{"id":379,"date":"2015-03-31T23:12:00","date_gmt":"2015-03-31T22:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=379"},"modified":"2015-03-31T23:12:00","modified_gmt":"2015-03-31T22:12:00","slug":"la-normalidad-del-piloto-suicida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2015\/03\/31\/la-normalidad-del-piloto-suicida\/","title":{"rendered":"La normalidad del piloto suicida"},"content":{"rendered":"<p>\u201cEra una persona muy normal\u201d, es lo que se dice de la mayor\u00eda de los que cometen atrocidades sin motivo. El \u00faltimo de esa lista funesta es el piloto alem\u00e1n que estrell\u00f3 el avi\u00f3n de pasajeros en los Alpes franceses. A m\u00ed este joven bien parecido me recuerda a un personaje de novela existencialista francesa. Por medio de un d\u00e9bil hilo argumental, los protagonistas de estas novelas representan la soledad y el absurdo de la existencia del hombre occidental, es decir, el que ya tiene satisfechas sus necesidades materiales pero experimenta una desaz\u00f3n indefinible al pensar que su vida carece de sentido. Antoine Roquent\u00edn, el protagonista de \u201cLa na\u00fasea\u201d de Sartre, es un joven soltero que ve a los dem\u00e1s como seres insignificantes, innecesarios, sin destino ninguno. La nausea ante su presencia se produce sobre todo cuando les observa en grupo, como hormigas que nunca se han preguntado por qu\u00e9 vienen y van desde y hacia el hormiguero. Escrita tras su estancia en Alemania y bajo la influencia de Heidegger, en esta novela no encontramos el m\u00ednimo esfuerzo por entender el valor social de la colectividad humana. La Humanidad, desde su atalaya individualista, semeja una masa informe. As\u00ed ver\u00eda el mundo Lubitz desde el aire, como una gran maqueta en donde los seres humanos son solo puntos sin rasgos perceptibles. Insignificante y frustrado en sus mezquinas ambiciones, se sentir\u00eda dios por unos instantes al mando del avi\u00f3n de pasajeros, mientras ten\u00eda en sus manos el poder de la vida y la muerte. A Sartre, la angustia ante la propia contingencia le llev\u00f3 a ahondar en sus reflexiones metaf\u00edsicas, a Lubitz, a apretar el bot\u00f3n de ca\u00edda en picado. Pensando en lo que puede sentir quien pilota un avi\u00f3n, me he acordado de Saint- Exup\u00e9ry, aviador en un tiempo en que volar todav\u00eda era raro. En \u201cTierra de hombres\u201d nos cuenta adem\u00e1s lo que siente quien cae abatido. Solo en el desierto, resiste su deseo de rendirse a la muerte con una idea fija: no puede decepcionar a sus camaradas, que lo estar\u00e1n buscando desesperadamente. No es verdad que el suicidio sea cosa de cobardes, se necesita valor para dejarse llevar por el instinto de muerte contraviniendo el de conservaci\u00f3n. Pero el valor sin otros valores no tiene valor, por eso Arist\u00f3teles situaba la valent\u00eda como la \u00faltima de las virtudes. Lo dice tambi\u00e9n el autor de \u201cEl principito\u201d: \u201cNunca volver\u00e9 a admirar a un hombre que solo sea valeroso\u201d. S\u00ed, se necesita valor para mantener la puerta cerrada mientras se oyen los gritos de los pasajeros y los golpes desesperados de la tripulaci\u00f3n. Pero para ser un ser humano se necesita algo m\u00e1s: la conciencia de comunidad que surge cuando se mira a los ojos a los semejantes. Eso es lo que hace abrir la puerta sellada -concluy\u00f3 Sartre mucho despu\u00e9s de \u201cLa nausea\u201d-, participar del esfuerzo solidario de la vida, sin meta ninguna, sabiendo que nuestro \u00fanico sentido es esa mano del que camina al lado nuestro, y sabiendo que nadie debe romper el hilo que ha ido entrelazando desde su origen la especie humana. A Saint Exupery le salv\u00f3 un beduino que le dio de beber cuando ya agonizaba: \u201cT\u00fa eres el Ser humano y te me apareces con la cara de todos los seres humanos, gran se\u00f1or que tienes el poder de dar de beber. Todos mis amigos, todos mis enemigos, en ti marchan hacia m\u00ed, y no tengo ya un solo enemigo en el mundo\u201d Pero hoy es muy raro encontrar a alguien que lea a Sartre y a Saint-Exup\u00e9ry.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEra una persona muy normal\u201d, es lo que se dice de la mayor\u00eda de los que cometen atrocidades sin motivo. 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