{"id":17,"date":"2010-03-24T01:08:00","date_gmt":"2010-03-24T01:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=17"},"modified":"2010-03-24T01:08:00","modified_gmt":"2010-03-24T01:08:00","slug":"defensa-la-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/03\/24\/defensa-la-poesia\/","title":{"rendered":"\u00bfDefensa de la poes\u00eda?"},"content":{"rendered":"<p>   <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanzaortega\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0\/clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-family: Georgia;\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><b style=\"\"><span style=\"font-family: Georgia;\">\u00bfDefensa de la poes\u00eda?<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"font-family: Georgia;\">\u201cUn Poeta es un ruise\u00f1or en la oscuridad que canta para reconfortar su solitud<\/span><span style=\"font-family: Helvetica;\"> <\/span><span style=\"font-family: Georgia;\">con sonidos dulces. Sus oyentes son como hombres en trance por la melod\u00eda de un m\u00fasico oculto: se sienten conmovidos y serenados pero no saben<\/span><span style=\"font-family: Helvetica;\"> <\/span><span style=\"font-family: Georgia;\">c\u00f3mo ni por qu\u00e9\u201d. Esto lo dijo Shelley en su \u201cDefensa de la poes\u00eda\u201d. Lo recordaba el domingo, cuando se celebr\u00f3 el D\u00eda Mundial de la Poes\u00eda, coincidiendo con la llegada de la primavera. Y pensaba que la definici\u00f3n de Shelley es la m\u00e1s acertada que conozco, aunque yo cambiar\u00eda al ruise\u00f1or por un gorri\u00f3n vulgaris, de esos que conviv\u00edan con nosotros, aliment\u00e1ndose de las migas de pan que se les ca\u00edan a los ni\u00f1os de los bocadillos. Como ellos, el verdadero poeta, apenas pide nada, se acerca mansamente, toma lo que necesita y vuela hacia el alero del tejado -\u00a1Siempre hacia arriba!-. Digo que los gorriones conviv\u00edan con nosotros porque, como ya habr\u00e1n o\u00eddo, est\u00e1n desapareciendo de las ciudades. Se marchan por una causa f\u00e1cil de entender: la asepsia urbana acaba con los desperdicios que eran su alimento. Estos pajaritos humildes se sienten ahora fuera de lugar, no hay nada para ellos en nuestras calles peatonales, sin \u00e1rboles, con decoraci\u00f3n minimalista. Con la poes\u00eda sucede algo parecido, la gente se acuerda de ella s\u00f3lo cuando quiere dar un toque de distinci\u00f3n a sus festejos. Yo la comparo con la protagonista de \u201cLa ni\u00f1a de los f\u00f3sforos\u201d, de \u00c1ndersen. Siempre en su esquina, pobre y descalza, pero con la magia de la caja de cerillas entre los dedos. Al encender un f\u00f3sforo, se traslada a un banquete en donde es agasajada. Sin embargo, en cuanto desaparece el resplandor de la cerilla, vuelve a su esquina de abandono.<span style=\"\">  <\/span>Los premios que reciben los poetas, las fiestas de las que son protagonistas, se parecen a esos ef\u00edmeros banquetes a los que es invitada la ni\u00f1a de los f\u00f3sforos. En algunos de ellos cuelgan a los poetas medallas doradas y les colocan sobre la cabeza coronas de laurel -\u00a1Pobres poetas, qu\u00e9 bajo caen entonces!- Porque el lugar que ocupan en la ciudad es el lugar de los gorriones, en trance de desaparici\u00f3n. Cuando desaparezcan del todo, el poema de Catulo adquirir\u00e1 un sentido prof\u00e9tico: \u201cOh, mi peque\u00f1o gorri\u00f3n, que hac\u00edas las delicias de mi amada\u2026\u201d Entonces se crear\u00e1 el D\u00eda Mundial del Gorri\u00f3n y los ni\u00f1os de todas las escuelas dibujar\u00e1n gorriones, tomando como modelo las vi\u00f1etas del libro de \u201cNaturales\u201d. Y algunos pocos encender\u00e1n una cerilla para trasladarse a un cielo poblado de p\u00e1jaros donde<span style=\"\">   <\/span>todav\u00eda se escuche a lo lejos el eco de la melod\u00eda de un m\u00fasico oculto. Una melod\u00eda que, a pesar de todo, nos seguir\u00e1 conmoviendo y reconfortando. Y pensaremos que ten\u00eda raz\u00f3n C\u00e9sar Vallejo cuando afirmaba: \u201cHay un lugar que yo me s\u00e9 \/ en este mundo nada menos\/ adonde nunca llegaremos\u201d. Perdurar\u00e1 ese territorio inexplorado, porque la poes\u00eda \u2013en eso disiento de Shelley- no necesita de defensa alguna; aunque se talen todos los \u00e1rboles,<span style=\"\">  <\/span>siempre encontrar\u00e1 un coraz\u00f3n donde anidar. Para entonces el alma de la ni\u00f1a de los f\u00f3sforos volar\u00e1 en un cielo sin gorriones, hacia el banquete definitivo. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfDefensa de la poes\u00eda? \u201cUn Poeta es un ruise\u00f1or en la oscuridad que canta para reconfortar su solitud con sonidos dulces. Sus oyentes son como hombres en trance por la melod\u00eda de un m\u00fasico oculto: se sienten conmovidos y serenados pero no saben c\u00f3mo ni por qu\u00e9\u201d. 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