{"id":143,"date":"2012-05-09T08:42:58","date_gmt":"2012-05-09T07:42:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=143"},"modified":"2012-05-09T08:42:58","modified_gmt":"2012-05-09T07:42:58","slug":"siempre-nos-quedara-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/05\/09\/siempre-nos-quedara-paris\/","title":{"rendered":"Siempre nos quedar\u00e1 Par\u00eds"},"content":{"rendered":"<p>Dicen que no se deben sacar las palabras de contexto, para que no se altere su significado. Pero cuando una frase es un hallazgo, con su nuevo sentido, sigue conservando el aura del momento en que se pronunci\u00f3 por vez primera. La frase de Rick en \u201cCasablanca\u201d posee en cualquier contexto un aura resplandeciente de energ\u00eda melanc\u00f3lica. A m\u00ed se me vino a la cabeza en la madrugada del domingo pasado, el d\u00eda de la Madre, mientras hojeaba una edici\u00f3n troquelada de \u201cEl Principito\u201d y ve\u00eda en la televisi\u00f3n a la multitud que festejaba la victoria de la Izquierda francesa. \u00a1Qu\u00e9 resplandor!, a esas alturas de la noche, parec\u00eda haberse despertado un volc\u00e1n extinguido. Me acord\u00e9 de mi madre, que era tan aficionada a todo lo franc\u00e9s. Para ella Par\u00eds, m\u00e1s que una ciudad, era el planeta encantado que siempre so\u00f1\u00f3 con conocer. No fue a Par\u00eds hasta que tuvo m\u00e1s de sesenta a\u00f1os, consciente de que el tiempo de ver la tierra prometida ya hab\u00eda pasado, pero el viaje lo hizo para ratificar que el planeta so\u00f1ado exist\u00eda. No, no se crean que mi madre era republicana, le gustaron tanto los jardines de Versalles como la Plaza de la Bastilla. Para compartir su sue\u00f1o, en los a\u00f1os cincuenta suscribi\u00f3 a sus hijas a Tint\u00edn y las llev\u00f3 a un colegi\u00f3 de monjas francesas. Ya saben lo que pasa cuando intentamos que los hijos hagan realidad nuestros deseos. A m\u00ed al menos, ni Tint\u00edn ni las monjas me gustaron jam\u00e1s, como tampoco me gust\u00f3 Napole\u00f3n ni el mariscal P\u00e9tein. Pero me gust\u00f3 Babar y Baudelaire, Brassens, Rohmer, las cr\u00eapes, Truffaut, Camus, Perec y Saint-Exup\u00e8ry. Y aunque no hablo franc\u00e9s, en los libros del m\u00e9todo Perrier aprend\u00ed la letra de la Marsellesa, que no solo es el himno de la France, sino el himno de la fraternidad de todos los seres humanos. Oui, monsieur, el himno de todos para todos, tambi\u00e9n para los espa\u00f1oles que ve\u00edamos el domingo con envidia c\u00f3mo vibraba de gozo la dulce Francia. \u00bfY ma\u00f1ana? Sin duda la serpiente de la desilusi\u00f3n comenzar\u00e1 a arrastrarse en el momento en que a Hollande dejen de sonre\u00edrle las estrellas. Sin embargo, el domingo est\u00e1bamos con \u00e9l al principio de un camino, y un camino siempre conduce a la casa del hombre. Estamos vivos, luego todo es posible, y es bueno haber tenido un amigo aunque sepamos que vamos a morir. Esto es lo que cantaba la multitud de la Bastilla, mientras el aeroplano de Saint-Exup\u00e8ry sobrevolaba por encima de la Torre Eiffel. En su planeta, los avaros contadores de cifras frunc\u00edan el entrecejo consternados: \u00bfla prima de esperanza por encima de la prima de riesgo?. Dir\u00e1n ustedes que c\u00f3mo pod\u00eda yo ver tanto desde tan lejos, y con tanto detalle. El secreto reside en que buscaba lo esencial con los ojos ausentes de mi madre, y lo esencial es invisible, no se ve con los ojos, se ve con el coraz\u00f3n. El domingo pasado, el coraz\u00f3n del mundo volvi\u00f3 a latir al un\u00edsono en la Bastilla. Es verdad que al d\u00eda siguiente vino el de las tijeras a cortar de ra\u00edz las flores que hab\u00edamos plantado: \u00bfCu\u00e1nto les debemos hoy?, \u00bf10.000 millones o tal vez 100.000?, \u00bfcu\u00e1nto les deberemos ma\u00f1ana? Lo que ustedes digan. Pero ap\u00e1rtense a un lado, que no nos dejan ver. Ma\u00f1ana ya negociaremos la donaci\u00f3n en pago de nuestras vidas todas. Hoy a\u00fan es de noche, y no hemos terminado de cantar la Marsellesa. \u00bfEs o no es un espejismo? En el peor de los casos, contestaremos con orgullo, envueltos en un aura de indignada melancol\u00eda: Oui, ma m\u00e9re, SIEMPRE NOS QUEDAR\u00c1 PAR\u00cdS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que no se deben sacar las palabras de contexto, para que no se altere su significado. 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