{"id":483,"date":"2016-10-18T23:26:17","date_gmt":"2016-10-18T22:26:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=483"},"modified":"2016-10-18T23:26:17","modified_gmt":"2016-10-18T22:26:17","slug":"contra-los-uniformes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2016\/10\/18\/contra-los-uniformes\/","title":{"rendered":"Contra los uniformes"},"content":{"rendered":"<p>Uno de mis recuerdos m\u00e1s antiguos me sit\u00faa al final de un largo pasillo, de pie, con un cab\u00e1s en la mano, delante de un grupo de personas mayores -imagino que mis familiares-. Oigo todav\u00eda sus carcajadas al mirar a esa ni\u00f1a que aparece en la foto del primer d\u00eda de colegio. La risa colectiva surge al verme vestida con el uniforme de las angelinas, es decir, del colegio del Santo \u00c1ngel de Palencia. Y hay que reconocer que tiene gracia ir as\u00ed vestida con tan corta edad: falda negra por media pierna, capelina del mismo color, cuello blanco y lazo burdeos que hace juego con la cinta del sombrero negro tipo \u201cobispo de Roma para que te acuerdes de m\u00ed toma\u201d que completa el conjunto. Por lo visto ten\u00eda tres a\u00f1os y solo llev\u00e9 aquel uniforme durante una semana. Horrorizada al enterarme de que al colegio se iba todos los d\u00edas, no volv\u00ed hasta los seis a\u00f1os. Entonces ya hab\u00eda otro uniforme m\u00e1s moderno: gris de pr\u00edncipe de Gales con abrigo marengo y gorrito de seta con lazo del mismo color, tan feo, que agradec\u00ed el cambio cuando me llevaron interna a la Asunci\u00f3n de Madrid y me pusieron chaqueta y falda tableada azul marino con camisa blanca y boina azul con escudo colegial. Mientras las ni\u00f1as de colegio de pago \u00edbamos uniformadas, las que asist\u00edan a la escuela p\u00fablica y las gratuitas de los colegios de monjas no llevaban uniforme, a no ser unos feos mandilones de cuadros. As\u00ed que el uniforme, adem\u00e1s de ser una especie de segunda piel obligatoria, al vestirnos de tristeza cada ma\u00f1ana, era una forma de distinguir y segregar. Me pongo a pensarlo y concluyo que me he pasado la infancia uniformada, hasta que a los catorce a\u00f1os entr\u00e9 en el Instituto Jorge Manrique de Palencia, en donde, a pesar del laicismo, tampoco nos dejaban a las alumnas llevar pantalones. Hasta que se jubil\u00f3 el vetusto director y nombraron directora a una profesora tuvimos que ir con faldita. Lo pienso y concluyo que en verdad las mujeres hemos recorrido una larga marcha hacia la libertad a lo largo de la segunda mitad del Siglo XX, por eso las veteranas de aquella lucha diaria y sin cuartel nos oponemos a cualquier medida que huela a regresi\u00f3n, a reconquista del oscurantismo. Cuando apareci\u00f3 la ense\u00f1anza concertada, nos vinieron con el argumento de que el uniforme en vez de segregar ayudaba a que no se advirtieran las diferencias sociales. Y cuando lleg\u00f3 la educaci\u00f3n mixta, vimos c\u00f3mo tambi\u00e9n los ni\u00f1os, que en Espa\u00f1a nunca hab\u00edan llevado uniforme, se ten\u00edan que poner unos horribles pantalones grises y jers\u00e9is con escudo. En mi opini\u00f3n, mucho se ha tardado en denunciar que el uniforme discrimina a las ni\u00f1as y a los ni\u00f1os, y que tambi\u00e9n diferencia a los que van a un colegio de post\u00edn de los que van a un colegio p\u00fablico. \u00bfHay alguna soluci\u00f3n?. La libertad, sin duda ninguna. Y libertad tanto para los ni\u00f1os como para las ni\u00f1as. Recuerdo que las monjas, adem\u00e1s de descosernos el bajo de las faldas si les parec\u00edan demasiado cortas, nos conminaban a que nos sent\u00e1ramos bien: que no abri\u00e9ramos las piernas, que no las cruz\u00e1ramos\u2026 Uniformar es \u00a0eso, igualar en la obediencia ante la clonaci\u00f3n obligatoria. \u00bfY qu\u00e9 dicen las ni\u00f1as? Las ni\u00f1as nada dicen. En su interior m\u00e1s hondo esconden esa desaz\u00f3n que no saben c\u00f3mo explicar, una tristeza mezclada con rebeld\u00eda sorda y amansada. As\u00ed, con uniforme, las imagino a todas ellas en un largo pasillo penumbroso, calladas, esperando el advenimiento del grito bienhechor: \u00a1Rompan filas!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de mis recuerdos m\u00e1s antiguos me sit\u00faa al final de un largo pasillo, de pie, con un cab\u00e1s en la mano, delante de un grupo de personas mayores -imagino que mis familiares-. 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