{"id":174,"date":"2012-10-02T21:43:56","date_gmt":"2012-10-02T20:43:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=174"},"modified":"2012-10-02T21:43:56","modified_gmt":"2012-10-02T20:43:56","slug":"juan-el-albanil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2012\/10\/02\/juan-el-albanil\/","title":{"rendered":"Juan el Alba\u00f1il"},"content":{"rendered":"<p>\u201cMir\u00e9 los muros de la patria m\u00eda, \/ si un tiempo fuertes, hoy desmoronados\u2026\u201d As\u00ed comienza el famoso soneto en que Francisco de Quevedo se lamenta de la decadencia de Espa\u00f1a. Seguro que hoy hubiera escrito lo mismo, ante la riada de ambici\u00f3n depredadora que amenaza con derrumbar para siempre los muros de nuestro bienestar social. Pero yo no quer\u00eda volver a repetir en esta columna lo que ya todos saben y pocos \u2013excepto los que est\u00e1n a punto de perecer ahogados- intentan remediar. Y en mi rastreo en busca de temas menos manidos, me top\u00e9 con Juan el Alba\u00f1il, el vecino del Esparragal que perdi\u00f3 la vida mientras intentaba rescatar a una ni\u00f1a de la turbulencia de las aguas. No consigui\u00f3 su objetivo, la ni\u00f1a muri\u00f3 al igual que su abuelo; pero logr\u00f3 salvar a su hermano de once a\u00f1os, \u00fanico testigo de la haza\u00f1a. Poca informaci\u00f3n he logrado encontrar sobre Juan el Alba\u00f1il, que es como le conoc\u00edan en su pueblo, excepto que todos insisten en que era un tipo excelente. Excelente no en el sentido de sabelotodo condecorado con sobresaliente en el colegio de los Marianistas, que es el significado que da a esta palabra el ministro Wert. Seguro que Juan el Alba\u00f1il no era el primero de la clase, lo que no fue \u00f3bice para que, al o\u00edr los gritos de auxilio, supiera comportarse como un hombre de una calidad humana extraordinaria. \u00bfNo les parece que los profesores de Educaci\u00f3n para la Ciudadan\u00eda deber\u00edan hablar a sus alumnos de Juan el Alba\u00f1il? Porque ejemplos como el suyo se cuentan con los dedos de la mano. En este caso, de la mano \u00e1spera y encallecida por el trabajo de un alba\u00f1il que no recibi\u00f3 nunca otra condecoraci\u00f3n que las manchas de cemento sobre su mono azul. Esas son las \u00fanicas medallas que lucen en el pecho los que construyen la casa del hombre. Apuesto a que Juan el Alba\u00f1il era un obrero como tantos, que sufr\u00eda las consecuencias de una burbuja inmobiliaria en la que no hab\u00eda tenido ni arte ni parte. Su historia cotidiana, como la de tantos compa\u00f1eros suyos, es la que cuenta Cheo Feliciano en una canci\u00f3n que se llama precisamente \u201cJuan el Alba\u00f1il\u201d. S\u00ed, con esa clarividencia premonitoria que han tenido siempre los bardos, Cheo Feliciano nos habla de un alba\u00f1il que sue\u00f1a con edificar una casa com\u00fan, en donde quepan todos los hombres de la tierra. Es verdad que los muros de este edificio que cre\u00edamos estar levantando entre todos parecen hoy a punto de desmoronarse, pero, mientras existan gestos como el de este Atlas murciano, podremos confiar en que sus paredes resistir\u00e1n por mucho tiempo el empuje de las aguas turbulentas. \u201cSe nos ha ido un \u00e1ngel\u201d, dec\u00eda entre l\u00e1grimas una se\u00f1ora de su pueblo. Y he de confesar que he tenido la tentaci\u00f3n de construir yo la met\u00e1fora f\u00e1cil, de decir que Juan el Alba\u00f1il nos mira desde arriba, subido a su \u00faltimo andamio, en un alba a\u00f1il. Sin embargo, voy a decir algo de mucho m\u00e1s altura: con Juan el Alba\u00f1il, y con otros de su misma pasta, se construyen los cimientos de la dignidad humana. En mi columna anterior afirm\u00e9 que Espa\u00f1a se estaba convirtiendo en un pa\u00eds de mamarrachos, al hilo del comentario de Vargas Llosa en el que tildaba de hero\u00edna a Esperanza Aguirre, compar\u00e1ndola con Juana de Arco. Hoy, en cambio, afirmo con orgullo que, entre los muros de la patria nuestra, a\u00fan hay lugar para el hero\u00edsmo. No todo se ha perdido. Y esto tenemos que agradec\u00e9rselo a un paleta que se llamaba Juan el Alba\u00f1il.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMir\u00e9 los muros de la patria m\u00eda, \/ si un tiempo fuertes, hoy desmoronados\u2026\u201d As\u00ed comienza el famoso soneto en que Francisco de Quevedo se lamenta de la decadencia de Espa\u00f1a. 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