{"id":21,"date":"2010-05-06T20:34:00","date_gmt":"2010-05-06T20:34:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=21"},"modified":"2010-05-06T20:34:00","modified_gmt":"2010-05-06T20:34:00","slug":"sobre-miguel-delibes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/05\/06\/sobre-miguel-delibes\/","title":{"rendered":"Sobre Miguel Delibes"},"content":{"rendered":"<p>   <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanzaortega\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\">UNA MILANA M\u00c1S O MENOS<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"\"><\/span><span style=\"\"><\/span><span style=\"\"><\/span><span style=\"\"><\/span><span style=\"\"><\/span><span style=\"\"><\/span>Se titulaba \u201cLos santos inocentes\u201d y era el primer art\u00edculo que publiqu\u00e9 en un peri\u00f3dico.<span style=\"\">  <\/span>Para m\u00ed fue emocionante verlo al frente de la p\u00e1gina nueve de El Norte de Castilla. Esta novela de Delibes me hab\u00eda impresionado como pocas hab\u00edan logrado hacerlo en mi vida. Yo no soy buena lectora de novelas. Debo de ser mal\u00edsima lectora de novelas porque he dejado muchas sin terminar, y en algunas ocasiones me doy cuenta, mientras leo una novela, de que, dej\u00e1ndome llevar por la sugerencia de una frase, una imagen o una palabra, me he olvidado del argumento y no me estoy enterando de lo que sucede. Por eso digo que no me gustan los novelistas, que \u00fanicamente me gustan los poetas que escriben novelas. Me refiero a poetas como Cervantes, Proust o Kafka, por citar tres nombres conocidos. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\">Cuento todo esto porque creo que muchas de las p\u00e1ginas de \u201cLos santos inocentes\u201d est\u00e1n escritas por el poeta Miguel Delibes. Me refiero a aquellas que yo hubiera le\u00eddo con el mismo entusiasmo aunque sufriera de amnesia y se me hubiera olvidado repentinamente el argumento; p\u00e1ginas que se sostienen por s\u00ed mismas y que desear\u00eda leer en alto, como se leen los poemas. Ya s\u00e9 que es un lugar com\u00fan, pero me refiero, por ejemplo, a aquellas p\u00e1ginas en las que Azar\u00edas repite con tono de oraci\u00f3n, de susurro er\u00f3tico o de estertor final: \u201cmilana bonita, milana bonita\u201d. Tengo mala memoria para las novelas, ya lo he dicho, pero nunca olvidar\u00e9 la voz de aquel hombre que imaginaba grandull\u00f3n, sucio y delicado, el mismo que todos los lectores reconocimos nada m\u00e1s verlo aparecer en la pel\u00edcula de Mario Camus.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\">            <\/span>En Grecia destinaban para el oficio de aedo a los j\u00f3venes in\u00fatiles para la guerra, deformes, tullidos, ciegos incluso, como el mismo Homero. Como no pod\u00edan \u201chacer\u201d, les dedicaban a narrar las \u201chaza\u00f1as\u201d ajenas. Pero ning\u00fan aedo era sordo, porque el o\u00eddo es fundamental para un escritor. El escritor es antes que nada un escuchador, atento siempre a las voces tanto interiores como exteriores. El escritor aprende pronto a reproducir esas voces, incluso a crear voces nuevas, fundi\u00e9ndolas como mezcla el pintor sus colores, hasta que un d\u00eda descubre su propia voz entre ellas. Yo estoy segura de que cuando Delibes oy\u00f3 la voz de Azar\u00edas se dio cuenta de que hab\u00eda una novela en aquella historia que estaba escribiendo, lo que no s\u00e9 es si se dio cuenta de que ten\u00eda entre las manos una de esas novelas que solo escriben los poetas, una<span style=\"\">  <\/span>novela en la que se podr\u00eda prescindir de los sucesos y del tiempo, ingredientes fundamentales en toda narraci\u00f3n. Mandelstam afirmaba que all\u00ed donde existe el tiempo de la narraci\u00f3n las s\u00e1banas no han sido usadas, es decir, que la poes\u00eda no ha pasado la noche. Es una afirmaci\u00f3n un poco exagerada y algo grosera, pero contiene una gran verdad. La poes\u00eda sit\u00faa a las palabras en un vac\u00edo temporal para que<span style=\"\">  <\/span>puedan desenvolverse con libertad, ajenas a las ataduras y responsabilidades del contexto.<span style=\"\">  <\/span>Y esa voz que se sostiene sin tiempo, que perdura cuando la historia ha sido olvidada, es la voz de Azar\u00edas. \u00bfMuere o no muere Azar\u00edas en la novela? No me acuerdo. Y sin embargo, siento a\u00fan su dolor<span style=\"\">  <\/span>al ver caer a la milana, siento que desde entonces el cielo ser\u00e1 una tumba para \u00e9l. Ya no levantar\u00e1 nunca los ojos del suelo.<span style=\"\">  <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\">            <\/span>Cuando hablo de los poetas que escriben novelas no me refiero a los que escriben eso que algunos han llamado \u201cprosa r\u00edtmica\u201d. No, a eso no en absoluto. Hay gente que piensa que lo que distingue a la poes\u00eda es que suena bien y, en consecuencia, todo aquel que no desafina en su prosa es un poeta. S\u00e9<span style=\"\">  <\/span>incluso de alguien que ha escrito que \u201cPedro P\u00e1ramo\u201d, de Juan Rulfo, es un gran poema porque su prosa tiene un car\u00e1cter r\u00edtmico. Lo m\u00e1s gracioso es que el autor de este ensayo llega a poner en verso pasajes enteros de \u201cPedro P\u00e1ramo\u201d<span style=\"\">  <\/span>para demostrarlo. Y es verdad que Juan Rulfo ten\u00eda buen o\u00eddo y que quiz\u00e1s de \u201cPedro P\u00e1ramo\u201d pudiera hacerse una \u00f3pera. Lo que pasa es que eso nada tiene que ver con la poes\u00eda, aunque s\u00ed tenga que ver con la m\u00fasica.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\">            <\/span>Con lo que tiene que ver la poes\u00eda de \u201cLos santos inocentes\u201d es con la llamada que hace regresar a la milana hasta el hombro de Azar\u00edas, y con las palabras que expresan el deseo de que regrese: \u201cmilana bonita\u201d. Las palabras son el poso que queda en el crisol cuando el tiempo ha arrastrado las an\u00e9cdotas. \u201cMilana bonita\u201d es una frase tan hermosa y tan triste que parece que nos va a hacer llorar, y a la vez nos llena de satisfacci\u00f3n escucharla. El candor, el dolor, la esperanza\u2026 Todo est\u00e1 condensado en esas dos palabras. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\">            <\/span>El mejor poema de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez no est\u00e1 escrito en verso. Se titula \u201cLa negra y la rosa\u201d: una mujer negra sostiene una rosa en el metro de Nueva York. Sostiene la rosa mientras dormita inconsciente. Ese cuidado con el que sostiene su rosa la salva a ella y salva a todos los que la contemplan. Salva a la mujer negra de la vulgaridad y tristeza que la rodea, de la oscuridad del t\u00fanel por el que se desplaza. Porque ella cuida la rosa blanca de la poes\u00eda, como Azar\u00edas cuida a su milana. Azar\u00edas tambi\u00e9n nos salvaba a todos sus pobres lectores de la miseria, por eso nos dio tanta rabia que el se\u00f1orito impertinente acabara con su milana, con nuestra milana. Todos somos Azar\u00edas cuando o\u00edmos el ruido del peso de la milana al chocar con la tierra; justo en ese momento levantamos los ojos del libro y el vac\u00edo del cielo nos acierta en el pecho.<span style=\"\">  <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"\">            <\/span>Hay muchos otros textos de Delibes en los que palpita una emoci\u00f3n po\u00e9tica semejante. Nunca olvidar\u00e9 las cartas de la DESI en \u201cLa hoja roja\u201d o algunos de los di\u00e1logos del \u201cDiario de un emigrante\u201d<i style=\"\">. <\/em>Pero ahora voy a referirme solamente al cuento titulado \u201cLos nogales\u201d<i style=\"\">, <\/em>que, por varias razones, me parece su obra mejor. Solo dos personajes, Nilo el viejo y Nilo el joven, padre e hijo enfrentados a la supervivencia. El padre trabajador y el hijo in\u00fatil. El padre desesperado ante la miseria que les espera y el hijo confiado, contemplando las nueces que penden de los nogales, sin esforzarse en golpearlos para recogerlas. Nilo el viejo y Nilo el joven encarnan el deseo y la fascinaci\u00f3n en el sentido en el que los entiende Pascal Qignard. Quignard afirma en \u201cVida secreta\u201d que el deseo implica el vac\u00edo, la ansiedad y la esperanza, y puede acarrear la decepci\u00f3n, mientras que la fascinaci\u00f3n nos sit\u00faa en la plenitud, donde no se carece de nada porque nada se imagina m\u00e1s hermoso que lo ya existente. Cernuda dec\u00eda que el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe, pero los santos inocentes, Azar\u00edas y Nilo el joven, nada se preguntan porque viven en un estado de fascinaci\u00f3n permanente. El mundo les habla sin que ellos le hayan preguntado. Embelesados ante la maravilla de la creaci\u00f3n contestar\u00edan, como Jorge Guill\u00e9n, que el mundo est\u00e1 bien hecho. Eso es precisamente lo que le responde Nilo el joven a su padre cuando se impacienta: \u201cel maeztro dice que laz cozaz de Dioz ezt\u00e1n bien hechaz\u201d. As\u00ed justifica la existencia de un ser in\u00fatil y deforme como \u00e9l mismo. Nilo el joven est\u00e1 bien hecho porque ha sido creado, porque, igual que los nogales y las milanas, es un ser vivo, una criatura de Dios. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><span style=\"\"> <\/span>Ni Azar\u00edas ni el hijo de Nilo el viejo pertenecen a este mundo, sino al mundo de la realidad invisible que Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez identificaba con la poes\u00eda. Est\u00e1n fuera de una historia que no<span style=\"\">  <\/span>entienden y podr\u00edan pertenecer a cualquier \u00e9poca porque a ellos el tiempo no les transforma: no aprenden, siguen en el rinc\u00f3n de la inocencia, viven en el presente como lo hacen los animales y los ni\u00f1os, fascinados por un sonido, por un olor, por las alas de una p\u00e1jaro. Cuando termina el relato, se quedan suspendidos, sin bajar a la tierra, y persisten all\u00ed, en el aire. Por eso sus historias no tienen desenlace posible, como tampoco lo tiene un poema.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-indent: 35.4pt;\">En el tiempo en que yo publicaba mi primer art\u00edculo en el Norte de Castilla, le\u00eda con mucha atenci\u00f3n a Carlos Marx. Ahora recuerdo, como si estuviera otra vez ante<span style=\"\">  <\/span>sus p\u00e1ginas, nada m\u00e1s abrir el primer tomo de \u201cEl Capital\u201d, la diferencia que Marx establec\u00eda entre valor de uso y valor de cambio. Me doy cuenta de que el poeta es el que<span style=\"\">  <\/span>nos descubre el valor de uso de las palabras, palabras sustra\u00eddas al valor de cambio del lenguaje. \u00bfQu\u00e9 vale \u201cmilana bonita\u201d? Nada vale una milana m\u00e1s o menos- eso es lo que dir\u00eda el se\u00f1orito con la escopeta en la mano. Pero<span style=\"\">  <\/span>Delibes, como Azar\u00edas, sigue esperando a su<span style=\"\">  <\/span>milana. La llama, la escucha volar, la aguarda en el aire y ella viene hasta \u00e9l. Es la milana de la poes\u00eda. Entonces la sostiene sobre su hombro con el mismo cuidado con el que la mujer negra sosten\u00eda su rosa blanca. All\u00ed, en la atm\u00f3sfera inocente de su propia escritura, encuentra Miguel Delibes su valor. All\u00ed la deja volar y all\u00ed espera el regreso. Sabe que el valor de su obra depende de una milana m\u00e1s o menos.<span style=\"\">  <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">(Este texto apareci\u00f3 en un libro-homenaje dedicado a Miguel Delibes, coordinado por Pilar Celama y publicado por la Universidad de Valladolid)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNA MILANA M\u00c1S O MENOS Se titulaba \u201cLos santos inocentes\u201d y era el primer art\u00edculo que publiqu\u00e9 en un peri\u00f3dico. Para m\u00ed fue emocionante verlo al frente de la p\u00e1gina nueve de El Norte de Castilla. Esta novela de Delibes me hab\u00eda impresionado como pocas hab\u00edan logrado hacerlo en mi vida. 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