{"id":16,"date":"2010-06-07T07:40:00","date_gmt":"2010-06-07T07:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=16"},"modified":"2010-06-07T07:40:00","modified_gmt":"2010-06-07T07:40:00","slug":"el-alma-los-perros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/06\/07\/el-alma-los-perros\/","title":{"rendered":"El alma de los perros"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"contenido_form_articulo\" id=\"form-articulo-top\"> <\/span>           <\/p>\n<div class=\"colABC_articulo\">\n<div class=\"colAB_articulo\">\n<div class=\"colAB_articulo\">\n<div class=\"text\">\n<div class=\"barhead\">\n<div class=\"ln\" id=\"story-entradilla\"> <\/div>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"p\" id=\"story-texto\">\n<div class=\"p\">He echado de menos, entre los art\u00edculos que recordaban la  figura de Miguel Delibes, alguna alusi\u00f3n a sus perros. Nadie seleccion\u00f3  tampoco una fotograf\u00eda con sus compa\u00f1eros de paseo. Se lo digo a Tula,  mi perra, que me mira con ojos resignados mientras vuelve a sumirse en  sus meditaciones. Quiz\u00e1 no se dieron cuenta del lugar que ocupaban los  perros en la vida del escritor, quiz\u00e1 pensaban, con el obispo Munilla  -lean sus pastorales-, que al fin y al cabo, como animales que son, no  tienen alma, y por tanto no merecen ni nuestra atenci\u00f3n ni nuestro  recuerdo. Y sin embargo, los perros s\u00ed tienen personalidad, por eso el  primer regalo de sus amos es un nombre que los distingue e identifica.  Los perros han entrado en el Olimpo de la literatura con nombres  inolvidables, desde que el fiel Argos, el perro de Ulises, esper\u00f3 para  morir a que su amo regresara de su odisea por los mares. Y es en el  momento de la muerte -\u00a1con qu\u00e9 dignidad saben morir nuestros fieles  compa\u00f1eros!- donde aflora el alma de los perros, con perd\u00f3n de Munilla.  Entonces es cuando nos preguntamos d\u00f3nde ir\u00e1n. Unamuno lo dice en la  eleg\u00eda a la muerte de su perro Remo: \u00ab\u00bfD\u00f3nde se fue tu esp\u00edritu sumiso? \/  \u00bfNo hay otro mundo \/ en que revivas t\u00fa, mi pobre bestia, \/ y encima de  los cielos \/ te pasees brincando al lado m\u00edo?\u00bb. Y no se trata \u00fanicamente  de que algunos perros merezcan m\u00e1s que muchas personas entrar en el  Cielo, sino de que los hombres les necesitamos, de tal manera que no  podemos codiciar un ed\u00e9n vac\u00edo, de esp\u00edritus puros. \u00abBien s\u00e9 que en el  cielo hay arroyos de plata y frondas de oro; que el cielo de los ni\u00f1os  tendr\u00e1 perros y mariposas y p\u00e1jaros\u00bb, dec\u00eda Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez. El  s\u00e1bado, mientras el ata\u00fad en donde llevaban a Delibes sal\u00eda de la  catedral entre c\u00e1nticos que anunciaban su entrada al Para\u00edso, yo pensaba  que lo primero que oir\u00eda al llegar a sus puertas ser\u00edan los ladridos de  la Fita, el Coquer y el Grim, moviendo el rabo alegremente, dispuestos a  seguirle por los senderos del M\u00e1s All\u00e1. Recientemente vi &#8216;En la  carretera&#8217;, una pel\u00edcula que muestra un panorama desolador del futuro de  la especie humana. Sus protagonistas,  un hombre y un ni\u00f1o, intentan  sobrevivir en un mundo est\u00e9ril en el que &#8216;casi&#8217; todos los hombres se han  envilecido hasta convertirse en desalmados can\u00edbales. S\u00f3lo algunos  conservan su alma humana. Al final, el ni\u00f1o se ve en la tesitura de  distinguir si unos hombres con los que se encuentra son de los que ya  han perdido sus rasgos de humanidad o de los que todav\u00eda los conservan. Y  se da cuenta enseguida de que pertenecen al segundo grupo. \u00bfPor qu\u00e9?  Porque llevan con ellos un perro. S\u00ed, puede que los perros no tengan  alma inmortal -\u00bfla tendremos nosotros?-, pero  es seguro que tienen algo  que nos hace distinguir a unos hombres de otros. Los que van con perro,  como Miguel Delibes, son gente de fiar, podemos estar seguros de que s\u00ed  tienen alma humana. (Esta columna se la dedico Tana, la perra de mi  hijo Manuel, que muri\u00f3 hace tres a\u00f1os, en olor de santidad).<\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He echado de menos, entre los art\u00edculos que recordaban la figura de Miguel Delibes, alguna alusi\u00f3n a sus perros. Nadie seleccion\u00f3 tampoco una fotograf\u00eda con sus compa\u00f1eros de paseo. Se lo digo a Tula, mi perra, que me mira con ojos resignados mientras vuelve a sumirse en sus meditaciones. 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