{"id":382,"date":"2015-04-14T21:51:09","date_gmt":"2015-04-14T20:51:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=382"},"modified":"2015-04-14T21:51:09","modified_gmt":"2015-04-14T20:51:09","slug":"la-paradoja-de-eduardo-galeano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2015\/04\/14\/la-paradoja-de-eduardo-galeano\/","title":{"rendered":"La paradoja de Eduardo Galeano"},"content":{"rendered":"<p>\u201cT\u00fa no moriste contigo\u201d, as\u00ed titulaba Eduardo Galeano su discurso en recuerdo de Jos\u00e9 Carrasco Tapia, un camarada asesinado. Las palabras con las que el escritor se opon\u00eda a la muerte, inevitable vencedora final de todas las batallas, son, en consecuencia, parad\u00f3jicas. Luchar contra el olvido significa luchar contra la muerte, negarse a admitir que lo irremediable no tiene remedio. Hay una fuerza explosiva en esta paradoja que hace estallar la banalidad de la indiferencia: t\u00fa no moriste contigo. Cuando le\u00edamos a Eduardo Galeano viv\u00edamos de cerca el horror de las dictaduras (Argentina, Chile, Uruguay, Nicaragua\u2026)\u00a0 Nunca olvidar\u00e9 las escenas del horror que \u00e9l describ\u00eda con la t\u00e9cnica del microcuento, pero con un contenido real y con protagonistas de carne y hueso. Hoy mismo he le\u00eddo que por entonces hubo numerosos contactos entre medios de comunicaci\u00f3n espa\u00f1oles y la dictadura de Videla, que les ofrec\u00eda prebendas a cambio de que dieran una imagen de Argentina como pa\u00eds pr\u00f3spero, en donde la gente \u201cnormal\u201d viv\u00eda satisfecha y feliz. Gracias a Galeano y a otros escritores su propaganda fue in\u00fatil, el lenguaje subliminal de la publicidad nada pudo contra la verdad de la escritura.<\/p>\n<p>Hemingway identific\u00f3 la narraci\u00f3n breve con la punta de un iceberg, debajo de la que se oculta sumergida una monta\u00f1a de hielo que no se ve, que no se cuenta, pero que sostiene el sentido del relato. La monta\u00f1a de hielo de los relatos de Galeano era el miedo que atenazaba la voluntad y la inteligencia: \u201cEl miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer, nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirti\u00f3 en sordomudos\u201d, afirmaba en aquel discurso. En sus libros aprendimos que nuestra patria abarcaba a toda la multitud doliente que nos hac\u00eda llorar y nos hac\u00eda despreciar nuestra vida c\u00f3moda. Renunciando a la magia del realismo m\u00e1gico y a la maravilla de lo real maravilloso, nos enfrent\u00f3 a la hondura insoportable de la realidad cotidiana de las dictaduras m\u00e1s crueles, al dolor de hombres y mujeres a los que les hab\u00edan arrebatado no solo sus vidas y las de sus hijos sino tambi\u00e9n su voz. T\u00fa no moriste contigo, clamaban los textos de Galeano, t\u00fa no moriste contigo, susurraba el lector. Ayer muchos celebramos el aniversario de la II Rep\u00fablica, cada uno a su manera: yo planto en octubre una maceta con pensamientos rojos, morados y amarillos, que ya est\u00e1n florecidos el 14 de abril; pero el mejor homenaje consistir\u00eda en cumplir la Ley de Memoria Hist\u00f3rica que hoy sigue siendo torpedeada. \u201cAhora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia: pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria\u201d, continuaba diciendo Galeano. Debajo de la piel de toro de Espa\u00f1a se ocultan no solo esqueletos sino sobre todo historias sin contar, verdades que claman para que les devuelvan una voz que siga siendo suya siendo la de todos, una voz que haga aflorar el pasado en los labios del presente para que en el futuro se sepa la verdad. Y la paradoja es que, en vez de sumirnos en el sinsentido, la muerte de Galeano nos pone en los labios esa voz que nos dice que la muerte puede ser vencida: t\u00fa no moriste contigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cT\u00fa no moriste contigo\u201d, as\u00ed titulaba Eduardo Galeano su discurso en recuerdo de Jos\u00e9 Carrasco Tapia, un camarada asesinado. Las palabras con las que el escritor se opon\u00eda a la muerte, inevitable vencedora final de todas las batallas, son, en consecuencia, parad\u00f3jicas. 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