{"id":290,"date":"2014-02-15T11:16:34","date_gmt":"2014-02-15T10:16:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=290"},"modified":"2014-02-15T11:16:34","modified_gmt":"2014-02-15T10:16:34","slug":"hermano-cronopio-hermana-polilla-sobre-julio-cortazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2014\/02\/15\/hermano-cronopio-hermana-polilla-sobre-julio-cortazar\/","title":{"rendered":"Hermano cronopio, hermana polilla. (Sobre Julio Cort\u00e1zar)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; line-height: 150%;\">Llegamos a las cuatro de la madrugada tras un viaje infernal: aver\u00eda en el tren, literas-potro de tortura, calor africano\u2026, y aunque est\u00e1bamos rendidos, decidimos salir a la calle, no hab\u00edamos llegado hasta all\u00ed para descansar. Tampoco hab\u00edamos venido a ver la torre Eiffel o los Campos El\u00edseos, as\u00ed que comenzamos a andar sin rumbo fijo, hasta que las primeras luces nos anunciaron que est\u00e1bamos amaneciendo en una calle cualquiera de Par\u00eds. Sab\u00edamos que no \u00edbamos a encontrar la ciudad de la toma de la Bastilla ni la del spleen de Baudelaire, aquellas dos ciudades ya hab\u00edan pasado a la Historia. Hab\u00edamos salido a recorrer una ciudad nuestra, presente, el Par\u00eds de Cort\u00e1zar, que posiblemente ya estar\u00eda mirando desde la ventana el mismo cielo que nosotros, en la ciudad donde hab\u00eda escrito sus \u201chistorias de cronopios y famas\u201d. Hablo en plural porque fui a Par\u00eds por primera vez con un grupo de amigos y porque los cronopios no tienen nada de originales -\u201csomos muchos y todos vivimos en la calle Humbolt\u201d- , pero tambi\u00e9n porque entonces percib\u00edamos su obra como una tarea com\u00fan, en la que el autor estaba rodeado de cientos de lectores tan interesados como \u00e9l mismo en su escritura. Cort\u00e1zar no ten\u00eda una placa en la Coupole ni nos lo imagin\u00e1bamos en los elegantes caf\u00e9s parisinos, as\u00ed que lo esperamos en los vagones de metro, en las oficinas de correos, en los bancos de los parques\u2026 Pero Cort\u00e1zar no lleg\u00f3, aunque en muchas ocasiones sentimos su proximidad de la misma manera que cuando abr\u00edamos un libro suyo. Cort\u00e1zar es uno de esos escritores a los que sientes respirar a tu lado mientras te leen ellos mismos su obra: cuando tuve ocasi\u00f3n de ver un video en el que le\u00eda una de sus p\u00e1ginas, me percat\u00e9 de que esa voz ya la hab\u00eda escuchado en mi interior. Su tono de confidencia produce en el lector una anagn\u00f3risis, un reconocimiento entre dos semejantes. \u00c9l mismo lo expresa refiri\u00e9ndose a Keats: \u201dEl poeta es ese hombre que escribe nuestros poemas. Descubrirlos, entre tantos que no nos tocan, es hallar nuestra verdad dicha por alguien que es nuestro doble, el doble del aire, el doble sin nombre ni impedimentos ni renuncias\u201d. La prueba de que algo nos hermanaba la encontr\u00e1bamos en detalles tan irrelevantes como la torpeza para administrar la pasta dent\u00edfrica o la desconfianza hacia los relojes de pulsera, pero tambi\u00e9n y sobre todo en el deseo de librarnos de la red en la que nos sent\u00edamos atrapados dentro de una casa tomada. Hab\u00edamos le\u00eddo a los existencialistas, pero no era eso; aunque al comienzo de <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>\u201chistorias de cronopios y famas\u201d encontr\u00e1ramos frases como \u00e9sta, que hubieran podido figurar en \u201cLa nausea\u201d de Sartre: \u201cla vida como la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo\u201d. Hab\u00edamos le\u00eddo a Marx, pero tampoco era eso. La divisi\u00f3n entre proletariado y burgues\u00eda no daba cuenta del entramado a un tiempo complejo y absurdo en el que est\u00e1bamos enredados, como s\u00ed lo hac\u00eda la divisi\u00f3n entre famas, cronopios y esperanzas. Cort\u00e1zar iba mucho m\u00e1s adentro, nos abr\u00eda una rendija por donde escapar de las redes m\u00e1s tupidas, con su talento de prestidigitador de las palabras, que anunciaba la actualidad de otra vida posible: \u201cY si de pronto una polilla se para al borde de un l\u00e1piz y late como un fuego ceniciento, m\u00edrala, yo la estoy mirando, estoy palpando su coraz\u00f3n peque\u00f1\u00edsimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo est\u00e1 perdido\u201d. En un momento en que el Mayo franc\u00e9s se hab\u00eda revelado m\u00e1s generacional que clasista, los cronopios expresaban esa lucha librada dentro de cada familia y de cada individuo, no exenta de ternura y sentido del humor. El mundo daba asco, pero eso no imped\u00eda que nos entusiasm\u00e1ramos con la vida, un entusiasmo que Cort\u00e1zar tambi\u00e9n reconoce cuando analiza el romanticismo ingl\u00e9s en su libro sobre Keats: \u201cel mundo es deplorable, pero la vida \u2013en o contra el mundo- guarda toda su belleza y puede, en la realizaci\u00f3n personal, transformarlo\u201d Es decir, que cada uno pod\u00eda librar la batalla entre el mundo y la vida, para eso se hab\u00eda inventado \u201cel-palito-que-habla\u201d, su arma, su pluma. Tambi\u00e9n se ha tomado a \u201chistorias de cronopios y famas\u201d como ejemplo de escritura autom\u00e1tica, surrealista. Yo creo que nada hay de autom\u00e1tico all\u00ed donde el desorden se organiza de forma matem\u00e1gica, tan exacta como impredecible. El mismo Cort\u00e1zar se anticipa y nos disuade de la tentaci\u00f3n de interpretar sus textos como surrealistas en \u201cEsbozo de un sue\u00f1o\u201d, donde un cronopio se ve envuelto durante el d\u00eda en sucesos propios de una pesadilla, y de noche sue\u00f1a con situaciones cotidianas, que nada tienen de particular. Adem\u00e1s, Cort\u00e1zar a\u00f1ad\u00eda al surrealismo un nuevo ingrediente, el humor, su personal cortes\u00eda hacia la claridad de la vida diurna. La gracia nac\u00eda de la inevitable inadecuaci\u00f3n de sus personajes, inmersos en situaciones tan cotidianas como delirantes. Con respecto a la finalidad que persegu\u00eda en sus textos, Cort\u00e1zar estaba mucho m\u00e1s cerca del an\u00e1lisis de los formalistas rusos, que conciben el arte como una t\u00e9cnica de des-automatizaci\u00f3n de las conciencias. Para conseguirlo, hab\u00eda que situar al lector al principio de la carrera, cuando todav\u00eda no conoc\u00eda los obst\u00e1culos con los que se iba a encontrar y no pod\u00eda soslayarlos de manera t\u00f3pica, autom\u00e1tica.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Vivir volv\u00eda a ser una aventura, dar de nuevo los primeros pasos sobre el terreno movedizo de lo impredecible. De ah\u00ed sus instrucciones para hacer lo que parece consabido: subir unas escaleras, cantar, llorar o poner en marcha un reloj. Hacerlo todo por primera vez, conscientes de que cada uno de nuestros gestos ten\u00eda una transcendencia, o por \u00faltima vez, tras haber olvidado costumbres, monoton\u00edas, pactos con lo previsible. As\u00ed se comporta un amateur, sin automatismos profesionales; as\u00ed se comport\u00f3 siempre Cort\u00e1zar, en la vida y en la literatura, como Ad\u00e1n el primer d\u00eda de la creaci\u00f3n. De ah\u00ed su afinidad con escritores tan poco profesionales como Macedonio Fern\u00e1ndez o Henry Michaux, el creador de \u201cPluma\u201d, el cronopio que se anticip\u00f3 al propio Cort\u00e1zar. Y de ah\u00ed su fidelidad al Che, que siempre fue un aficionado y no un profesional de la pol\u00edtica, el m\u00e9dico motorista que termin\u00f3 muriendo comandante de la guerrilla. Por eso nuestra muerte de Cort\u00e1zar nos duele ahora igual que hace treinta a\u00f1os. Digo \u201cnuestra muerte\u201d porque sus lectores sufrimos con \u00e9l la derrota del deseo de vida com\u00fan. La segunda vez que fui Par\u00eds hab\u00eda pasado mucho tiempo desde mi primera visita, ya ten\u00eda una hija que hab\u00eda le\u00eddo a Cort\u00e1zar, y busqu\u00e9 con ella su tumba en Montparnasse. No coincid\u00ed con ning\u00fan cronopio, porque los cronopios no acuden nada m\u00e1s que a los velorios falsos y \u00e9ste no lo era. Pero se me vinieron a la cabeza los versos que \u00e9l hab\u00eda dedicado a la muerte del Che: \u201cYo tuve un hermano,\/ no nos vimos nunca, pero no importaba\/ mi hermano despierto mientras yo dorm\u00eda\u2026\u201d S\u00ed, tuvimos y tenemos un hermano que a\u00fan nos da instrucciones para abstraer el encanto incluso de las l\u00e1grimas, con la ayuda de la imaginaci\u00f3n, ese arma que \u00e9l manej\u00f3 siempre con suma destreza. Y me acord\u00e9 tambi\u00e9n de uno de los episodios de \u201chistorias de cronopios y famas\u201d, aquel en que una secretaria llora mientras lee una carta de despido dirigida a un compa\u00f1ero, y \u00e9l la contempla abstra\u00eddo en el prodigio de sus l\u00e1grimas. Al final de esta escena, leemos lo siguiente: \u201cy por un rato me deleit\u00e9 con esas diminutas fuentes cristalinas que nac\u00edan en el aire y se aplastaban en el secante y el bolet\u00edn oficial. La vida est\u00e1 llena de hermosuras as\u00ed.\u201d La predilecci\u00f3n por todo lo que posea esa diminuta e irrelevante hermosura me hizo pensar en Francisco de As\u00eds, el santo que se consideraba hermano de todo lo creado y que se dedicaba a ocupaciones tan raras, tan propias de un cronopio como predicar a los p\u00e1jaros o conversar con los lobos. Por eso termino yo este art\u00edculo con las palabras que podr\u00edan haber salido de sus labios: hermano cronopio, hermana polilla\u2026<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-justify: inter-ideograph; line-height: 150%;\">(Art\u00edculo publicado el 15-2-2014<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>en \u201cLa sombra del cipr\u00e9s\u201d, suplemento literario de El Norte de Castilla)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Llegamos a las cuatro de la madrugada tras un viaje infernal: aver\u00eda en el tren, literas-potro de tortura, calor africano\u2026, y aunque est\u00e1bamos rendidos, decidimos salir a la calle, no hab\u00edamos llegado hasta all\u00ed para descansar. Tampoco hab\u00edamos venido a ver la torre Eiffel o los Campos El\u00edseos, as\u00ed que comenzamos a andar sin [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/290"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}