{"id":57,"date":"2010-05-07T22:47:00","date_gmt":"2010-05-07T22:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=57"},"modified":"2010-05-07T22:47:00","modified_gmt":"2010-05-07T22:47:00","slug":"pino-aqui-y-alli-su-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2010\/05\/07\/pino-aqui-y-alli-su-alma\/","title":{"rendered":"Pino, aqu\u00ed y all\u00ed, su alma."},"content":{"rendered":"<p>   <meta name=\"Title\" content=\"\"> <meta name=\"Keywords\" content=\"\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 2008\"> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/localhost\/Users\/esperanzaortega\/Library\/Caches\/TemporaryItems\/msoclip\/0clip_filelist.xml\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; line-height: 150%;\"><b style=\"\"><span style=\"font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Verdana;\">La sombra del cipr\u00e9s. Norte de Castilla.<br \/>\n<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;\">En el pr\u00f3logo de \u201cCalamidad hermosa\u201d, la antolog\u00eda de Francisco Pino que editorial C\u00e1lamo acaba de publicar, rememoro mi primera visita a Villa Mar\u00eda, su casa del Pinar de Antequera. Para m\u00ed, Pino siempre estar\u00e1 all\u00ed, en aquel chalet con nombre de mujer en donde mantuvimos conversaciones interminables durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, donde muri\u00f3 y en donde a\u00fan vive su hijo. El d\u00eda de su muerte, al entrar en la casa, sorprend\u00ed una conversaci\u00f3n entre su nieta, Mar\u00eda, y una se\u00f1ora del Pinar que le preguntaba: \u00bfDio tiempo a que llegara el sacerdote para administrarle los Sacramentos?. Y Mar\u00eda, dando muestras de que hab\u00eda heredado el esp\u00edritu del abuelo, contestaba sin dudar: No. Pero no importa, el sacerdote dijo que su alma a\u00fan estaba aqu\u00ed. Y era verdad, su alma a\u00fan estaba all\u00ed, sobre  el sill\u00f3n del que nunca se levantaba, en el balc\u00f3n desde el que siempre contempl\u00f3 el cielo estrellado del Pinar de Antequera. Y estaba sobre todo en la atm\u00f3sfera densa de la habitaci\u00f3n en la que tanto hab\u00eda re\u00eddo y llorado, gozado y sufrido. Y sigue estando aqu\u00ed, en el agujero de este libro suyo que tengo ahora entre las manos, un libro sin palabras, que se titula precisamente \u201cPoema\u201d. \u00bfNo es la poes\u00eda el alma que permanece cuando la vida ya se ha ido?. De eso, del lugar y del tiempo de la poes\u00eda sol\u00edamos hablar en mis visitas. Yo grababa muchas de nuestras conversaciones, pero habl\u00e1bamos tanto, que lleg\u00f3 un momento en que no necesitaba escuchar las cintas para reproducir exactamente sus palabras. Era capaz de  recordarle incluso aquello que \u00e9l mismo ya hab\u00eda olvidado:  Esperanza, \u00bfqu\u00e9 digo yo sobre\u2026? Y \u00e9l escuchaba con alborozo mi respuesta, mientras asent\u00eda agradecido. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;\">Y hoy hablar\u00e9 con sus palabras de los m\u00faltiples p\u00e1jaros que anidaron en la obra de un poeta para el que escribir era exactamente eso, construir sobre ala. Porque es en la caligraf\u00eda inaprensible que los p\u00e1jaros escriben en el aire donde Pino hallaba el sentido de sus versos. En uno de sus poemas primeros, opon\u00eda la fr\u00e1gil vivacidad de un peque\u00f1o gorri\u00f3n a la frialdad imperturbable de la muerte, representada por la piedra: \u201cLo ef\u00edmero del ala \/ contra el arco perenne; \/ dice la piedra: Nunca. \/ Y el gorri\u00f3n grita: \u00a1Siempre!\u201d. A este gorri\u00f3n min\u00fasculo de la tierra castellana se uni\u00f3 luego el \u201cp\u00e1jaro equivocado\u201d, sin alas y sin trino, emblema del poeta sin palabras,  marginal, incomprensible, que asume su soledad sin renunciar a su naturaleza de p\u00e1jaro ca\u00eddo: \u201cp\u00e1jaro equivocado siempre \u2013y nunca- \/ de mi existencia que se dio a otra m\u00fasica \/ siempre y nunca\u201d. Solo dos a\u00f1os antes de su muerte, sin embargo, Pino me sorprendi\u00f3 con otro p\u00e1jaro. Mira \u2013me dijo con satisfacci\u00f3n, al tiempo que me mostraba su cuaderno- he escrito un nuevo libro. Se trataba de \u201cTejas: Lugar de Dios\u201d. Los gorriones hab\u00edan emprendido el vuelo y estaban ya sobre el tejado, en la frontera entre el cielo y la tierra. Pero junto al \u00faltimo poema hab\u00eda dibujado un p\u00e1jaro desplumado que volv\u00eda a hablarnos sin palabras. Con una de las plumas del p\u00e1jaro deshecho, hab\u00eda escrito su obra. \u00bfEra \u00e9ste el final? No, no lo era. En los \u00faltimos meses de su vida, cuando todo hac\u00eda pensar que su trino se hab\u00eda agotado, Pino me llam\u00f3 de nuevo por tel\u00e9fono: Ven, he escrito otro libro. Se trataba de \u201cEl p\u00e1jaro enjaulado\u201d. Entre las rejas de la jaula se asomaba el viejo poeta herido ya de muerte, preso igual que sus versos entre las l\u00edneas del cuaderno. Esperanza \u2013segu\u00eda diciendo- la poes\u00eda nunca se deja atrapar, todos estos poemas no valen el vuelo de un p\u00e1jaro; la poes\u00eda est\u00e1 en la vida que contemplo desde mi jaula mientras escribo. Este era el sentido de sus libros troquelados, con agujeros interiores por los que invitaba al lector a internarse en un espacio infinito. En los \u00faltimos momentos solo hablaba para pedirnos que le dej\u00e1ramos dormir. Pero en su duermevela sonre\u00eda dichoso no sab\u00edamos por qu\u00e9, quiz\u00e1 porque sent\u00eda c\u00f3mo las alas del sue\u00f1o le alzaban definitivamente hasta lo m\u00e1s alto de su propio ser, hacia su ansiada invisibilidad, su a\u00f1orado olvido: \u201cDormido est\u00e1 el p\u00e1jaro, el p\u00e1jaro solitario; \/ en la rama m\u00e1s alta, dormido est\u00e1; \/ en la rama invisible de la copa invisible, \/ en la copa del \u00e1rbol invisible\u201d. Y all\u00ed permanece. Aunque no importa, porque su alma a\u00fan est\u00e1 aqu\u00ed, muy cerca, con nosotros, revoloteando entre las p\u00e1ginas, cada vez que abrimos uno de sus libros. Por ejemplo, ahora mismo, en este poema que comienza: \u201c\u00bfHabr\u00e1 algo m\u00e1s hermoso que quedarse sin huellas?&#8230;\u201d y  concluye en la confianza de que un d\u00eda podamos verla aqu\u00ed a su alma, de nuevo con su cuerpo, dici\u00e9ndonos con la mirada, sin necesidad de hablar:  \u201c\u00bfAs\u00ed ser\u00e1 la muerte? Si es as\u00ed ser\u00e1 dulce.\/ Diluirse en el aire, ser el despu\u00e9s sin rastro \/ de una nube. Y andando seguir y ver la tierra, \/ al fin sin nuestras huellas, con nuestros propios ojos\u201d. <b style=\"\"><b style=\"\"><b style=\"\"><b style=\"\"><b style=\"\"><i style=\"\"><i style=\"\"><i style=\"\"><i style=\"\"><\/p>\n<p><\/em><\/em><\/em><\/em><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sombra del cipr\u00e9s. Norte de Castilla. En el pr\u00f3logo de \u201cCalamidad hermosa\u201d, la antolog\u00eda de Francisco Pino que editorial C\u00e1lamo acaba de publicar, rememoro mi primera visita a Villa Mar\u00eda, su casa del Pinar de Antequera. Para m\u00ed, Pino siempre estar\u00e1 all\u00ed, en aquel chalet con nombre de mujer en donde mantuvimos conversaciones interminables [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}