{"id":214,"date":"2013-03-03T04:06:42","date_gmt":"2013-03-03T03:06:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=214"},"modified":"2013-03-03T04:06:42","modified_gmt":"2013-03-03T03:06:42","slug":"el-despertar-de-disney","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2013\/03\/03\/el-despertar-de-disney\/","title":{"rendered":"El despertar de Disney"},"content":{"rendered":"<p>Casi cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, la figura art\u00edstica de Disney parec\u00eda sumida en un sue\u00f1o del que nunca iba a despertar. Su nombre se asociaba al de su productora o al reclamo de las agencias de viaje que ofrecen visitar Disneylandia,. Pero tras el estreno de la \u00f3pera \u00a0de <strong>Philip Glass<\/strong> \u201cEl perfecto americano\u201d, basada en la novela de Stephan Jungk, su figura ha vuelto a ser al menos objeto de la controversia. No importa que la \u00f3pera que se representa en el Teatro Real sea muy cr\u00edtica con su protagonista, a pesar de ello ha servido para que recordemos sus pel\u00edculas, que ocuparon y siguen ocupando un lugar preeminente en el imaginario infantil. En cuanto a la personalidad de Disney, poco nos ha extra\u00f1ado que no fuera un ciudadano ejemplar. Sabemos que muchas de las cumbres de la cultura occidental del Siglo XX tampoco lo fueron. Otro de los contenciosos a\u00fan abiertos contra Disney es el de sus adaptaciones de los cuentos cl\u00e1sicos, generalmente rechazadas por los puristas. He vuelto a ver algunas de sus pel\u00edculas, atendiendo a los elementos que elimina o a\u00f1ade a las versiones can\u00f3nicas. Y me he fijado en \u201cLa bella durmiente del bosque\u201d, ejemplo de versi\u00f3n especialmente edulcorada, a juicio de los cr\u00edticos. Confieso que me ha sido dif\u00edcil disociar la imagen de la princesa durmiente de los dibujos animados, pues, a partir de la versi\u00f3n de Disney, fue como si el cuento hubiera despertado de un sue\u00f1o de m\u00e1s de cien a\u00f1os, arrumbando para siempre otra posible ilustraci\u00f3n. Disney hab\u00eda seguido el relato de los Hermanos Grimm y a\u00f1adido algunos elementos de su propia cosecha, que en general son rechazados por los amantes de la tradici\u00f3n. Sin embargo, hay en los sucesos a\u00f1adidos por Disney al menos uno que enriquece el cuento. Me refiero al encuentro de los enamorados en el bosque, antes de que la princesa caiga dormida. El reconocimiento que se produce entre los dos en este primer encuentro revela que ya hab\u00edan coincidido en sue\u00f1os anteriores, y que la princesa sab\u00eda lo que era la angustia expectante del deseo a\u00fan antes de que se cumpliera el vaticinio mal\u00e9fico. Plat\u00f3n afirmaba que, en un mundo anterior al nacimiento, ya hemos visto los humanos aquello que creemos descubrir en la vida y, en consecuencia, conocer es recordar. Mientras baila en el bosque, la princesa no pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n eres?\u201d Pregunta: \u201c\u00bfEres t\u00fa el pr\u00edncipe que yo so\u00f1\u00e9?\u201d De ah\u00ed proviene la s\u00fabita intimidad entre los amantes, del reconocimiento de lo que son de verdad cada uno en la mirada del otro. Muchos critican tambi\u00e9n la lecci\u00f3n de pasividad que se desprende de un cuento en el que su protagonista no hace otra cosa que dormir y dormir, y afirman que la versi\u00f3n de Disney parece potenciar esta postura pasiva. Pero habr\u00eda que preguntarse: \u00bfEs tan pasiva la actitud del que se sabe realizando el destino que anhela? En espa\u00f1ol la palabra \u201csue\u00f1o\u201d significa \u201cdeseo\u201d, adem\u00e1s de \u201cvisi\u00f3n que aparece mientras estamos dormidos\u201d. Jugando con estos dos significados, podemos preguntarnos si, durante aquellos cien a\u00f1os, la Bella Durmiente no so\u00f1ar\u00eda con una princesa que dorm\u00eda sabi\u00e9ndose so\u00f1ada, habiendo arrastrado con ella a toda su corte. Es lo m\u00e1s sugestivo del relato, el sue\u00f1o com\u00fan, la espera compartida, el sortilegio solidario en el que participan las personas, los animales y las cosas. Tras firmar esa tregua con el tiempo, \u201cdorm\u00edan los caballos, los perros, las palomas, las moscas\u2026., hasta el viento dej\u00f3 de mover las hojas de los \u00e1rboles\u201d. Bruno Bettelheim interpretaba el sue\u00f1o de la Bella Durmiente como el par\u00e9ntesis en el que se sumerge la adolescente en su tr\u00e1nsito hacia la vida adulta. Es hermoso pensar que todo se detiene con ella. Todos los lectores nos detenemos tambi\u00e9n al leer este p\u00e1rrafo, con un dedo en los labios, para no perturbar el silencio po\u00e9tico. Y es que en esta inmovilidad respetuosa reside asimismo la fantas\u00eda po\u00e9tica del relato. \u00bfA qu\u00e9 aspira la poes\u00eda si no es a eternizar las sensaciones fugaces, para que podamos contemplar el verdadero ser del mundo? En el mismo sentido, Pascal Quignard distingue, en \u201cVida secreta\u201d, el deseo de la fascinaci\u00f3n. El deseo suele acarrear la decepci\u00f3n; la fascinaci\u00f3n, en cambio, nos sit\u00faa en la plenitud po\u00e9tica, donde no se carece de nada porque nada se imagina m\u00e1s hermoso que lo ya existente. En esa quietud fascinada permanece cien a\u00f1os la Bella del cuento, disfrutando por anticipado del beso del sue\u00f1o. Por eso el relato debe finalizar en el instante mismo del cumplimiento del destino so\u00f1ado, cuando el hechizo declina y el beso del pr\u00edncipe pone de nuevo en marcha el reloj de la Historia. All\u00ed es donde terminan los Hermanos Grimm, y es en ese punto donde Disney decide que ha llegado el FIN. \u00a0Nada m\u00e1s hay que contar, si no es a costa de acabar con el encanto po\u00e9tico. Todas las versiones que contin\u00faan la historia una vez casados los pr\u00edncipes, desde la de Perrault a la de Ana Mar\u00eda Matute, confirman el desvalimiento de los protagonistas desde el momento en que separan sus labios: el horizonte de claridad amorosa acaba por nublarse con una nueva aparici\u00f3n del mal. Significa sin duda que el embrujo amoroso se deshace con el tiempo, y los enamorados se quedan inermes en la vigilia, en medio de un bosque que ya no tiene nada de encantado. Manejarse en la vida es dif\u00edcil, incluso para las princesas, pero la \u00fanica forma de superar ese trance es tener un sue\u00f1o en la cabeza, esa es la ense\u00f1anza de este cuento universal. Universal y tan antiguo como el mundo, pues los relatos tradicionales duermen durante siglos en la imaginaci\u00f3n de los pueblos, esperando que la voz intermitente que los cuenta los vuelva a despertar. \u201cHab\u00eda una vez\u2026 \u201c, esta es la f\u00f3rmula que abre los ojos de los lectores a la dimensi\u00f3n de lo maravilloso. Con todo lo controvertida que sea su figura, lo cierto es que cuando Disney dec\u00eda \u201cHab\u00eda una vez\u2026\u201d, abr\u00edamos los ojos con m\u00e1s curiosidad que la misma Bella Durmiente. En fin, Disney\u00a0 sab\u00eda contar cuentos, por algo nos gustaba tanto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, la figura art\u00edstica de Disney parec\u00eda sumida en un sue\u00f1o del que nunca iba a despertar. Su nombre se asociaba al de su productora o al reclamo de las agencias de viaje que ofrecen visitar Disneylandia,. 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