\u00e1grimas; pero el encanto de cada poema reside en algo m\u00e1s: en el amor profundo, rayano en lo sublime, que ilumina sus versos con un aura de promesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde su atalaya, Catalina ve\u00eda crecer una flor hermos\u00edsima que nunca se decidi\u00f3 a cortar, hasta que la muerte lo hizo por ella. Aqu\u00ed pervive ahora su perfume, entre las p\u00e1ginas de su libro. Dije hace un momento que \u00e9ste era el \u00faltimo mensaje de Katy Montes. Pero ahora pienso que es algo m\u00e1s, es Katy misma derramada en palabras, ofrecida en la mesa en la que leemos su libro, una mesa que ella nunca hubiera consentido en elevar a la dignidad de altar. Es la misma Katy la que se nos ofrece sonriendo al abrir sus p\u00e1ginas, mientras nos insiste tan generosa como obstinada: \u201cTomad y comed\u2026.\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos lo dice sonriendo porque sabe que con este gesto acaba de esquivar el peor golpe de la muerte: la soledad. Nos lo dice en sus \u00faltimos versos, al enunciar la buena compa\u00f1\u00eda que la protege y la arropa:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuidados infinitos<\/p>\n<p>de familia y amigos<\/p>\n<p>la bendici\u00f3n de mis ancianos<\/p>\n<p>el amor de mis pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Solo me queda un detalle para terminar: \u00bfos hab\u00e9is dado cuenta de que a este \u00faltimo poema le falta un verso? Y le falta tambi\u00e9n a la enumeraci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda protectora otro elemento fundamental: el lector, los lectores. Entre sus ancianos, entre sus pobres, entre la familia y los amigos, asoma este nuevo hu\u00e9sped. Los ojos del lector son los \u00faltimos invitados a la cena, pero los m\u00e1s importantes, porque han de realizar la metamorfosis de las l\u00e1grimas en perlas mientras leen sus versos. Ellos ser\u00e1n los encargados de recoger las palabras vertidas por la poeta que fue y que ser\u00e1 siempre Catalina Montes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u201cL\u00e1grimas\u201d, de Catalina Montes. (Texto le\u00eddo en la Presentaci\u00f3n del libro, el 20 de Abril de 2012, en la Fundaci\u00f3n Segundo y Santiago Montes de Valladolid) Es muy dif\u00edcil para un poeta llegar a la altura de su obra, por eso conocer a los autores suele decepcionar las expectativas del lector. En el caso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=134"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}