{"id":42,"date":"2011-03-12T17:24:00","date_gmt":"2011-03-12T17:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=42"},"modified":"2011-03-12T17:24:00","modified_gmt":"2011-03-12T17:24:00","slug":"delibes-deseo-y-fascinacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2011\/03\/12\/delibes-deseo-y-fascinacion\/","title":{"rendered":"Delibes: el deseo y la fascinaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<br \/>\n<style>@font-face {   font-family: \"Times\"; }@font-face {   font-family: \"?? ??\"; }@font-face {   font-family: \"?? ??\"; }@font-face {   font-family: \"Consolas\"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: Consolas; }.MsoChpDefault { font-family: Consolas; }div.WordSection1 { page: WordSection1; }<\/style>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: Times;\">Si algo distingue al buen novelista es su capacidad para respirar con los pulmones de sus personajes y sentir como suyos los latidos de su coraz\u00f3n. Delibes demostr\u00f3 esa capacidad sobre todo en los personajes a los que \u00e9l llamaba \u201csantos inocentes\u201d. No voy a hablar ahora de Azar\u00edas, por mucho que sea el m\u00e1s popular de todos ellos. Prefiero referirme a Nilo el joven, el protagonista de \u201cLos nogales\u201d. Nilo el joven posee todos los atributos de los que sufren la injusticia de la naturaleza: naci\u00f3 mong\u00f3lico, con el paladar \u201crasgado\u201d, por lo que habla con dificultad, y para colmo de males, vive aquejado por unos picores insoportables en los pies. Su madre muri\u00f3 sin llegar a conocerlo y su padre, Nilo el viejo, lucha obstinadamente por inculcarle el amor a los nogales, cuyo cuidado son su \u00fanico medio de supervivencia. Y sin embargo, Nilo el joven, como el C\u00e1ndido de Voltaire,<span style=\"\">  <\/span>siente que ha nacido en el mejor de los mundos posibles y, libre de preocupaciones, duerme confiado la mayor parte del d\u00eda. Esta confianza franciscana en la perfecci\u00f3n de todo lo creado, por humilde que sea, le asemeja a la que poseen algunos santos y algunos poetas. \u201cEl mundo est\u00e1 bien hecho\u201d, dice un verso de Jorge Guill\u00e9n, \u201cEl maeztro dice que las cozas de Dioz est\u00e1n bien hechaz\u201d, contesta Nilo el joven a su padre cuando le apremia a que le ayude a apalear las ramas de los nogales. Nilo el joven sigue durmiendo mientras Nilo el viejo se desespera. La diferencia entre la angustia del padre y la placidez del hijo me hace pensar a m\u00ed en la distinci\u00f3n que hace Pascal Quignard entre el \u201cdeseo\u201d y la \u201cfascinaci\u00f3n\u201d en su ensayo \u201cVida secreta\u201d: el deseo surge del vac\u00edo, de la ansiedad, engendra esperanza y suele acarrear la decepci\u00f3n, mientras la fascinaci\u00f3n nos sit\u00faa en la plenitud, donde nada se desea y nada decepciona, porque nada se imagina m\u00e1s hermoso que lo ya existente. Nilo el viejo, amenazado por la miseria, deseaba tener un hijo que continuara cuidando sus nogales, pero Nilo el joven persist\u00eda en su indolencia, fascinado en la contemplaci\u00f3n de la vida dise\u00f1ada por el trazo perfecto del dedo de Dios. <span style=\"\">Est\u00e1 claro que, si Ad\u00e1n y Eva hubieran sido como Nilo el joven, sus descendientes todav\u00eda estar\u00edamos en el Para\u00edso, porque ni la serpiente m\u00e1s contumaz hubiera conseguido sacarle de su beat\u00edfica laxitud para probar el fruto del \u00c1rbol de la Ciencia. Nilo el joven nos traslada al primer d\u00eda de la creaci\u00f3n, al momento de inocencia ed\u00e9nica en que los primeros ojos humanos contemplaron el primer amanecer. Quiz\u00e1 sea por eso por lo que los lectores de \u201cLos nogales\u201d sentimos una placidez paradisiaca mientras leemos fascinados el amargo y trist\u00edsimo final de \u201cLos nogales\u201d. Porque sabemos, como Nilo el joven, que cada una de las palabras del relato obedece a un designio perfecto, el designio de la escritura, en que el dolor es un ingrediente imprescindible para que la belleza y la verdad se confundan en un \u00edntimo abrazo. A ese para\u00edso solo consigue trasladarnos la buena literatura. <\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si algo distingue al buen novelista es su capacidad para respirar con los pulmones de sus personajes y sentir como suyos los latidos de su coraz\u00f3n. Delibes demostr\u00f3 esa capacidad sobre todo en los personajes a los que \u00e9l llamaba \u201csantos inocentes\u201d. 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