{"id":36,"date":"2010-11-20T11:58:00","date_gmt":"2010-11-20T11:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=36"},"modified":"2010-11-20T11:58:00","modified_gmt":"2010-11-20T11:58:00","slug":"un-maestro-escuela-llamado-leon-tolstoi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/11\/20\/un-maestro-escuela-llamado-leon-tolstoi\/","title":{"rendered":"Un maestro de escuela llamado Le\u00f3n Tolstoi"},"content":{"rendered":"<br \/>\n<style>@font-face {   font-family: \"Cambria\"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: Cambria; }.MsoChpDefault { font-family: Cambria; }div.WordSection1 { page: WordSection1; }<\/style>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"> <IMG src=\"\/cosas-como-son\/files\/-1.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt;\">\u201cEs m\u00e1s f\u00e1cil escribir diez vol\u00famenes filos\u00f3ficos que poner en pr\u00e1ctica uno solo de sus principios\u201d, afirm\u00f3 Le\u00f3n Tolstoi en una ocasi\u00f3n. Y precisamente para poner en pr\u00e1ctica el principal de sus <span style=\"\"> <\/span>principios, que \u201c\u00fanicamente ayudando a los dem\u00e1s el hombre puede llegar a ser feliz\u201d, fund\u00f3 la escuela de Y\u00e1snia Poliana. En este libro, Tolstoi escribe el diario de su experiencia en la escuela para campesinos que fund\u00f3 en una de sus propiedades cuando decidi\u00f3 retirarse al campo despu\u00e9s de haber dejado atr\u00e1s tanto su experiencia militar como la vida disipada de joven arist\u00f3crata. Su proyecto se rige por los principios pacifistas, anarquistas y cristianos a los que ya no renunciar\u00e1 hasta su muerte. Quiz\u00e1 porque intu\u00edan el desastre que se avecinaba en el siglo XX, otros muchos intelectuales europeos de finales del XIX inician en la misma \u00e9poca proyectos pedag\u00f3gicos con los que pretenden reformar la sociedad del futuro. Todos ellos abogan por una escuela<span style=\"\">  <\/span>libre, popular, abierta, sin distinci\u00f3n de sexos ni de clases. Pero hay dos casos que se parecen especialmente al de Tolstoi, porque ambos est\u00e1n protagonizados por santos escritores: Giner de los R\u00edos en Espa\u00f1a y <span style=\"\"> <\/span>Tagore en la India. La Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza y La Escuela de la Paz coinciden con la escuela de Tolstoi en que suponen la realizaci\u00f3n de una utop\u00eda. De las <span style=\"\"> <\/span>tres, s\u00f3lo la Escuela de la Paz de Tagore ha tenido continuidad hasta hoy mismo. La escuela de Y\u00e1snia Poliana fue cerrada por el gobierno por las mismas razones por las que la Iglesia ortodoxa excomulg\u00f3 a Tolstoi en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, porque hacer realidad una utop\u00eda mina los cimientos del poder autoritario.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt;\">Tolstoi describe con minuciosidad su experiencia de maestro<span style=\"\">    <\/span>; pero el lector que busque en este libro las ideas generales que dirigieron su trabajo se sentir\u00e1 pronto decepcionado. Aunque es verdad que visit\u00f3 otros centros pedag\u00f3gicos en Francia e Inglaterra antes de poner en marcha su proyecto, Tolstoi se presenta ante sus alumnos con inocencia roussoniana, sin ideas preconcebidas. Como buen pacifista, no cuenta con otras armas que la buena voluntad y la capacidad de persuasi\u00f3n. La espontaneidad del profesor, igual que la espontaneidad infantil, nunca debe ser cercenada, eso es lo que se desprende de su humilde diario de maestro de escuela. En consonancia con este principio, intenta por todos los medios interesar a los ni\u00f1os campesinos de familias analfabetas por el conocimiento de las ciencias y las artes. \u00bfPor qu\u00e9 lo hace?, \u00bfpor altruismo?, \u00bfpor caridad cristiana? Hay un poco de todo eso, pero hay tambi\u00e9n en gran medida una fascinaci\u00f3n por el simple hecho de ver desarrollarse la mente de los ni\u00f1os, con un gusto semejante al del jardinero que se complace en la contemplaci\u00f3n del crecimiento de los frutos cuyas semillas \u00e9l mismo ha plantado; sin alterar su desarrollo, sin intentar que los alumnos salten por encima de lo que su propia naturaleza les pide. Tolstoi dice refiri\u00e9ndose a los m\u00e9todos que pretenden<span style=\"\">  <\/span>arrebatar a los ni\u00f1os tempranamente a su mundo infantil: \u201cCada una de estas tentativas, lejos de desenvolver al ni\u00f1o, le aleja del fin propuesto, como la mano ruda de un hombre que, por ayudar a la flor a que se abra, desarrollase violentamente los p\u00e9talos\u201d Un desorden arm\u00f3nico reina en esta escuela que, sin embargo, asume el riesgo de desequilibrarse en cualquier momento, pues los aciertos y los errores son, como en la misma vida, continuos. El desorden proviene de la algarab\u00eda natural de la infancia que Tolstoi en ning\u00fan momento se propone ahogar. <span style=\"\"> <\/span>Esto no quiere decir que en la escuela de Y\u00e1snia Poliana los alumnos no atiendan a sus profesores, todos los d\u00edas se producen s\u00fabitos acontecimientos de silencio encantado : \u201cParece que todo est\u00e1 muerto, nada se mueve: \u00bfno duermen? Avanzas en la penumbra, miras el rostro de uno de los peque\u00f1os: est\u00e1 sentado, embebidos sus ojos en los del maestro; la atenci\u00f3n le hace fruncir las cejas; por d\u00e9cima vez quita de su espalda el brazo de un camarada que se apoya en ella. Le haces cosquillas en el cuello y ni a\u00fan sonr\u00ede, sacude la cabeza como para espantar a una mosca; est\u00e1 completamente absorto en el relato misterioso<span style=\"\">  <\/span>y po\u00e9tico\u2026\u201d<span style=\"\">  <\/span>Po\u00e9tico, esa es la palabra que define este libro. \u201cLa Escuela de Y\u00e1snia Poliana\u201d es uno de los relatos m\u00e1s po\u00e9ticos de Tolstoi, un relato del que, una vez acabada su lectura, hubi\u00e9ramos querido saber m\u00e1s. Pero en el diario del maestro hay un secreto que se resiste a ser desvelado, igual que permanece el misterio en un poema, por mucho que pretendamos explicar su sentido. Y como ocurre en la poes\u00eda, la mirada contemplativa es la \u00fanica capaz de captar esos instantes de esplendor que su autor nos ofrece, en breves p\u00e1rrafos diseminados en el texto. Por ejemplo, en esta descripci\u00f3n de la salida de clase: \u201c\u00a1Los ni\u00f1os van a casa! Y o\u00eds golpear los piececitos en los escalones; y los escolares, bajando a brincos, retozando como gatos, cayendo sobre la nieve, se adelantan a la carrera uno a otro y se lanzan gritando hacia casa\u201d. El creador de mundos de ficci\u00f3n sustituye a los personajes por seres de carne y hueso, con un atributo del que carece el mejor de los protagonistas: la libertad. Los alumnos de Tolstoi no hacen lo que Tolstoi desea que hagan, es el maestro el que intenta que libremente elijan caminar a su lado en busca del conocimiento. A veces lo consigue y otras veces no, \u00bfPodr\u00eda ser de otra manera? Pero lo que sigue siendo extraordinario es el impulso moral que pone en marcha cada uno de los gestos de un profesor que, con voluntad quijotesca, decide <span style=\"\"> <\/span>tratar a sus alumnos no como son sino como deben ser. Por eso les explica sus lecciones con el mismo respeto con que don Quijote dirigi\u00f3 a los cabreros el discurso de la Edad de Oro. \u00bfEn qu\u00e9 medida es extrapolable esta nueva manera de ense\u00f1ar y aprender? Sin duda muchos de sus principios, como el rechazo a los castigos corporales o la necesidad de integrar el entorno de los alumnos en la tarea del aprendizaje son hoy moneda com\u00fan en las escuelas de primaria, lo mismo que su m\u00e9todo de lectura progresiva. Pero tanto su oposici\u00f3n a las notas y a los ex\u00e1menes como el hecho de que la asistencia a clase no se considere obligatoria est\u00e1n en las ant\u00edpodas de cualquier sistema educativo actual. Hoy se prepara a los alumnos para que se integren en una sociedad competitiva e inmisericorde. \u00bfPor qu\u00e9? Sin duda porque hemos perdido la esperanza de que el mundo pueda mejorar en un futuro pr\u00f3ximo. Y tambi\u00e9n porque los alumnos, cuando llegan a la escuela, en muchos casos ya han perdido la inocencia que Tolstoi se empe\u00f1aba en preservar. <span style=\"\"> <\/span>Y sin embargo, esta afirmaci\u00f3n suya sigue siendo hoy tan v\u00e1lida como en el momento en que fue formulada por primera vez: \u201cHay en la escuela algo indefinible, que escapa casi enteramente a la acci\u00f3n del maestro, algo desconocido en la ciencia pedag\u00f3gica y que constituye, no obstante, el fondo mismo del buen \u00e9xito de la ense\u00f1anza: es el esp\u00edritu de la escuela\u201d Es verdad que en la experiencia que se describe en este libro, el maestro no hallar\u00e1 respuestas para los problemas educativos actuales, pero su lectura har\u00e1 que se pregunte cada d\u00eda si el esp\u00edritu de la escuela ha visitado su clase.<span style=\"\">  <\/span>Y hoy como entonces, cuando un maestro se sienta en la mesa y mira a los ni\u00f1os a los ojos, sigue teniendo la posibilidad de crear un espacio apacible. Esta es la lecci\u00f3n que Tolstoi nos explica en \u201cLa escuela de Y\u00e1snia Poliana\u201d. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt;\">(Este art\u00edculo apareci\u00f3 el 20-11-2010 en &#8220;La sombra del cipr\u00e9s&#8221;, suplemento literario de El Norte de Castilla)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEs m\u00e1s f\u00e1cil escribir diez vol\u00famenes filos\u00f3ficos que poner en pr\u00e1ctica uno solo de sus principios\u201d, afirm\u00f3 Le\u00f3n Tolstoi en una ocasi\u00f3n. Y precisamente para poner en pr\u00e1ctica el principal de sus principios, que \u201c\u00fanicamente ayudando a los dem\u00e1s el hombre puede llegar a ser feliz\u201d, fund\u00f3 la escuela de Y\u00e1snia Poliana. 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