{"id":495,"date":"2016-12-18T20:06:02","date_gmt":"2016-12-18T19:06:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=495"},"modified":"2016-12-18T20:06:02","modified_gmt":"2016-12-18T19:06:02","slug":"la-poesia-de-lezama-lima-es-buena-para-los-pulmones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2016\/12\/18\/la-poesia-de-lezama-lima-es-buena-para-los-pulmones\/","title":{"rendered":"La poes\u00eda de Lezama Lima es buena para los pulmones"},"content":{"rendered":"<p>Escribo este art\u00edculo mientras tengo entre las manos un ejemplar de la <em>Poes\u00eda completa<\/em> de Lezama Lima, que acaba de publicar Sexto piso, en edici\u00f3n de C\u00e9sar L\u00f3pez. No me extra\u00f1a que Sexto piso edite a Lezama Lima, pues la colecci\u00f3n de poes\u00eda de esta editorial mexicana y espa\u00f1ola es una de las m\u00e1s exigentes y novedosas de la actualidad. Y Lezama se dirige siempre a un lector exigente \u2013un lector macho, dec\u00eda Cort\u00e1zar- y refractario a lo manido y previsible. Hermoso en el continente, con un c\u00edrculo deslumbrante de Kenneth Noland en la portada que nos atrae a abrirlo como un im\u00e1n inevitable, la edici\u00f3n respeta hasta tal punto al poeta que su prefacio aparece como ep\u00edlogo, al final del libro, para no inmiscuirse en la lectura entre autor y lector. Ninguna nota que interrumpa el discurso del verso, di\u00e1fano lo escrito en un papel y una tipograf\u00eda que denota el respeto hacia el autor editado. Y leemos de nuevo a Lezama. \u00bfC\u00f3mo nos sonar\u00e1n ahora sus sonetos y sus d\u00e9cimas fulgurantes, engarzados en esta nueva vida nuestra? , \u00bfseguir\u00e1n sus im\u00e1genes hechiz\u00e1ndonos con sus conjuros secretos en <em>Enemigo rumor<\/em>?, \u00bfvolveremos a sentir su respiraci\u00f3n en el o\u00eddo mientras nos emocionamos leyendo <em>Fragmentos a su im\u00e1n<\/em>? Acudimos al libro como lo har\u00edamos a una cita con un viejo amigo, que no sabemos si vamos a reconocer o si \u00e9l nos reconocer\u00e1 a nosotros. Y le encontramos all\u00ed, en cada uno de sus versos, desde \u201cLa muerte de Narciso\u201d, su primer poema publicado en 1937, hasta sus \u00faltimos poemas familiares, a\u00f1adidos a la edici\u00f3n porque no hab\u00edan aparecido en ninguno de sus libros. Y tras la primera lectura volvemos a sentir que despertamos de un sue\u00f1o. Queremos continuar ese sue\u00f1o, cont\u00e1rnoslo y contarlo, volver a penetrar con la palabra dentro de su recinto imaginario e\u00a0 indecible. Y nos es imposible porque mientras intentamos pensarla y retenerla, su poes\u00eda, como el sue\u00f1o, se borra de la memoria, desaparecen sus huellas y nos deja \u00fanicamente la certeza de haber recorrido con \u00e9l un camino. Nunca se regresa a los poemas de Lezama, siempre se acude a ellos por primera vez. Quiz\u00e1 por eso ha sido tildado de herm\u00e9tico, cuando su poes\u00eda es abierta, desbordante y luminosa, opuesta a lo cerrado, a lo fr\u00edo u oscuro.\u00a0 Como un espigador, Lezama acude a\u00a0 la playa y recoge la brisa marina que se respira en sus poemas, acumula tambi\u00e9n los excrementos que el oc\u00e9ano\u00a0 ha dejado en la arena y los convierte en oro puro. Es entonces cuando los poemas nos hablan y se echan a andar, sin posible explicaci\u00f3n, sin iron\u00eda, con absoluta inocencia. Porque no hay poeta menos ir\u00f3nico que Lezama Lima, cuya sabidur\u00eda rebosante, tanto como su originalidad, no supuso nunca un lastre, sino la atalaya en la que se sub\u00eda para ver lo que hab\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del horizonte -\u00bfaqu\u00ed mismo?- . Mientras los poetas europeos recib\u00edan la cultura como un cad\u00e1ver del que ten\u00edan que desprenderse para avanzar, Lezama toma la cultura que en sus manos y en sus manos vuelve a ser barro de moldear. No necesita pinchar con un alfiler a la mariposa para estudiar el color y textura de sus alas, las mariposas de Lezama Lima sobrevuelan libremente y no hay persecuci\u00f3n en su mirada porque sabe que el vuelo nunca las aparta de su \u00f3rbita; ellas, como todo lo vivo, tambi\u00e9n son fragmentos atra\u00eddos por su im\u00e1n. Por eso el poeta ad\u00e1nico se despierta diciendo cada d\u00eda la primera palabra, peregrino inm\u00f3vil, sin necesidad de salir nunca de su isla y encarnando el tiempo indeciso de la hora del alba, cuando no se sabe si termina la noche o est\u00e1 comenzando un nuevo d\u00eda. No quiero decir con esto que tenga su obra nada de surrealista, por mucho que nos sorprendan sus im\u00e1genes visionarias: la poes\u00eda de Lezama Lima es pura elaboraci\u00f3n alqu\u00edmica, en ella el gesto de escribir es siempre intencionado, lo m\u00e1s opuesto a la escritura autom\u00e1tica de la vanguardia del surrealismo. Y\u00a0 en el lector, \u00bfqu\u00e9 queda al acabar de leer el poema que le ha subyugado? Desde mi punto de vista, solo una sensaci\u00f3n vivificadora y transcendente: he entrado por la puerta, he subido las escaleras, incluso me he asomado a sus ventanas, pero al salir al jard\u00edn, he bebido en la fuente las aguas del olvido.\u00a0 Evocaba Lezama Lima en una entrevista a un lord ingl\u00e9s que escrib\u00eda sus versos en papel de fumar. Se los fumaba con delectaci\u00f3n,\u00a0 tras haberlos escrito, y no quedaba de ellos m\u00e1s que humo y silencio. A m\u00ed, como lectora, me ocurre lo mismo con la poes\u00eda de Lezama. Me la fumo mientras la voy leyendo, incluso en los bares, en los trenes y otros lugares p\u00fablicos. S\u00e9 que est\u00e1 feo confesarlo, pero les aseguro que siento c\u00f3mo se ensanchan mis pulmones y respiro con m\u00e1s profundidad. Luego me miro en el espejo y tengo la certeza de que algo en mi interior ha resucitado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribo este art\u00edculo mientras tengo entre las manos un ejemplar de la Poes\u00eda completa de Lezama Lima, que acaba de publicar Sexto piso, en edici\u00f3n de C\u00e9sar L\u00f3pez. 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