{"id":151,"date":"2012-06-12T23:09:50","date_gmt":"2012-06-12T22:09:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=151"},"modified":"2012-06-12T23:09:50","modified_gmt":"2012-06-12T22:09:50","slug":"el-beso-o-el-grito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/06\/12\/el-beso-o-el-grito\/","title":{"rendered":"\u00bfEl beso o el grito?"},"content":{"rendered":"<p>Llevaba un tiempo pensado escribir una columna sobre \u201cEl grito\u201d de Munch, que hace unos d\u00edas se ha vendido en Nueva York por 91 millones de euros. Sin duda es tan apreciado en la actualidad porque representa el espeluzne de este tiempo nuestro, cruel, espasm\u00f3dico e incomprensible. Volv\u00ed a pensar en El grito cuando escuch\u00e9 el domingo la noticia del rescate de 100.000 millones, pero al d\u00eda siguiente apareci\u00f3 Rajoy asegurando que era una medida muy beneficiosa, fruto de su probada habilidad negociadora. Voy a confiar en su palabra exactamente dos o tres d\u00edas, que es lo que suele tardar en desdecirse nuestro Presidente. As\u00ed que abandono el grito y escribo sobre el beso, un tema mucho m\u00e1s apropiado para los d\u00edas primaverales. Sobre el beso se ha pintado mucho, aunque ni el cuadro de Klint ni la escultura de Rodin hayan llegado a conmoverme. Para expresar la misteriosa intimidad del beso no hay nada como el cine, lo he corroborado mientras ve\u00eda en la tele \u201cLo que el viento se llev\u00f3\u201d. Quiz\u00e1 porque el beso de verdad nunca es un acto premeditado, como el motivo de un cuadro. El cine expresa mejor ese gesto imprevisto que, sin embargo, los que se besan parecen haber esperado desde el comienzo del mundo. Claro que hay muchos tipos de besos, y yo me refiero al beso de la pareja que se reconoce entre la multitud, y que junta sus labios, no para saludarse, sino para no despedirse jam\u00e1s. Para besar nos entrenamos desde la tierna infancia, gracias a la paciencia de nuestros progenitores. Damos besos a diestro y siniestro hasta que un d\u00eda descubrimos que nunca nos hab\u00edan dado un beso. S\u00ed, me refiero al beso que lo dice todo sin palabras. \u201cEn un beso sabr\u00e1s todo lo que he callado\u201d, escribi\u00f3 Pablo Neruda. El erotismo del beso es de orden espiritual, es una met\u00e1fora de la c\u00f3pula a la que estoy segura de que a la humanidad le llev\u00f3 mucho tiempo acceder. Darse un beso de verdad de los buenos es propio de seres refinados, que han llegado a la cumbre de la delicadeza sensitiva. Aunque los besos tambi\u00e9n tienen su peligro. He le\u00eddo que en una tribu africana las parejas temen darse besos porque tienen miedo de que el alma se les escape por la boca -\u00bfhan escuchado nunca algo m\u00e1s po\u00e9tico?-. Aunque lo que est\u00e1 claro es que el beso posee un car\u00e1cter eucar\u00edstico. \u201c\u00c9ste es mi cuerpo\u201d, que para ti se hace comestible. Eso nos dice el que nos come a besos. Y sin embargo el beso, en vez de engordarnos, nos adelgaza, por imposible que parezca. \u00bfSaben que cada beso nos consume 10 calor\u00edas? \u00a1Qu\u00e9 delgaditos estar\u00edan Catulo y su querida Lesbia, que se daban tantos besos, tantos, tantos\u2026. Eso nos confiesa el poeta en su \u201cCatuli carmina\u201d, el tratado m\u00e1s completo para aprender a dar besos.  Aunque el beso de verdad es uno solo, un beso poderoso, que pone de nuevo en marcha un mundo imperturbable, anclado en la quietud de las agujas del reloj impasible. Me refiero al beso de la Bella Durmiente, capaz de despertar su reino dormido. \u00bfSe acuerdan? Los mirlos detenidos en el aire, las llamas dormidas en la chimenea, los labios entreabiertos, sin llegar a decir la palabra \u201cte quiero\u201d. \u00bfDeber\u00eda despertar el pr\u00edncipe a la Bella Durmiente o, dadas las circunstancias, es mejor que permanezca en su sue\u00f1o hasta que termine la crisis? Yo creo que s\u00ed, que deber\u00eda intentarlo nuevamente esta primavera -\u00a1que se besen, que se besen!-, aunque todo nos incite al grito. Incluso en este reino de ignominia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevaba un tiempo pensado escribir una columna sobre \u201cEl grito\u201d de Munch, que hace unos d\u00edas se ha vendido en Nueva York por 91 millones de euros. Sin duda es tan apreciado en la actualidad porque representa el espeluzne de este tiempo nuestro, cruel, espasm\u00f3dico e incomprensible. 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