{"id":32,"date":"2010-06-27T20:20:00","date_gmt":"2010-06-27T20:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=32"},"modified":"2010-06-27T20:20:00","modified_gmt":"2010-06-27T20:20:00","slug":"perros-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/06\/27\/perros-libro\/","title":{"rendered":"Perros de libro"},"content":{"rendered":"<p>   <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanza\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\"><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\">En una de sus \u00faltimas entrevistas, Saramago afirmaba que le gustar\u00eda ser <span style=\"\"> <\/span>recordado como el creador del perro de las l\u00e1grimas. En su novela \u201cEnsayo sobre la ceguera\u201d,<span style=\"\">  <\/span>una mujer corre por la ciudad sin ley, perseguida por una jaur\u00eda de hombres y una manada de perros. Cae al suelo y llora en silencio. Un perro se le acerca y lame sus l\u00e1grimas. Ya no se separar\u00e1 de ella en todo el relato. Lo sorprendente es que el perro abandone su manada para consolar a una desconocida, atra\u00eddo precisamente por su dolor. Pero as\u00ed son los perros, los reales y los de ficci\u00f3n. Este apego al dolor de los humanos aparece tambi\u00e9n en \u201cKing. Una historia de la calle\u201d, de John Berger. King, protagonista de la novela, escrita en primera persona, no acierta a<span style=\"\">  <\/span>explicar la raz\u00f3n de su actitud compasiva: \u201cme pongo en el lugar de quien est\u00e1 sufriendo<span style=\"\">  <\/span>y aullo si se acerca alguien. Es algo que aprend\u00ed de mi madre y ahora es m\u00e1s fuerte que yo\u201d.<span style=\"\">  <\/span>Si King hubiera podido explicar ese algo, habr\u00eda resuelto el enigma de la<span style=\"\">  <\/span>relaci\u00f3n entre el hombre y el perro. En el cuento titulado \u201cV\u00edsperas de Fausto\u201d, Bioy Casares nos traslada a la alcoba de Fausto en su \u00faltimo d\u00eda, mientras espera la inminente llegada de Mefist\u00f3feles. Fausto hace salir a Se\u00f1or, su perro, que le mira \u201ccon unos ojos en que parec\u00eda arder, como una d\u00e9bil y oscura llama, todo el amor, toda la esperanza y toda la tristeza del mundo\u201d. Ah\u00ed est\u00e1 el misterio, en el hecho de que los perros posean un conocimiento profundo del amor, la esperanza y la tristeza, sentimientos que se consideran exclusivamente humanos. Y que expresen ese conocimiento con todo su cuerpo, desde las orejas hasta el rabo, pasando por la lengua y los ojos henchidos de sabidur\u00eda. Porque los perros miran<span style=\"\">  <\/span>desde un \u00e1ngulo original, exento de las mistificaciones de la conciencia humana, situado en el momento previo al lenguaje simb\u00f3lico. Quiz\u00e1 por eso son protagonistas de relatos inolvidables.<span style=\"\">  <\/span>Desde que Jack London escribi\u00f3 \u201cColmillo blanco\u201d, adem\u00e1s de Jhon Berger, otros muchos autores han intentado traducir con palabras el sentir del perro. \u201cFlush\u201d, de Virginia Woolf y \u201cTombuct\u00fa\u201d, de Paul Auster, son<span style=\"\">  <\/span>dos ejemplos de novelas escritas desde la perspectiva canina. Con el mismo inter\u00e9s escuchamos las historias reales de muchos perros que merecer\u00edan haber protagonizado una obra literaria. Voy a contar una de ellas:<span style=\"\">  <\/span>Canelo, un perro gaditano, acompa\u00f1\u00f3 a su due\u00f1o al hospital y se qued\u00f3 a la puerta esperando su regreso como \u00e9l le hab\u00eda ordenado. El due\u00f1o falleci\u00f3, pero Canelo permaneci\u00f3 all\u00ed doce a\u00f1os, alimentado por la caridad de los vecinos. Canelo tiene una placa en una calle de C\u00e1diz, en reconocimiento a su fidelidad. Se dice que desconoc\u00eda lo definitivo de la ausencia de su amo, pero yo no lo creo, porque si de algo poseen los perros un conocimiento intuitivo es de la vecindad de la muerte. Canelo permaneci\u00f3 en la puerta del hospital por otra raz\u00f3n. S\u00f3lo el escritor que lograra identificarse con su sentir inmediato, ajeno a la idea de futuro,<span style=\"\">  <\/span>pero arraigado al mismo tiempo al sentimiento de apego original, ser\u00eda capaz de descubrir la raz\u00f3n de su espera. \u00bfSer\u00e1n quiz\u00e1 los poetas los destinados a tal misi\u00f3n? Ellos intentan expresar lo inefable, aquello que se escapa a la \u00f3rbita de lo posible. Entre los que han seguido el rastro de los perros yo prefiero a Rilke: &#8220;Si existiera una conciencia semejante a la nuestra<span style=\"\">  <\/span>\/ en el animal que atraviesa decidido nuestro camino, \/ nos arrastrar\u00eda a seguir \/ sus pasos&#8221;, dice en la octava eleg\u00eda a Duino.<span style=\"\">  <\/span>Rilke sent\u00eda al perro como su semejante, igual que lo hac\u00eda Baudelaire cuando describ\u00eda su atracci\u00f3n por los perros vagabundos de Par\u00eds, tan desenraizados como \u00e9l mismo, igual de ajenos que \u00e9l a los valores de la sociedad en la que se ve\u00edan obligados a buscarse la vida. Pero Rilke va m\u00e1s all\u00e1 que Baudelaire, su olfato de poeta le dice que el perro le puede conducir hasta el mundo reci\u00e9n creado, donde todo aguardaba todav\u00eda,<span style=\"\">  <\/span>como esperan los perros a su amo, sin conciencia ni l\u00edmite. Esa espera confiada no es la propia del que ignora, del que est\u00e1 al principio del camino, sino del que regresa y calla, <span style=\"\"> <\/span>lleno de sabidur\u00eda inexpresable. <span style=\"font-family: Times;\">Argos, el perro de Ulises, al que cabe el honor de representar el paradigma de la fidelidad, es el primero en reconocer a su amo cuando regresa a \u00cdtaca. Donde los humanos ven un mendigo, \u00e9l ve al hombre al que esperaba para morir en paz. Es el primero en saludarle alzando el rabo, aunque sea \u00e9se el \u00faltimo gesto de su vida. No es menos cierto que Pen\u00e9lope y Tel\u00e9maco tambi\u00e9n hab\u00edan sido fieles al esposo y al padre, pero ellos manten\u00edan conversaciones con los dioses, que afianzaban su esperanza.<span style=\"\">  <\/span>En cambio<span style=\"\">  <\/span>Argos, \u00bfqu\u00e9 voz escuchaba mientras envejec\u00eda abandonado entre el esti\u00e9rcol? Esa voz misteriosa es la que desea escuchar el poeta, la voz de los muertos y de los reci\u00e9n nacidos, que solo los perros atienden. Por eso el poeta es el destinado a seguir a la manada silenciosa, hasta llegar a poseer la lengua de los perros, la lengua que cura sus heridas, mientras lame las l\u00e1grimas del mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0.1pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\">Este art\u00edculo apareci\u00f3 en La sombra del cipres, suplemento literario de El Norte de Castilla, el s\u00e1bado 26 de Junio)<br \/>\n<span style=\"font-family: Times;\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una de sus \u00faltimas entrevistas, Saramago afirmaba que le gustar\u00eda ser recordado como el creador del perro de las l\u00e1grimas. En su novela \u201cEnsayo sobre la ceguera\u201d, una mujer corre por la ciudad sin ley, perseguida por una jaur\u00eda de hombres y una manada de perros. 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