{"id":581,"date":"2017-10-24T18:54:20","date_gmt":"2017-10-24T17:54:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/?p=581"},"modified":"2017-10-24T18:54:20","modified_gmt":"2017-10-24T17:54:20","slug":"animales-con-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/2017\/10\/24\/animales-con-alma\/","title":{"rendered":"Animales con alma"},"content":{"rendered":"<p>El martes pasado vimos la foto de Jacki, el perro gallego que llevaba a un cachorro calcinado en la boca. Interpretamos el gesto como el propio de una madre que no quer\u00eda desprenderse de su hijo. Pero era un macho que recorr\u00eda el bosque humeante, recogiendo animales carbonizados para enterrarlos \u00e9l mismo, al lado de la Iglesia del pueblo. Aunque Jacki no supiera que estaba enterrando a los animales en tierra sagrada, su gesto parece reclamar un alma para los animales o al menos un mayor respeto hacia todo los que tiene vida. Porque lo que caracteriza al hombre religioso ya en el paleol\u00edtico es que no abandone los cad\u00e1veres de sus semejantes a merced de los buitres, sino que escarbe para ellos un cobijo en la tierra que les ha alimentado y de la que forman parte. Muy cerca de Jacki, otro vecino ha muerto, esta vez por salvar a sus animales. Se llamaba Marcelino Mart\u00ednez y a sus ochenta y tres a\u00f1os andaba mal de las piernas, pero cuando vio que las llamas rodeaban su casa, no dud\u00f3 en acudir al pajar antes de abandonarla. Logr\u00f3 salvar al carnero, pero muri\u00f3 \u00e9l mismo al lado de su perra, sus ovejas y su oca Pastora. En todas las cat\u00e1strofes suceden historias de heroicidad tanto de hombres como de animales. Aunque la semana pasada, sin que mediara ning\u00fan fuego, supimos de otro perro heroico, sin cuya ayuda, una ni\u00f1a de dos a\u00f1os seguramente hubiera muerto sola en el bosque. Ocurri\u00f3 en un pueblo cercano a El Barco de \u00c1vila. Desde las siete de la tarde hasta las dos de la ma\u00f1ana buscaron a Emma, la ni\u00f1a perdida. Y no la hubieran encontrado si no llega a ser por su perro, que ladr\u00f3 cuando sinti\u00f3 que la cuadrilla se aproximaba. El podenco la hab\u00eda cobijado entre unas zarzas y la hab\u00eda mantenido caliente. Vimos las fotos de la ni\u00f1a junto al equipo de salvamento de la Guardia Civil pero no vimos al perro ni sabemos su nombre, aunque sin \u00e9l, no hubiera sobrevivido. A m\u00ed todo esto, tanto las se\u00f1ales de cari\u00f1o como de desprecio hacia los animales, me recuerdan mi lectura de Coetzee, el Premio Nobel sudafricano que tanto ha denunciado la crueldad del hombre moderno hacia todo lo que consideraba inferior, ya sean las mujeres, los negros, los ind\u00edgenas o los mismos animales. \u201cNo podemos estar seguros cient\u00edficamente de que el Homo Sapiens sea la especie por encima de las dem\u00e1s\u201d, dice saliendo al paso del absurdo orgullo de los humanos m\u00e1s cafres. Coetzee se refiere a los animales de la ganader\u00eda industrial. Respecto a los mataderos afirma que si hubiese un techo de cristal en la ciudad, al que la gente pudiera acercarse a o\u00edrlos chillar, no podr\u00edan dormir tranquilos. \u201cEn las granjas modernas \u2013dice- si eres hembra te env\u00edan a la granja de huevos y si eres macho te tiran por una cinta mec\u00e1nica a unas ruedas que te muelen hasta convertirte en pasta que ser\u00e1 utilizada como alimento del ganado\u201d. Por eso quiz\u00e1, el protagonista de una de sus m\u00e1s grandes novelas, la titulada \u201cDesgracia\u201d, un profesor universitario que busca sentido a su vida en una peque\u00f1a localidad rural, acaba encontr\u00e1ndolo en un oficio tan triste como el de asistir al sacrificio de los perros abandonados y a su posterior incineraci\u00f3n y entierro. Igual que Jacki, igual que los hombres del paleol\u00edtico, Coetzee siente que esa es una misi\u00f3n respetable, la de devolver a la tierra a sus muertos, para que ella les vuelva a convertir en vida. Y de esa manera avivar el fuego sagrado del que surgieron las civilizaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El martes pasado vimos la foto de Jacki, el perro gallego que llevaba a un cachorro calcinado en la boca. Interpretamos el gesto como el propio de una madre que no quer\u00eda desprenderse de su hijo. Pero era un macho que recorr\u00eda el bosque humeante, recogiendo animales carbonizados para enterrarlos \u00e9l mismo, al lado de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/581"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=581"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/581\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":582,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/581\/revisions\/582"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/cosas-como-son\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}