{"id":135,"date":"2012-04-25T00:09:05","date_gmt":"2012-04-24T23:09:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=135"},"modified":"2012-04-25T00:09:05","modified_gmt":"2012-04-24T23:09:05","slug":"el-tic-tac-del-patriarca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/04\/25\/el-tic-tac-del-patriarca\/","title":{"rendered":"El tic-tac del patriarca"},"content":{"rendered":"<p>Medir el tiempo, \u00a1qu\u00e9 man\u00eda! Me refiero a medirlo con la exacta rotundidad de los modernos relojes. Muy distinto era el gesto del campesino que con un palito calculaba las horas de sol, o de la abuela que rezaba un credo para saber si el huevo pasado por agua estaba en su punto. La medida del tiempo se convirti\u00f3 en una necesidad con el nacimiento del sistema capitalista. Fue entonces cuando el tiempo de trabajo se comenz\u00f3 a intercambiar por un salario, y el burgu\u00e9s ten\u00eda que saber cu\u00e1ntas horas deb\u00eda; fue cuando a la vida se la puso precio. Y desde ese momento, el tiempo corre a favor del usurero: cuanto m\u00e1s tiempo, m\u00e1s inter\u00e9s. \u201cReloj, no marques las horas\u2026.\u201d, dice la canci\u00f3n. Esto bien lo entiende el hipotecado. \u00a0Por algo los mejores relojes de pulsera son los relojes suizos. En Suiza se inventaron las tres armas del capitalismo: el reloj, el dinero y las cuentas opacas. Pero los que regalan a un ni\u00f1o un reloj en la Primera Comuni\u00f3n no saben que le inician en la propiedad del tiempo y que le arrebatan a la irresponsablidad gratuita y sagrada de la infancia. \u00a0\u201cPiensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un peque\u00f1o infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire\u201d, dec\u00eda Cort\u00e1zar, y con cu\u00e1nta raz\u00f3n. \u00bfPara qu\u00e9 nos sirve el reloj?: a la mayor\u00eda para no llegar tarde al trabajo, a los militares de ahora, para calcular en qu\u00e9 momento exacto hay que disparar el misil. Los relojes no tienen alma, el tic-tac del reloj nos enga\u00f1a cuando imita el latido del coraz\u00f3n. \u00a1Ay de aquel que mira de soslayo el reloj mientras abraza a su pareja! No saber en qu\u00e9 hora se vive es la mayor muestra de libertad, del sano desorden que solo se disfruta durante las vacaciones, cuando la imperturbable rigidez de las agujas es sustituida por la saludable flexibilidad de la luz. Por eso nos parece tan antinatural que el reloj contin\u00fae su cuenta de noche, sin respetar la tregua del sue\u00f1o que nos ofrece la oscuridad . El tictac del reloj no nos deja dormir. Y el despertador nos devuelve desde la eternidad a la vida presente, hipotecada. Cuando nos despierta, volvemos a ser cucos atrapados por los haberes y los deberes. Gorki, el gran escritor antisistema, tambi\u00e9n reflexion\u00f3 sobre el poder de los relojes:\u00a0 \u201cLa aguja camina, y, sin retorno, la vida reduce segundo a segundo del tiempo otorgado a cada uno de nosotros, un segundo que jam\u00e1s volver\u00e1. (\u2026) C\u00f3mo vivir, c\u00f3mo saberse indispensable, no perder toda fe y todo deseo, c\u00f3mo hacer para que ning\u00fan segundo pase sin que haya conmovido el coraz\u00f3n.\u201d Y sin embargo, muchos hacen de los relojes la ense\u00f1a de su bienestar, y convierten en joya el artilugio que mide el tiempo que les acerca a la muerte. \u00a0Ah\u00ed tienen al mism\u00edsimo patriarca de la Iglesia Ortodoxa de la Santa Rusia, con el problema de su reloj de 30.000 d\u00f3lares. Dijo que era un regalo (\u00bfquiz\u00e1 de Putin, su benefactor?) y que nunca lo usaba, pero los internautas se lo han descubierto en una fotograf\u00eda en que est\u00e1 leyendo la Biblia. Ya no se ve el reloj, que enseguida borraron de la foto, sino la sombra que proyecta sobre su escritorio. El milagroso potochoc no hab\u00eda previsto la sombra culpable que delata que el reino del patriarca s\u00ed es de este mundo. No solo por la horterada escandalosa del dineral que vale, sino porque delata que no es capaz de sustraerse a las mezquinas leyes del presente, incluso mientras lee la palabra de Dios. S\u00ed, la sombra del oro camuflado revela su impostura, el tic tac invisible corrobora que el patriarca y su Iglesia tienen las horas contadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medir el tiempo, \u00a1qu\u00e9 man\u00eda! Me refiero a medirlo con la exacta rotundidad de los modernos relojes. Muy distinto era el gesto del campesino que con un palito calculaba las horas de sol, o de la abuela que rezaba un credo para saber si el huevo pasado por agua estaba en su punto. 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