{"id":449,"date":"2016-03-12T21:08:09","date_gmt":"2016-03-12T20:08:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=449"},"modified":"2016-03-12T21:08:09","modified_gmt":"2016-03-12T20:08:09","slug":"natalia-ginzburg-o-la-palabra-como-talisman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2016\/03\/12\/natalia-ginzburg-o-la-palabra-como-talisman\/","title":{"rendered":"Natalia Ginzburg o la palabra como talism\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>Si a Proust\u00a0 el olor de una magdalena le hizo partir en busca del tiempo perdido, Natalia Ginzburg solo necesit\u00f3 repetir las voces de sus familiares para que su pasado regresara a su lado y se hiciera presente. As\u00ed escribi\u00f3 \u201cL\u00e9xico familiar\u201d, un libro de memorias en donde lo recordado, su infancia y juventud, se organiza siguiendo el hilo fin\u00edsimo y a un tiempo indestructible de las palabras. Muchos escritores sienten en determinado momento la necesidad de escribir una obra en donde ellos y su entorno familiar sean los protagonistas, pero \u00a0todos tratan de encontrar un \u00e1ngulo especial para escribirla, de manera\u00a0 que, lejos de ser un anecdotario costumbrista, se convierta en una verdadera obra de arte. As\u00ed vemos como algunos distorsionan el punto de vista y establecen un di\u00e1logo con el ni\u00f1o que fueron, como hizo Paul Auster en \u201cDiario de invierno\u201d, o se incluyen en la primera persona del plural, en el \u201cnosotros\u201d, queriendo dar la impresi\u00f3n de que la suya forma parte de una historia colectiva. Otros justifican el hecho de detenerse a \u00a0contar su vida en la necesidad de transmitir un legado a sus descendientes, a los que dedican sus recuerdos. Natalia Ginzburg no necesita de tales artificios ni justificaciones para realizar una obra absolutamente original, narrada de una manera sencilla y directa, por medio del recuerdo de las frases caracter\u00edsticas de su abuela y sus padres. Y lo hace de una forma tan precisa que nos permite a los lectores escuchar sus voces e imaginarnos rostros, actitudes, escenarios e incluso aspectos \u00edntimos y morales. No pensemos en frases lapidarias ni en reflexiones solemnes, el suyo es el monumento a la gracia de lo cotidiano, a la grandeza de lo coloquial, a la frase com\u00fan, que cada uno de estos personajes pronuncia de una manera \u00fanica e intransferible, constituy\u00e9ndose as\u00ed en identificaci\u00f3n de la familia. Y aqu\u00ed llega lo realmente misterioso y art\u00edstico: los lectores, al leer este libro, rememoramos no tanto el l\u00e9xico familiar de la autora como el l\u00e9xico nuestro, las frases que recordamos de nuestra propia infancia, que ella nos hace reconocer e identificar. Como en todas las grandes libros de memorias, ante \u00e9ste, el lector tiene la sensaci\u00f3n de que entre sus p\u00e1ginas de alguna manera se cuenta algo de su propia vida.<\/p>\n<p>La idea de que son las palabras familiares las que nos permiten internarnos en la profundidad de la infancia subyace en otros libros de memorias, especialmente las femeninas. Eudora Welty titula \u201cLa palabra heredada\u201d a su autobiograf\u00eda de lectora infantil, y la poeta neozelandesa Janet Frame rememora as\u00ed en \u201cUn \u00e1ngel en mi mesa\u201d la inolvidable algarab\u00eda de su ni\u00f1ez: \u201cEn aquellos d\u00edas de Outram, en que numerosos parientes viv\u00edan cerca, hab\u00eda muchas idas y venidas y conversaciones y risas, y las palabras viajaban como el viento en cables invisibles\u201d. Pero es Virginia Woolf la que echa en falta de forma dram\u00e1tica esa cualidad rememorativa de las voces y expresiones que Natalia Ginzburg derrama a raudales en \u201cL\u00e9xico familiar\u201d. Dice Virginia Wooolf en \u201cMemorias de vida\u201d, refiri\u00e9ndose a la dificultad de contar c\u00f3mo era realmente su madre a su sobrino, destinatario literario de su relato: \u201cLas palabras escritas por una persona muerta o viva suelen, desdichadamente, quedar envueltas en suaves pliegues que anulan todo rastro de vida<em>. <\/em>No encontrar\u00e1s en lo que digo la semblanza de una mujer a quien t\u00fa puedas amar\u2026.A menudo he lamentado que nadie escribiera las frases de tu abuela y los vividos giros de su habla, pues ten\u00eda el don de emplear las palabras de manera muy personal\u2026Cu\u00e1nto dar\u00eda por recordar una sola frase suya o el tono de su voz clara y redonda\u201d<em> <\/em>Pues ese don es el que ten\u00eda Natalia Ginzburg y del que se vale para conseguir que amemos el mundo en que naci\u00f3 y vivi\u00f3 como si se tratara de algo propio. Ser\u00eda interesante reflexionar m\u00e1s detenidamente sobre la raz\u00f3n de que sean las mujeres las que transmiten el tesoro ling\u00fc\u00edstico, que pervive en la memoria como el olor de la casa. Quiz\u00e1 sea la carencia de una presencia p\u00fablica, lo que las haya permitido constituirse en centinelas de ese tesoro familiar, el \u00fanico suyo. O quiz\u00e1 est\u00e9 relacionado con el valor nutricio del lenguaje y con que las mujeres hayan sido las encargadas de la alimentaci\u00f3n de sus hijos. Cuando un ser humano es arrojado al mundo incomprensible de la soledad y la identidad, recibe de su madre dos bienes impagables: la leche materna y la lengua materna, es decir, las palabras suyas, sobre las que edificar\u00e1 su pensamiento y su memoria. \u201cL\u00e9xico familiar\u201d es un ejemplo de este valor nutricio del lenguaje.<\/p>\n<p>No debemos pensar, sin embargo, que Natalia Ginzburt se\u00a0 deleita contando la historia jocosa de una familia pintoresca. En absoluto.\u00a0 Por debajo de este animado concierto de voces, escuchamos el lamento de los muertos y la soledad apenas susurrada de los vivos, las desdichas propias de una \u00e9poca convulsa que fue especialmente cruel con una familia antifascista de origen jud\u00edo como era la suya, v\u00edctima de la persecuci\u00f3n pol\u00edtica y racial. Pero Natalia Ginzburg pose\u00eda un arma especialmente eficaz contra sus adversarios: las palabras con las que contar su historia. Con ese talism\u00e1n consigui\u00f3 hacer a su mundo digno de ser amado y, por tanto, invulnerable al olvido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si a Proust\u00a0 el olor de una magdalena le hizo partir en busca del tiempo perdido, Natalia Ginzburg solo necesit\u00f3 repetir las voces de sus familiares para que su pasado regresara a su lado y se hiciera presente. 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